Corriente Marxista Internacional

La primera reivindicación del movimiento obrero internacional, y de la clase obrera israelí, debe ser la retirada inmediata de las tropas de Gaza. ¡Hay que detener esta incursión! El Fuerza de Defensa Israelí ha concentrado tanques y tropas en la frontera con Gaza. En medio de la noche los tanques israelíes entraron en Gaza apoyados por artillería y otro tipo de armamento.

Los aviones israelíes han bombardeado tres puentes en carreteras claves de Gaza. Dicen que es un intento de detener el traslado del soldado israelí secuestrado. Es una pretensión ridícula. Se trata de una excusa para sembrar el terror entre la población palestina.

Las bombas son la respuesta del gobierno israelí al ataque del domingo por parte de comandos palestinos y la captura de un soldado israelí. Los palestinos están exigiendo la liberación de mujeres y niños encarcelados en prisiones israelíes. Pero las autoridades israelíes han permanecido inflexibles y no cederán ante esta cuestión.

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ya había hecho declaraciones beligerantes antes de la incursión, ahora ha dicho que las operaciones militares en Gaza continuarán “los próximos días” y que Israel “no vacilará en dar pasos extremos” para liberar al joven soldado israelí.

Estos movimientos del ejército israelí más que facilitar la liberación del soldado están creando una situación de extrema tensión sobre el terreno. Después del ataque de los aviones israelíes, militantes palestinos armados tomaron posiciones en la ciudad de Gaza y en otras partes de la región preparándose para encontrarse con los vehículos militares israelíes que deben cruzar la frontera y les dijeron a la población que abandonaran la zona.

La incursión del ejército israelí es presentada como un movimiento contra los “terroristas”, entonces ¿por qué un helicóptero abrió fuego contra la principal central eléctrica de Gaza? La central eléctrica quedó seriamente dañada y las llamas se podían ver desde el aire. La mayoría de las zonas costear de Gaza estaban afectadas por los cortes energéticos, en total 1,4 millones de palestinos.

Este acto por sí solo es una indicación clara de que el objetivo de las operaciones militares es aterrorizar al pueblo palestino que vive en Gaza. Si estuvieran en serio preocupados por la vida del soldado israelí secuestrado al menos habrían hecho algún movimiento para negociar. En su lugar, le han abandonado a su suerte y bombardean al pueblo palestino.

En el artículo que hemos publicado de Yossi Schwartz desde Israel, se puede ver que el ejército israelí tenía información previa de que se iba a realizar algún ataque. No hicieron nada para pararlo. La razón de esto ya ha hemos explicado. Necesitaban una excusa. La crueldad de las autoridades israelíes no tiene límites. Están dispuestos a arriesgar la vida de sus propios soldados para conseguir sus objetivos políticos más amplios. Después derramarán lágrimas de cocodrilo por la pérdida de los soldados.

La razón porque la que están aterrorizando a la población local es porque los palestinos votaron a Hamás. El plan del gobierno israelí ha sido establecer algún tipo de régimen títere en los territorios ocupados para que hiciera de policías por ellos. Pero el pueblo palestino detuvo esto votando un gobierno de Hamás. Después de no conseguir establecer un régimen títere, las autoridades israelíes, apoyadas por el imperialismo norteamericano, intentaron la táctica de provocar una guerra civil entre los palestinos, la táctica clásica de “divide y vencerás”.

Muchos pueden ver las verdaderas intenciones de la clase dominante israelí. No tienen intención de garantizar un auténtico autogobierno palestino. En el mejor de los casos pueden garantizarles una situación de estado cliente, dirigido por políticos bajo el control firme de Israel. Esto es inaceptable para el pueblo palestino que quiere un autogobierno genuino. Tienen problemas muy acuciantes que resolver, como la pobreza de masas y el paro. Pero sobre la base del capitalismo, los palestinos no pueden esperar algo mucho mejor de lo que ya tienen. Por eso no pueden renunciar a su lucha.

Lo irónico de la situación es que Olmert, el primer ministro de Israel, fue elegido en marzo porque prometió llevar adelante la retirada de algunas zonas de Cisjordania, similar a la “retirada” del año pasado de Gaza. Esto indicaba que en Israel la mayoría de la población quiere la paz y terminar un conflicto constante. Pero en la medida que los palestinos tengan que vivir obligados en lo que supone una gigantesca prisión, no habrá ninguna paz.

En la medida que Israel esté gobernado por la actual clase dominante no puede haber una perspectiva genuina de paz. La clase dominante de Israel es una clase capitalista con aspiraciones imperialistas. El deber de la clase obrera israelí es luchar contra su propia clase dominante. La primera reivindicación del movimiento obrero internacional, y de la clase obrera israelí, debe ser la retirada inmediata de las tropas de Gaza. ¡Hay que detener esta incursión! Y hay que empezar luchando por transformar la sociedad y poner fin a las divisiones nacionales y de clase que están en el fondo de este conflicto.


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