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Soy una trabajadora con titulación universitaria. Después de pasar unos cuantos años estudiando en la universidad pública, porque te han explicado siempre que tener una carrera era una garantía para un trabajo estable, digno y bien pagado, me encuentro con lo siguiente: empleos con salarios de subsistencia (700-900 euros), jornadas laborales de diez horas diarias, sin derecho a baja de maternidad, sin derecho a disfrutar todas las vacaciones, y en el caso de realizar trabajos de riesgo (construcción e ingenierías) sin recibir los pluses de peligrosidad y nocturnidad. Y cuando quieres dar solución a estos problemas, lo que recibes a cambio son amenazas y represión por parte de la empresa, con despidos, o presiones para evitar que te organices.
Soy una trabajadora con titulación universitaria. Después de pasar unos cuantos años estudiando en la universidad pública, porque te han explicado siempre que tener una carrera era una garantía para un trabajo estable, digno y bien pagado, me encuentro con lo siguiente: empleos con salarios de subsistencia (700-900 euros), jornadas laborales de diez horas diarias, sin derecho a baja de maternidad, sin derecho a disfrutar todas las vacaciones, y en el caso de realizar trabajos de riesgo (construcción e ingenierías) sin recibir los pluses de peligrosidad y nocturnidad. Y cuando quieres dar solución a estos problemas, lo que recibes a cambio son amenazas y represión por parte de la empresa, con despidos, o presiones para evitar que te organices.
Ahora, con la crisis económica, la situación es bastante peor: presión para reducir salarios, aumento de los ritmos de trabajo (ya que no se va a aumentar la plantilla) y continuos chantajes para aceptar los recortes, con la excusa del paro.
Con esta situación, nuestras condiciones de vida empeoran: ¿Cómo puedes tener una vivienda digna con salarios que apenas llegan a los mil euros? Dicen que los precios han bajado, pero el alquiler no, el gas y la electricidad han subido. Aquel que pudo comprar un piso, hoy tiene una deuda que no puede pagar. Incluso se dan casos de trabajadores que optan por ir a asociaciones benéficas, de caridad, a comer, antes que dejar de pagar las cuotas de la hipoteca. A esto hay que añadir los recortes en la enseñanza y la sanidad pública.

No estamos todos en el mismo barco'

Ahora más que nunca necesitamos el sindicato en nuestras empresas. No podemos tolerar más abusos y recortes, porque más, no se puede. Dicen que tenemos que apretarnos el cinturón, que ya vendrán tiempos mejores. Pero la verdad es que el cinturón ya no tiene más agujeros. Mientras los bancos reciben miles de millones de euros, en nuestras empresas nos piden que hagamos más sacrificios. Mientras los jefes van en coches de lujo, luego te explican que hay que trabajar más horas por menos salario, porque hay que arrimar el hombro, que todos vamos en el mismo barco. ¿Por qué tendría que arrimar el hombro, cuando lo único que he recibido han sido abusos, chantajes y amenazas? Esto es lo que nos ofrece la patronal: primero nos exprime quedándose con los beneficios, para luego cargar la crisis a nuestras espaldas.
Por tanto, sí hay motivos para una huelga general. Durante el boom económico las condiciones de trabajo han empeorado. Prueba de ello son los miles de muertos en accidentes laborales en los últimos años. Mientras los trabajadores dejamos nuestra vida en los tajos, la patronal y los banqueros han obtenido beneficios fabulosos. Mientras perdemos poder adquisitivo de año en año, los ejecutivos de las grandes empresas reciben primas escandalosas. Mientras las grandes empresas constructoras se han hecho de oro, los trabajadores nos tenemos que endeudar de por vida por una vivienda, o en muchos casos, vivir hacinados en pisos compartidos.
Por eso, CCOO tiene que apoyar la huelga general en Euskadi el 21 de mayo. Ante esta convocatoria, la prensa no ha dudado de calificarla de "nacionalista", en un claro intento de dividir a la clase trabajadora del País Vasco. Los sindicatos CCOO y UGT no pueden caer en esta trampa. De hecho, CCOO ha convocado movilizaciones los días 21, 22, 24, 27, y 28 de abril, y 16 de mayo, lo que demuestra que el sindicato sí ve motivos para que salgamos a la calle, a pesar de que Unai Sordo (secretario general de CCOO - Euskadi) diga que no hay motivos para una huelga general. La división sindical sólo beneficia a la patronal. Aquí sólo existen dos frentes: la burguesía, sea vasca o española, y los trabajadores. De hecho, el primero en posicionarse en contra de esta huelga ha sido el PNV. Ahora más que nunca, los trabajadores y trabajadoras necesitamos la unidad sindical para defender nuestros derechos. El diálogo social practicado por las direcciones de todos los sindicatos en el periodo pasado no nos ha beneficiado en absoluto. Lo que hemos recibido son recortes. Es necesario pasar a la movilización y convocar una huelga general en todo el Estado español. No podemos permitir que la crisis la paguemos los mismos: los trabajadores.