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Los trabajadores y trabajadoras de la Bella Easo han concluido la primera de las muchas batallas que les esperan. Gracias a la unidad, la solidaridad, el apoyo de muchos colectivos ajenos al conflicto y la lucha de los trabajadores y trabajadoras se ha transformado el despido de 96 personas en una suspensión de contrato temporal de alrededor de 36 días al año para 174 compañeros. ¿Es una victoria? No, es un mal menor.

Jugamos con sus normas porque no hay otras, preferimos mantener intacto el conjunto para poder seguir teniendo una oportunidad de luchar y estaremos ahí cuando vuelvan a por nosotros.

Lamentablemente la corrección política y la búsqueda de la paz social han dado a los salteadores capitalistas todas las armas que necesitaban para mantenernos quietos en el redil. Tratan de obligarnos a jugar con sus cartas marcadas, su mesa, en su casa y a su juego pero es el momento de decir "BASTA". Es el momento de salir a la calle a exigir responsabilidades a empresarios, políticos y sindicatos. Si los directivos no saben dirigir, que nos dejen a nosotros. Ya vale de socializar las pérdidas, socialicemos los beneficios, pero hay que empezar YA. Si Bush pudo socializar los bancos, nosotros también.

Los trabajadores y trabajadoras de Bella Easo al igual que han hecho otros colectivos como los estudiantes contra el Plan Bolonia hemos salido a la calle tratando de socializar nuestro conflicto, pero quizá lo hemos hecho tarde, vivimos en una sociedad apática que sólo se moviliza cuando el daño ya está hecho. Hizo falta una segunda Guerra del Golfo para que las movilizaciones fueran masivas.

¿A qué estamos esperando ahora? ¿A qué a los compañeros y compañeras se les acaben las prestaciones? ¿A  qué el sistema haga crack? ¿A qué los indigentes sean legión? Si los que tienen el poder no quieren ir por el buen camino habrá que empujarlos y sólo en la calle se puede transmitir este mensaje. Hay que empezar a luchar en los conflictos de los demás para que los demás estén ahí cuando vengan a por nosotros.

Nos vemos en la calle.