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Los trabajadores de Maymo obligan a la empresa a firmar la readmisión de Nicasio Malde y a asumir la plataforma reivindicativa

Los trabajadores de Maymo obligan a la empresa a firmar la readmisión de Nicasio Malde y a asumir la plataforma reivindicativa.

Maymo es una empresa del  metal de Tarragona con más de 400 trabajadores. Una empresa en la que, como muchas otras, el empresario se permitía  incumplir  con absoluto descaro  el convenio sectorial y otras normas legales. Esta situación  generó mucho descontento y cabreo entre los trabajadores, cada vez más hartos de ver como el jefe los explotaba.

En mayo del año pasado se celebraron elecciones sindicales en Maymo, y el comité de empresa renovó  la mayor parte de sus miembros. En el nuevo comité entraron compañeros que se plantearon que había que hacer asambleas de trabajadores y empezar a luchar seriamente por cambiar las cosas. El objetivo era obligar al empresario a cumplir el convenio y a mejorar las condiciones de trabajo de la plantilla. 

Las reivindicaciones laborales se trasladaron a la patronal, y esta respondió dando "largas" una y otra vez a los trabajadores. Esto motivó que en el comité se plantease presionar con más fuerza al empresario, tanto por la vía jurídica  como con la convocatoria de huelga.

Ante esta situación y para acobardar a los trabajadores y debilitar al comité, el empresario decide despedir a uno de nuestros compañeros. Este compañero es Nicasio Malde, uno de los miembros del comité que había estado en la primera línea de la lucha, exigiendo con firmeza  al empresario el cumplimiento del convenio y  la aceptación de mejoras. Además Nicasio Malde es uno de los delegados sindicales que está defendiendo dentro de CC.OO la unión de todos los trabajadores de contratas en una sección sindical intercentros y que desde el sindicato se luche más decididamente contra la precariedad y los abusos que tenemos en el sector.

Teníamos pues, un ataque en toda regla contra el conjunto de la plantilla de Maymo, y la única forma de hacerle frente era con la fuerza de los trabajadores. Por ello el 19 de febrero el Comité reúne una asamblea a la que asisten cerca de 200 trabajadores y en la que acuerdan darle un ultimátum al empresario para que atienda las reivindicaciones planteadas, o de lo contrario harían una huelga de cuatro días, que se iniciaría el 26 de febrero. El empresario, que tiene la cara muy dura, acude a esa asamblea para vigilar a los trabajadores. Pero los trabajadores, en cuanto lo vemos, lo echamos de la asamblea.

En todo el conflicto el empresario juega, una y otra vez, muy suciamente. Llega a  plantear la siguiente trampa: dice que acepta las reivindicaciones laborales, pero no la readmisión de Nicasio. Esto genera algunas dudas e incluso cierto apoyo al chantaje patronal por parte de una minoría del comité, al que luego la asamblea de trabajadores no da ningún respaldo.

Desde luego que el empresario  no quiere conceder  ninguna mejora, de hecho había despedido a Nicasio por  su coraje en la defensa de esas mejoras, pero prefiere quitarse los problemas de en medio por partes. Su  pensamiento era "Primero que acepten el despido de Nicasio y luego incumplo las  cuestiones laborales" (como venía haciendo hasta ahora con el convenio).

La gente que pensaba aceptar este chantaje se equivocaba, porque si lo hubieran aceptado el empresario habría ganado ya una batalla-el despido de Nicasio-y continuaría con la siguiente, incumplir de nuevo lo acordado. De hecho, en las reuniones celebradas en la Delegación de Treball  mostró el plumero con total claridad. Allí dijo que no cedía a las reivindicaciones que había prometido aceptar-una vez que asumiésemos  el despido de Nicasio-  porque no le salían "las cuentas". Admitió delante de la inspectora que pagaba en negro algunas cosas y advirtió (una de las "amenazas-chantaje" muy habitual en los últimos tiempos) que si los trabajadores exigían sus derechos perdería clientes y no le quedaría más remedio que deslocalizar  la empresa a León  y las 400 familias se irían a la calle.  Pese a todas estas maniobras vergonzosas, los compañeros y el abogado que asistieron a la reunión no se dejaron engañar. Fue entonces cuando el empresario afirmó que no se podía permitir cuatro días de huelga, que se bajaba los pantalones, no por los trabajadores, sino por sus clientes. Declaró que readmitía a Nicasio sin condiciones y que aceptaba las mejoras laborales propuestas. Todo esto quedó acordado que lo firmaría el lunes allí mismo, en la Delegació de Treball.

Sinembargo, el lunes cuando llegó a la Delegació de Treball dio marcha atrás y empezó a darle largas y vueltas a todos los temas. El empresario una vez más le echaba un pulso al comité, un pulso que por supuesto acabaría perdiendo totalmente. Con el añadido, de la humillación de tener que aceptar que, aunque él sea "el señorito" los trabajadores no hemos bajado la cabeza tal como pretendía.

En defenitiva, este acto demostró que el empresario no tenía palabra, algo que el propio Delegado de la Consellería de Treball  de la Generalitat constata en el Diario El Punt del 26/02/08 afirmando que "el viernes pasado parecía que el acuerdo estaba cerrado, pero ayer la empresa se va echar atrás"  y  sobre el despido añade " llama la atención que se haga en un momento tan poco adecuado como el proceso de una negociación".   Asimismo el Delegado de la la Generalitat ha declarado que "si se confirman las irregularidades en las contribuciones fiscales a la seguridad social, el departament las pondrá en conocimiento del Ministerio de Trabajo para que se tomen las acciones necesarias".

Obviamente, después de todo esto, sólo quedaba la huelga. Para decidir la huelga se celebró una asamblea en la que participaron unos 200 trabajadores, donde la mayoría de las intervenciones denunciaron la cara dura y la poca vergüenza  del empresario , y se resaltó la importancia de la unidad de la mayoría de los trabajadores contra cualquier abuso.  Al final llegó el momento de la votación, y la aplastante mayoría de la asamblea votó a favor de la huelga.

A esa fuerza decisiva de los trabajadores se unía el apoyo de más de 50 resoluciones de secciones sindicales, de profesores de universidad, del Sindicato de Estudiantes , de dirigentes obreros de CC.OO , UGT, PSOE e IU como resultado de la campaña de faxes y e-mails de solidaridad que desde El Militante habíamos organizado.

Esa misma noche el empresario llamó al Comité para aceptar las reivindicaciones laborales y la readmisión de Nicasio. Y esa misma noche  firmó el acuerdo que recogía estas cuestiones.

Por tanto, los trabajadores de Maymo han conseguido una victoria sin precedentes en toda la historia de la empresa, gracias a la lucha. Asimismo la lucha de Maymo es un ejemplo maravilloso a seguir para otras empresas donde no se cumpla el convenio o donde las condiciones laborales sean insuficientes.  Y finalmente es fundamental unir a todos los trabajadores de contratas, en una sección sindical de CC.OO luchadora y combativa como lo es el grupo de compañeros de Maymo,  para responder así con toda la fuerza de la unidad, a los abusos y  precariedad  Del sector.

LA LUCHA SIRVE. ORGANÍZATE CON NOSOTROS