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Las espantosas imágenes de la masacre que está perpetrando el ejército israelí contra los palestinos de Gaza están conmocionando al mundo entero. En los doce primeros días de bombardeos y ataques por tierra, mar y aire, habían muerto más de 700 palestinos (entre ellos 219 niños) y había más de 3.100 heridos. Desgraciadamente, no es la primera vez que los palestinos se enfrentan a este tipo de masacres, basta con recordar Jenin en 2002 o Sabra y Shatila en 1982, aunque sin duda se trata del mayor ataque militar desde la guerra de los Seis Días en 1967. Israel ha desplegado en esta guerra unilateral todo su poderío militar, uno de los mayores del mundo. Los F-16, los helicópteros Apache, toneladas de bombas y casi 10.000 reservistas están movilizados para machacar al pueblo palestino.

Las espantosas imágenes de la masacre que está perpetrando el ejército israelí contra los palestinos de Gaza están conmocionando al mundo entero. En los doce primeros días de bombardeos y ataques por tierra, mar y aire, habían muerto más de 700 palestinos (entre ellos 219 niños) y había más de 3.100 heridos. Desgraciadamente, no es la primera vez que los palestinos se enfrentan a este tipo de masacres, basta con recordar Jenin en 2002 o Sabra y Shatila en 1982, aunque sin duda se trata del mayor ataque militar desde la guerra de los Seis Días en 1967. Israel ha desplegado en esta guerra unilateral todo su poderío militar, uno de los mayores del mundo. Los F-16, los helicópteros Apache, toneladas de bombas y casi 10.000 reservistas están movilizados para machacar al pueblo palestino.

Como es habitual, la clase dirigente israelí y su gran valedor, el imperialismo norteamericano, han recurrido a un nivel pasmoso de cinismo e hipocresía para justificar esta  guerra, presentando a la víctima como verdugo y al verdugo como víctima. La supuesta razón utilizada por el Gobierno sionista para justificar este criminal ataque es "impedir" que Hamas siga lanzando cohetes contra territorio israelí. Pero esto no es más que una burda excusa. En realidad todo este horror está dirigido contra un pueblo que no quiere ceder en su lucha por sus derechos y por conseguir una vida digna.
En palabras de un alto mando militar israelí: "Cuando sospechamos que hay un miliciano en una casa, disparamos un misil, después dos proyectiles de artillería y luego la excavadora derriba las paredes". ¡Y todavía hay algunos reaccionarios que se atreven a decir que el Estado sionista es el baluarte de la democracia y de la moderna civilización en Oriente Medio!

Gaza: la prisión más grande del mundo

Gaza es uno de los lugares con mayor densidad de población sobre el planeta. Un millón y medio de palestinos llevan décadas viviendo bajo el horror del asedio israelí permanente, que ha convertido Gaza en la prisión más grande del mundo. La mayoría de sus habitantes han vivido en campos de refugiados desde que fueron expulsados de Israel en 1948. Nadie puede entrar o salir sin el permiso de Israel, que controla todo lo que entra y sale de Gaza, ya sean alimentos, medicinas o ayuda humanitaria. No pueden importar ni exportar nada, no tienen tampoco infraestructura necesaria para poder desarrollar una industria local. Esta situación les obliga a comprar todo a Israel. Toda la ayuda humanitaria que reciben pasa también a través de Israel, así la ocupación también se convierte en un lucrativo negocio para los empresarios israelíes.
La situación de la población de Gaza se agravó después de la victoria electoral de Hamás. La clase dirigente israelí ha hecho todo lo posible para derribar al gobierno de Hamás, desde incitar la guerra civil entre palestinos, apoyar a Fatah en su intento de tomar por la fuerza Gaza y, finalmente, la imposición de un bloqueo económico criminal que ha empeorado las ya espantosas condiciones de vida de los palestinos en Gaza.
Los medios de comunicación se hicieron eco en agosto de 2005 de la "retirada" israelí de Gaza, muchos incluso vieron en este movimiento la futura solución al problema palestino. Pero, como se ha podido ver posteriormente, sólo se trataba de otra maniobra táctica de la clase dominante israelí para reforzar su dominio de Cisjordania, un territorio estratégico para Israel ya que posee el agua que no tiene su territorio, tan necesaria para la agricultura, una de sus principales exportaciones. Formalmente Israel había abandonado Gaza, pero siguió con su política de asesinatos de dirigentes y activistas palestinos, derribo de decenas de viviendas y el control absoluto del espacio aéreo y el territorio de Gaza.

