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Para llegar a la situación actual que padece la factoría G.M en Figueruelas, habría que remontarse a los inicios de los años 90. Es por estas fechas donde se empieza a vislumbrar un declive en las conquistas laborales y un paso lento pero firme que indica el comienzo del retroceso. Mucho se podría escribir al respecto, pero no hay margen.

 

Para llegar a la situación actual que padece la factoría G.M en Figueruelas, habría que remontarse a los inicios de los años 90. Es por estas fechas donde se empieza a vislumbrar un declive en las conquistas laborales y un paso lento pero firme que indica el comienzo del retroceso. Mucho se podría escribir al respecto, pero no hay margen.

Es en este contexto donde se van desarrollando acontecimientos rechazables que van desde: ritmos de trabajo extenuantes e inhumanos, aumentos de producción continuos sin aumento de personal, cancelación al cumplimiento de los contratos eventuales, no contratación de personal suficiente, jornadas de 12 y 16 horas, disposición total de la dirección  de nuestras vacaciones y descansos, con perjuicio a nuestra vida familiar, social y a la propia salud.

¿Que objetivos se pretende o se persiguen con este tipo de estrategias? Parece claro que no solo G.M sino todas las grandes compañías intentan empeorar condiciones de trabajo y salario liquidar empleo estable y de calidad aumentar la jornada laboral y por ende cercar a los sindicatos.

Parece ser que de nada han servido las concesiones dadas a la dirección de un tiempo a esta parte, Olimpia I, II, ultimo convenio por cuatro años, varios planes industriales, centenares de despidos, asignación del Meriva, externalizaciones y un largo etc. que parece nos espera. Todos estos sacrificios para ahora tener que escuchar que tienen pérdidas y que presentan hasta la fecha dos E.R.E. Este parece ser el gran juego cuando hay beneficios todos para mí, y cuando no, multitud de E.R.E.s, para que papa Estado con el dinero de los contribuyentes derroche ayudas a quien no las necesita.

Precisamente por respeto a los esfuerzos realizados por los trabajadores de la factoría, por las facilidades que se dieron para su instalación, por las ayudas recibas y por las que vendrán, por coherencia y por evitar una gran crispación en la sociedad aragonesa esperemos que las conversaciones encaminadas a una salida no traumática lleguen a buen puerto. De lo contrario deberá extenderse una demostración de unidad solidaridad y movilización no solo en nuestra región sino en el conjunto del estado. Un movimiento que combata dicho juego y de al traste con la ambición desmedida de la multinacional.