Corriente Marxista Internacional

El marxismo y el estado

El marxismo parte de la idea de que la "violencia es la partera de toda vieja sociedad que lleva en sus entrañas una nueva", que el Estado en última instancia está formado por cuerpos de hombres armados que son un instrumento de la clase dominante para la opresión de otras clases. Nunca en ningún momento hemos negado que la clase obrera, cuando se propone transformar la sociedad inevitablemente se encontrará con la resistencia de las clases poseedoras o que esta resistencia en determinadas condiciones pueda desembocar en una guerra civil.

En El Militante del mes pasado abordamos el nacimiento y papel del Estado, demostrando cómo su supuesta independencia de la sociedad es más aparente que real y que el aparato de jueces, policías, Parlamento e instituciones existen para defender los intereses de la clase dominante. Una vez analizado esto ahora la cuestión es la siguiente: ¿Se puede acabar con el Estado burgués? ¿Es necesario destruirlo o se puede reformar? ¿Qué le sustituirá cuando sea abolido? Reformismo, anarquismo y marxismo han intentado responder a estas preguntas, pero sólo el marxismo ha demostrado en la práctica que su teoría del Estado es una herramienta útil para la transformación de la sociedad.
El Estado, para hacerse más eficaz como instrumento de dominación de la clase dominante, ha evolucionado históricamente en el sentido de especializar a determinadas personas en tareas exclusivas de represión, control, representación (ejército, jueces, monarquía…), es decir, separándolas de la sociedad.

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