Bloqueo criminal

El bloqueo económico de Gaza comenzó hace dieciocho meses. Uno de los objetivos de esta medida era desestabilizar al gobierno de Hamás pero el más importante era acabar con la capacidad de lucha y resistencia de las masas palestinas. Según publicaba recientemente la Agencia de las Naciones Unidas para Ayuda a los Refugiados Palestinos (UNRWA), el agua y la luz están 16 horas al día cortadas, casi el 80% de la población vive con menos de dos dólares al día. El 36% de los palestinos de Gaza dependen de la ayuda internacional. En 2008 no se creó ni una sola empresa y el 98% de la actividad industrial está paralizada. Esta calamitosa situación ha empeorado ahora y se está convirtiendo en una terrible crisis humanitaria.
El responsable de operaciones humanitarias de la ONU, John Holmes, describía la situación en Gaza como "alarmante". Explicaba que el 30 de diciembre entraron en Gaza 55 camiones de comida y medicinas y otros 60 al día siguiente, comparados con los 475 diarios que entraban en mayo de 2007, antes de que Hamás tomara el control de Gaza. La comisionada de la UNRWA, Karen Abu Zayd, explicaba que su agencia necesitaba cien camiones diarios de harina para los refugiados y que llevaban dos semanas sin distribuir nada debido a los bombardeos. "Creo que eso significa que diariamente 20.000 personas se quedarán sin comer". Y todavía la ministra de Exteriores israelí, Tzipi Livni, tiene el cinismo de decir que: "No hay crisis humanitaria en Gaza y por tanto no hay necesidad de una tregua humanitaria".

Sería un error presentar a toda la población israelí como un bloque homogéneo reaccionario. Israel, como cualquier otro país capitalista, es una sociedad dividida en clases sociales: capitalistas y trabajadores. El sionismo israelí siempre ha utilizado y fomentado el chovinismo y el miedo al enemigo exterior para diluir las divisiones de clase, recurriendo a la guerra siempre que ha sido necesario para desviar la atención de las masas de los problemas internos.
No es casualidad que este ataque se haya producido a poco más de un mes de las elecciones generales, que se celebrarán el próximo 10 de febrero. También es algo tradicional en las campañas electorales utilizar el chovinismo y la guerra, mientras queda en segundo plano la situación social y económica del país.
Durante estos últimos años los distintos gobiernos israelíes han aplicado la misma política que el resto de sus homólogos capitalistas: privatizaciones masivas, destrucción del estado del bienestar, ataques a los derechos y condiciones laborales de los trabajadores, etc. Esta política ha tenido como consecuencia una tremenda desigualdad social. En 2007 el número de millonarios en Israel creció dos veces por encima de la media mundial; al otro lado tenemos al 23,8 por ciento de la población que vive oficialmente bajo el umbral de la pobreza (1,63 millones de personas y la mitad son niños). Según la OCDE, Israel tiene la tasa de pobreza más alta del mundo occidental, 2,5 veces por encima de la media del mundo desarrollado.
La situación se agravará en los próximos meses ya que todas las previsiones, incluidas las del Banco de Israel, son las de una recesión económica. Es precisamente este contexto social y económico el que ha provocado durante los últimos dos años un aumento de las huelgas y las protestas en prácticamente todos los sectores: ferrocarriles, correos, enseñanza, estibadores, trabajadores de la Bolsa de Tel Aviv, aeropuertos; las huelgas han afectado tanto al sector público, como al sector privado. Según el Ministerio de Trabajo en 2007 las jornadas laborales perdidas por huelgas aumentaron un 1.117% respecto al año anterior, y esa fue la tónica también en 2008.

