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Hace más de dos años que los obreros de Delphi iniciaron una batalla en defensa de sus puestos de trabajo. Fueron meses en los que la plantilla de la multinacional en Puerto Real arrastró la solidaridad del conjunto de los trabajadores de la Bahía y la provincia de Cádiz, incluyendo una huelga general provincial y gigantescas manifestaciones, dando una lección irreprochable de cómo se defiende el empleo.
Hace más de dos años que los obreros de Delphi iniciaron una batalla en defensa de sus puestos de trabajo. Fueron meses en los que la plantilla de la multinacional en Puerto Real arrastró la solidaridad del conjunto de los trabajadores de la Bahía y la provincia de Cádiz, incluyendo una huelga general provincial y gigantescas manifestaciones, dando una lección irreprochable de cómo se defiende el empleo.

A pesar de que el acuerdo que firmaron los dirigentes sindicales y la Junta de Andalucía era claramente insuficiente, pues al fin y al cabo supuso el cierre de la factoría, el gobierno central y el andaluz adquirieron el compromiso de garantizar a los trabajadores de Delphi un puesto de trabajo de calidad.

Asunto sin resolver

Hasta ahora, la Junta de Andalucía no ha cumplido sus promesas. ¿Recolocaciones? No ha habido, ni han llegado esas esperadas empresas que garantizasen el empleo en las condiciones prometidas, sólo palabras y más palabras. En la memoria quedan las palabras de Manuel Chaves recalcando los acuerdos con ¡hasta 10 empresas! Antes de las elecciones de 2007, en un mitin en Sevilla, el propio Zapatero, ante el incansable Colectivo de Mujeres de Puerto Real y un grupo de compañeros del Sindicato de Estudiantes, se parafraseó a sí mismo: "no voy a fallar a los trabajadores de Delphi".
Además, en contra de los trabajadores de Delphi hay una santa alianza entre gobernantes, medios de comunicación y patronal, que ha vertido mentiras sin cesar durante los dos últimos años. Una campaña mediática cuyo objetivo es aislarles del resto de la clase obrera gaditana.
Dos años después, 120 trabajadores están a punto de agotar el desempleo y a finales de agosto la mayoría de los afectados podrían encontrarse sin ingreso ninguno. Por eso, los afectados se oponen a la maniobra de chantaje de la Junta de introducir rebajas sobre lo pactado y alargar los plazos de unas recolocaciones que no llegan. En el mes de junio la Junta propuso a los negociadores de los cuatro sindicatos que una parte de los trabajadores sean recolocados bajo un convenio bastante peor que el del metal y con cotizaciones que, a la vez, serán mucho menores de cara a la jubilación. En pocas palabras: trabajo mal pagado y sin garantía de futuro. A cambio de aceptarlo, la Junta de Andalucía proponía una limosna por la diferencia de convenios.
Esto ha motivado cuatro concentraciones de protesta en pocas semanas, en las que en total ha participado casi la tercera parte de los afectados, a pesar de la oposición de los dirigentes sindicales. En estas concentraciones se han recogido firmas para pedir a los dirigentes de los sindicatos, especialmente CCOO y UGT, que se abstengan de firmar nada sin pasar por una asamblea de todos los trabajadores de Delphi.

La importancia de la asamblea

Miembros del antiguo comité de empresa de Delphi y las respectivas direcciones sindicales mantienen negociaciones con la Junta pero sin reunir a la asamblea general de los trabajadores. Es mucho lo que hay en juego, se trata de la vida misma de casi dos mil familias. La experiencia enseña que muchas serán las presiones de la Junta sobre las direcciones sindicales para intentar imponer a los trabajadores un acuerdo a la baja. Lo confirma Francisco Cárdenas, hasta hace poco responsable provincial del Metal de Comisiones Obreras de Cádiz. En una entrevista a Europasur.es (25/05/2009) dice que "con el colectivo de eventuales [de Delphi], me da la impresión que fue una de las patas que se quedó fuera del acuerdo, quizás por las prisas y quizás por cierta presión por parte de la administración, y sé que esto puede levantar resquemor, pero lo pienso. Había cierta prisa por firmar y me da la impresión de que fue por estar en periodo electoral". Luego, acerca de la plantilla de Delphi, admite: "No digo que [la Junta] nos utilizaran pero sí me da la impresión de que se pecó de cierta ingenuidad. Hay que recordar que hablaron de ocho empresas y que hoy no hay nadie recolocado (...) Al parecer, ahora hay múltiples inconvenientes que al principio no hubo. Y si no se van a dar va a haber conflictividad casi con toda seguridad, porque es un colectivo que sigue organizado y a la gente no se le olvida ni una sola de las promesas".
La implicación constante de los trabajadores es la manera de mantener la unidad de todos los afectados y su confianza en la lucha, lo que significa más fuerza a la hora de negociar. Además, la asamblea es la mejor garantía de que las decisiones que se adopten correspondan con los intereses de la antigua plantilla y sus familias. Los trabajadores conocemos bien las ventajas de las asambleas, es decir de la democracia obrera, porque estos métodos son nuestros. Si la lucha por el cumplimiento de las promesas de la Junta fuera acompañada por asambleas regulares, se podría mantener informado en todo momento a los trabajadores acerca del estado y el contenido de las negociaciones. Además, sometiendo a votación cada acuerdo que se proponga en las mesas de negociación, podrá asegurarse que cada aspecto sea realmente conocido y aceptado (o no) por el conjunto. A través de la asamblea también podría asegurarse que aquellos que representan a los trabajadores en las negociaciones con la Junta de Andalucía han sido elegidos por los mismos trabajadores. La esencia de la democracia sindical es que la lucha obrera debe de estar en todo momento en mano de los trabajadores y no sustituida por la negociación secreta en los despachos.