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A mediados del mes de mayo se llegaba a un acuerdo sobre el expediente de regulación de empleo para la totalidad de la plantilla de Arcelor-Mittal en el Estado español. El acuerdo sería para lo que queda de año, ampliable a otros seis meses, en función de la demanda y con el 90% del salario. Ahora está por ver cómo se negocia y aplica este acuerdo fábrica a fábrica.

A mediados del mes de mayo se llegaba a un acuerdo sobre el expediente de regulación de empleo para la totalidad de la plantilla de Arcelor-Mittal en el Estado español. El acuerdo sería para lo que queda de año, ampliable a otros seis meses, en función de la demanda y con el 90% del salario. Ahora está por ver cómo se negocia y aplica este acuerdo fábrica a fábrica.
El problema fundamental está en que los dirigentes de UGT y CCOO aceptaron el ERE sin plantearse siquiera la posibilidad de oponerse a ello, en una empresa que ha ganado la friolera de 21.000 millones de euros en los últimos tres años.

El peligro que tiene el aceptar los EREs está en que son la preparación para la reducción de plantillas ya sea por despidos traumáticos o por prejubilaciones o bajas incentivadas, todo depende de lo apuradas que estén las empresas para mantener sus beneficios. Este es el verdadero sentido que tienen para la patronal. Y el expediente para la plantilla de Arcelor, significa el pistoletazo de salida para una cascada de regulaciones en todo el sector de empresas auxiliares.
Primero fueron todos los eventuales de las auxiliares los que fueron al paro, se habla de unos mil trabajadores; ahora ya sólo quedan los trabajadores "fijos". En su momento intentaron despedir a más de cien trabajadores de Daorje, algunos de ellos ya prejubilados. Este es ahora el objetivo de las empresas: reducir la plantilla a la mínima expresión. Aprovechando el actual panorama de crisis y la total colaboración de algunos dirigentes sindicales, no sería de extrañar que se planteen una reestructuración del sector, con menos compañías y haciendo pagar los platos rotos a los trabajadores.

El conflicto de Montrasa

Entre tanto Arcelor sigue reduciendo los tajos para el personal de contratas y aumentando los talleres que paran por falta de producción, con lo que tenemos personal de Arcelor sin tarea por las instalaciones. Esto lo aprovecha la empresa ya que intenta que personal sobrante de Arcelor haga tareas que hasta ahora llevaba a cabo el personal de las empresas auxiliares. Evidentemente esto supone que el enfrentamiento entre las plantillas esté servido. Ya ha habido tensiones en laminación en frío y en baterías de cok de Avilés, y en el tren de chapa en Gijón. Así como movilizaciones de los trescientos trabajadores de Montrasa-Maesa en Gijón. En un primer momento se encontraron con que sus tareas las realizaba la plantilla de Arcelor, en ese momento se limitaron a dar un aviso a la empresa. Pero Arcelor lejos de echar atrás su política, siguió obligando a su plantilla a continuar tareas que no le correspondían. Ya el jueves 21 de mayo se produce el primer paro obligando a detener el trabajo durante ocho horas en las acerías de Avilés y Gijón, así como en el tren de chapa y de alambrón. Fue en ese momento cuando Arcelor se compromete a no meter a sus empleados en los puestos de Montrasa. Pero desdiciéndose de lo comprometido continúa a lo suyo. El lunes siguiente el paro es de doce horas, obligando a parar la totalidad de la fábrica de Gijón, salvo el horno alto. En el momento de escribir este artículo todavía no se había llegado a ningún tipo de nuevo acuerdo, tan sólo amenazas cuasimafiosas de la dirección de Arcelor de parar el horno alto que queda funcionando y llevarse la producción a otro lado.

Por la unidad de las plantillas

Son los comités de empresa de Arcelor y de empresas auxiliares los que pueden evitar que la situación se degrade más. Para ello tienen que actuar como sindicatos unificados (UGT y CCOO tienen la mayoría en todas las empresas) y no como pequeños sindicatos, cada uno de ellos defendiendo la problemática de su empresa sin querer ver más allá. Tienen que vigilar que no haya personal ocupando puestos que no les corresponda y atender rápidamente cualquier llamada que surja con este problema. Y sobre todo, tienen que proponer un plan de lucha que unifique todos los conflictos, tanto los de la empresa auxiliar como los de la propia Arcelor.
La división y el enfrentamiento entre las plantillas es el escenario soñado por Arcelor y por la patronal de las empresas auxiliares, cuanto mayor sea la división y el enfrentamiento mucho mejor para sus intereses. La única respuesta es la movilización conjunta en defensa de todos los puestos de trabajo y exigir la integración de toda la plantilla de las empresas auxiliares en Arcelor y la vuelta a la empresa pública, esta vez, bajo el control de los trabajadores.