Interés político y estratégico en Oriente Medio

Tampoco podemos ignorar el papel que desempeña en esta guerra los intereses políticos y estratégicos de Israel en Oriente Medio. Con la elección de Obama como nuevo presidente de EEUU y su promesa de retirar las tropas norteamericanas de Iraq en los próximos años, entre la clase dominante israelí existe el temor de que el nuevo inquilino de la Casa Blanca tenga que hacer concesiones a su costa. Es evidente que si el imperialismo estadounidense quiere salir de Iraq tendrá que llegar a algún tipo de acuerdo con otras potencias regionales que puedan dar cierta garantía de estabilidad a Iraq, es decir, Irán y Siria, dos de los principales enemigos de Israel. La clase dominante israelí quiere garantizar que el próximo gobierno norteamericano no cambiará su política ni pondrá en peligro los quince millones de dólares diarios que recibe Israel en concepto de ayuda de EEUU.

¿La ONU es la solución?

Como ya vimos con las guerras de Iraq y Afganistán muchos dirigentes de partidos y organizaciones que se reclaman de izquierda apelan a las Naciones Unidas como solución al problema palestino. Pero una vez más la ONU ha demostrado ser un organismo totalmente ineficaz cuando se trata de cuestiones realmente importantes que afectan a los intereses de las grandes potencias. Durante medio siglo en la ONU se han aprobado numerosas resoluciones sobre la cuestión palestina, sin el más mínimo resultado e incumplidas reiteradamente por Israel. La solución tampoco está en el envío de cascos azules o de una fuerza militar dirigida por la UE como defienden algunos. La guerra en Afganistán cuenta con el beneplácito de una resolución de la ONU, ¿eso cambia su carácter imperialista? ¿Es menor el sufrimiento que padece el pueblo afgano? O quizá baste con recordar las atrocidades cometidas por los cascos azules de la ONU en Somalia o lo represión que sufre el pueblo haitiano también bajo la bandera azul de la ONU. Defender que organismos como la ONU, que en última instancia, representan y defienden los intereses de la burguesía y el imperialismo, significa una total bancarrota ideológica y el abandono de una alternativa de clase.

Hipocresía de la Unión Europea

Aunque al principio casi todos los gobiernos de la UE justificaron la agresión israelí como un acto de autodefensa, cuando las imágenes de las matanzas comenzaban a provocar repulsa entre sus respectivas poblaciones, rápidamente algunos cambiaron el tono. Merkel, Brown y la actual presidente de la UE, el primer ministro checo Mirek Topolanek siguen justificando y apoyando totalmente a Israel, pero otros como Sarkozy, empezaron a enviar misiones diplomáticas por todo Oriente Medio para intentar acordar un alto el fuego. Por supuesto ninguno de estos gobiernos hace nada práctico contra la masacre y los intereses del imperialismo israelí.
Un sector de la burguesía europea ve en esta guerra una oportunidad para afianzar sus intereses estratégicos en Oriente Medio, dada la situación de debilidad de EEUU en la región tras su aventura iraquí. El periódico francés Le Figaró se hacía eco de esta idea en uno de sus editoriales: "Debido a la ausencia momentánea de EEUU, el presidente de la república puede crear un nuevo papel para los europeos en la región".  Tampoco es un factor sin importancia los millones de personas de origen árabe que viven en Europa y que sin duda simpatizan con la causa palestina.
En el caso del Estado español, el Gobierno de Zapatero tan sólo ha realizado declaraciones diplomáticas y manifestaciones retóricas. Con la retirada de las tropas de Iraq parece que se acabó su empuje en política exterior (empuje que realmente fue producto del movimiento de millones contra la guerra). El aumento de tropas en Afganistán, la intervención en Haití y Líbano, la decisión de eliminar el tope en el número de militares que el Gobierno podía enviar al exterior sin pasar previamente por el Parlamento y, en general, toda la política exterior del gobierno del PSOE, ha sido seguidista, aunque sea con matices, de las potencias imperialistas, sea Estados Unidos, sea Francia o Alemania. El problema que tiene el gobierno del PSOE es que la política exterior es una continuidad de la política interior. Y si en el terreno económico y social adoptan medidas en beneficio de los grandes banqueros y empresarios, en política exterior se tienen que plegar a esos mismos intereses.

