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No hay racismo, es una lucha contra la patronal

El sábado 25 de abril, el diario El País, fiel representante de los intereses de la burguesía española, manipulaba una vez más la lucha de los trabajadores de la Naval de Sestao, presentándola en su portada como el "primer brote de tinte racista" ante la crisis.  

No hay racismo, es una lucha contra la patronal

El sábado 25 de abril, el diario El País, fiel representante de los intereses de la burguesía española, manipulaba una vez más la lucha de los trabajadores de la Naval de Sestao, presentándola en su portada como el "primer brote de tinte racista" ante la crisis.

Evidentemente a la burguesía le interesa manipular e inocular el veneno del racismo y la xenofobia para enfrentar a los trabajadores, como lo hizo previamente en la lucha de los trabajadores de la petrolera Total en Lindsey (Gran Bretaña) que luchaban por la aplicación del convenio, ya que estaban subcontratando a empresas como la española Duro Felguera o la italiana Irem y cuyos trabajadores contratados en origen vivían en una barcaza amarrada a orillas del río Umber. Como decía en aquella ocasión un trabajador harto de la manipulación informativa: "Tengo más en común con los trabajadores de Letonia, Polonia o Italia que con cualquier patrón británico...".

Aplicar el convenio a todos os trabajadores por igual

En esta ocasión los trabajadores de empresas auxiliares del astillero de la Naval de Sestao protagonizaron una protesta que paralizó la producción durante todo el día 25 de abril para exigir la aplicación a todos los trabajadores por igual del convenio provincial del metal, ante las prácticas de la patronal, que amparándose en la legislación europea, pretende aumentar su beneficios por medio de la reducción de los costes laborales.
El malestar de los trabajadores iba creciendo mientras se acumulaban los despidos para contratar a trabajadores inmigrantes a los que se paga siete euros por hora frente a catorce de los autóctonos, hasta que el día previo corrió el "boca a boca" para concentrarse a las cinco de la mañana ante las puertas de la Naval, un millar en total. Esto hizo que el comité de empresa que no había intervenido para nada hasta entonces tuviese que ponerse al frente de las protestas y encabezase una negociación que se prolongó durante cinco horas con la dirección de la empresa y que ha logrado inicialmente que la empresa de marcha atrás y aplique a todos por igual el convenio del metal, además de readmitir a los despedidos.
El presidente del comité de empresa, Miguel Macías, que como describía el periódico El Correo había vivido su día más ajetreado desde que trabaja para la Naval, reconocía que "en la última semana ha habido casi 40 despidos y varios han afectado a operarios con ocho y diez años de experiencia".

Nativa o extranjera, a misma clase obrera

Los representantes de los trabajadores dejaron claro en primer lugar que este acto no se dirigía contra los extranjeros, sino contra los máximos responsables patronales que pretenden establecer un sistema de diferencias salariales entre trabajadores que realizan las mismas tareas, puesto que los contratos "en origen" establecen remuneraciones que suponen la mitad del precio. "Está claro que no es un problema de racismo, sino un incumplimiento del convenio del metal por parte de las empresas que nos deja en inferioridad de condiciones", dijo textualmente un trabajador colombiano, respaldado por latinoamericanos, africanos y varios obreros locales.
El astillero de Sestao, que cumple ahora cien años y llegó a contar con 3.500 trabajadores en su plantilla fija, hoy sólo cuenta con 400 trabajadores con contrato indefinido y unos 1.200 más subcontratados, según la carga de trabajo que existe en cada momento. Según Iñaki Irasuegui, director general de la Naval, los resultados de 2008 han sido superiores a los de un año antes, cuando rondaron los 240 millones y para este año reconocen que mantendrán una facturación similar y que tiene garantizada la carga de trabajo hasta el 2011. Estas condiciones, unidas al hecho de que el convenio provincial del metal en Bizkaia ha estado sin firmar desde 2003 a 2008, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores, la destrucción sistemática de empleo fijo sustituido por subcontrataciones y mayor explotación es lo que ha obrado el milagro de los beneficios patronales.
La burguesía sí se une a la hora de explotar y tratar de enfrentar a los trabajadores, por eso ahora más que nunca cobra significado la huelga general que se ha convocado ya en Euskal Herria para el próximo 21 de mayo y que debe ser respaldada por UGT y CCOO como un primer paso hacia una huelga general en todo el Estado.

¡La clase obrera no tiene fronteras!
¡Contra el chantaje patronal, nidad de la clase trabajadora!