Corriente Marxista Internacional

Los 65.000 trabajadores (un 80% de ellos mujeres) del sector de limpieza de edificios y locales de Madrid, iniciamos el pasado 4 de marzo una huelga indefinida para exigir un convenio colectivo que dignifique nuestras condiciones de trabajo y salariales, convocados por CCOO. El 10 de marzo, la huelga fue suspendida por decisión de la asamblea de trabajadores, a la vez que se acordó rechazar la última oferta de la patronal en la que ésta, no satisfecha con la congelación salarial, plantea también la congelación de la antigüedad.

Los 65.000 trabajadores (un 80% de ellos mujeres) del sector de limpieza de edificios y locales de Madrid, iniciamos el pasado 4 de marzo una huelga indefinida para exigir un convenio colectivo que dignifique nuestras condiciones de trabajo y salariales, convocados por CCOO. El 10 de marzo, la huelga fue suspendida por decisión de la asamblea de trabajadores, a la vez que se acordó rechazar la última oferta de la patronal en la que ésta, no satisfecha con la congelación salarial, plantea también la congelación de la antigüedad.
Nuestro colectivo es uno de los más mal pagados y con unas condiciones de trabajo peores. Sólo el 35% tenemos jornada completa de 39 horas semanales. El 45% somos eventuales y muchos tenemos jornadas parciales de unas 12 horas semanales, teniendo que combinar varias empresas para poder aumentar la jornada. En muchos casos debemos ampliar nuestra vida laboral hasta los 70 años para poder completar los 15 años necesarios para jubilarse. Muchos empezamos nuestra jornada a las 10 de la mañana trabajando para una empresa y acabamos a las 11 de la noche trabajando para otra. En el terreno salarial, las cosas no van mejor. Los que tenemos la suerte de trabajar 39 horas semanales, en muchos casos nuestro salario no supera los 750 euros mensuales brutos.
Esta situación es insostenible, más si tenemos en cuenta que muchas trabajadoras del sector somos las que sustentamos el núcleo familiar, teniendo hijos a nuestro cargo.
Es necesario dar un vuelco radical a esta situación y conseguir unas condiciones de trabajo dignas y un salario con el que poder vivir. Cualquier avance importante para los trabajadores se ha conseguido con la lucha, la movilización y la presión. Nuestra lucha es justa y nos hemos visto abocados a ir a la huelga ante la cerrazón de la patronal. Ésta tiene un solo objetivo: conseguir el mayor beneficio con el menor coste.

Servicios mínimos abusivos y represión

Los empresarios, con el apoyo de la Comunidad de Madrid, están poniendo toda la carne en el asador para romper esta huelga. Imponiendo unos servicios mínimos (en muchos casos del 100%) que vulneran descaradamente el derecho a huelga. La cuestión para los trabajadores es clara: una huelga de limpieza significa que no se limpia nada y en todo caso en los sitios más sensibles, como los hospitales, seremos nosotros los que regulemos qué y cuándo limpiamos, ¡los trabajadores hemos dado sobradas muestras de responsabilidad!, al contrario que la patronal que sólo se acuerda del bien público cuando se trata de mantener doblegados a los trabajadores.
Por otro lado han  recurrido a las amenazas de despidos y sanciones, creando una atmósfera de miedo que la patronal no ha dudado en explotar para quebrar la lucha. Esta situación es especialmente grave en los colegios donde se está obligando a las trabajadoras a no hacer la huelga con engaños y desinformación; los servicios mínimos del 100% (que afectan a baños, cocinas y poco más), la patronal los presentó como que había que hacer todo el trabajo en todas las instalaciones. Para este trabajo sucio han contado con la colaboración de muchosencargados, algunos de los cuales eran delegados sindicales. Estos elemntos deben ser expulsados de los sindicatos de clase y hay que exigir que entreguen inmediatamente su acta de delegado sindical.
La conclusión es clara: la preparación previa en una huelga en un sector tan desprotegido y tan disperso, es determinante para conseguir la suficiente fuerza para arrancar un buen acuerdo. Este trabajo previo no se hizo con la intensidad requerida y la ofensiva patronal, el ayuntamiento y la comuinidad de Madrid han hecho mella en la lucha.
Es necesario un cambio de estrategia que reagrupe las fuerzas y las prepare mejor para un nuevo envite. Es necesario que los liberados y delegados sindicales visiten los centros de trabajo, organicen asambleas en los tajos, den confianza a los trabajadores demostrando que el sindicato está dispuesto a llegar hasta el final, explicando que cualquier medida intimidatoria por parte de las empresas será respondida con contundencia. Hay que explicar y debatir la plataforma reivindicativa y completarla con sugerencias de los trabajadores.
Por otro lado una huelga de estas características, exige que uno de los pilares de la actividad sindical sea la de explicar a la opinión pública los motivos de la lucha. Es necesario editar miles de panfletos en los que esto se haga; los trabajadores madrileños, sometidos también a bajos salarios, trabajo precario y largas jornadas laborales, entenderán perfectamente nuestros motivos y podremos contrarrestar la inevitable campaña mediática que ya se está lanzando contra nosotros.
Con este método conseguir la fuerza necesaria para hacer ceder a la patronal y dar un vuelco radical a las condiciones de trabajo del sector, es más que posible.


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