Repercusión en los países árabes

Una vez más se ha podido ver el doble rasero de los reaccionarios regímenes árabes de la región. Derraman lágrimas de cocodrilo por el sufrimiento del pueblo palestino aunque tienen la desfachatez de culparle de esta guerra por no seguir unánimemente al presidente palestino Mahmoud Abbas, como declaró el ministro de exteriores de Arabia Saudí, el príncipe Saud al-Faisan, en la última cumbre de países árabes celebrada el 31 de diciembre. La colaboración más evidente con el ataque israelí llegó de Mubarak, presidente egipcio, que apostó en el paso fronterizo de Rafah a 300 soldados con ametralladoras para evitar que los palestinos pudieran entrar en Egipto huyendo de los bombardeos israelíes.
Como era de esperar, la masacre del ejército israelí tiene y tendrá importantes repercusiones en el mundo árabe donde miles de personas han salido a las calles para protestar contra este brutal ataque. Miles de palestinos se manifestaron en Cisjordania, miles de personas salieron a las calles de Egipto, Yemen, Jordania, Iraq, Siria, Turquía, Sudán, Marruecos, Argelia, Túnez, Indonesia y Líbano. Y más importante aún, las manifestaciones se están sucediendo en el mismo Israel. El 3 de enero, en la ciudad árabe de Sajnin, al norte del país, casi 130.000 personas salieron a la calle convocadas por el Partido Comunista de Israel siendo la manifestación más grande que se recuerda en la ciudad en los últimos años; en Tel Aviv se manifestaron 15.000 personas. Hubo actos similares en otras ciudades israelíes. Los manifestantes sufrieron ataques de contramanifestantes de extrema derecha y el acoso de la policía, que ha detenido a más de 300 activistas desde el inicio de la guerra. Aunque el movimiento contra la guerra aún está en su fase incipiente es sintomático que este tipo de manifestaciones se hayan producido a los pocos días del inicio del ataque militar; en 2006, cuando la guerra en Líbano, la primera manifestación no se celebró hasta pasados dos meses de su inicio.

La única salida realista: la lucha por el socialismo

La masacre contra el pueblo de Palestina, igual que contra el pueblo de Iraq o de Afganistán, es una prueba concluyente de que bajo el capitalismo y el dominio imperialista no habrá jamás una salida para los pueblos de Oriente Medio.
La bancarrota política de las organizaciones reformistas de la izquierda (especialmente los viejos partidos nacionalistas y estalinistas), crearon el caldo de cultivo para la fortaleza y el desarrollo de las tendencias integristas como Hamás, que no tiene una alternativa al problema palestino. Su programa reaccionario, integrista y sectario, y sus atentados indiscriminados contra la población civil israelí, sólo sirven para justificar la brutal reacción sionista ante los ojos de los trabajadores judíos.
Solo hay un programa realista que puede traer la paz a la zona y la fraternidad entre los pueblos: la lucha por la transformación socialista de la sociedad y por una Federación Socialista de Oriente Medio. Sólo acabando con los regímenes proimperialistas del mundo árabe y con el gobierno sionista será posible la paz. Pero para eso es necesaria la unidad de la clase obrera, de los trabajadores y los jóvenes  árabes con sus hermanos de clase israelíes bajo la misma bandera de la lucha anticapitalista, antiimperialista, y por una Federación Socialista de Oriente Medio. De esta manera, se podrían eliminar los intereses capitalistas e imperialistas en la zona y el militarismo, y se crearían las condiciones para un desarrollo económico sin paro y sin miseria.

¡Retirada inmediata de las tropas israelíes de Gaza!
¡Alto a la masacre imperialista contra el pueblo palestino!
¡Levantamiento inmediato y sin condiciones del bloqueo a Gaza!
¡Fin de la ocupación israelí de Cisjordania!
¡Por el derrocamiento de la burguesía israelí y la corrupta oligarquía
del mundo árabe!
¡Por la unidad de la clase trabajadora!
¡Por la Federación Socialista de Oriente Medio!