Corriente Marxista Internacional

El sábado 20 y el domingo 21 de junio, el movimiento de masas en Irán dio otro paso adelante. Después de toda una semana de manifestaciones ilegales, el líder supremo Alí Kamenei ha dejado claro que no permitirán más protestas, que se utilizará toda la fuerza del aparato represivo. Eso no ha parado al movimiento. Durante los dos días, miles salieron a las calles y cuando la policía y otras fuerzas represivas intentaron detener la manifestación, la población luchó, en algunos casos la policía tuvo que retirarse. Nada será igual después de este fin de semana.

 

El sábado 20 y el domingo 21 de junio, el movimiento de masas en Irán dio otro paso adelante. Después de toda una semana de manifestaciones ilegales, el líder supremo Alí Kamenei ha dejado claro que no permitirán más protestas, que se utilizará toda la fuerza del aparato represivo. Eso no ha parado al movimiento. Durante los dos días, miles salieron a las calles y cuando la policía y otras fuerzas represivas intentaron detener la manifestación, la población luchó, en algunos casos la policía tuvo que retirarse. Nada será igual después de este fin de semana.

 El sábado 20 de junio, a las cuatro de la tarde a pesar de la masiva presencia policial tanto en las plazas de Enghelab y Azadi como en las calles adyacentes, la población comenzó a reunirse e intentaron celebrar la manifestación planeada. La policía y la milicia basiji empujaban a los manifestantes en una dirección y en otra. Pero finalmente consiguieron reagruparse en una multitud suficientemente grande para empezar una manifestación. Así es como lo relata un testigo presencial:

"Entonces en la Plaza Towhid  las escenas cambiaron radicalmente. Las calles hasta Azadi están bloqueadas. Pero en esta ocasión, la población no cambia de camino sino que lucha. Hay una lluvia de piedras. Gas lacrimógeno, fuego , gente apiñada en las aceras. La escena de la batalla es enorme. No podemos ver los límites pero quizá se extiende hasta la calle cercana (...). La gente grita: ‘Abajo el dictador'. La policía antidisturbios también lanza piedras. La gente ya no retrocede. Cojo un ladrillo roto y lo lanzo. Estoy asombrado. Nunca he luchado así. Tengo que practicar. Fue un mal lanzamiento. Cojo otro del tamaño de una granada y lo llevo conmigo, lo oculto a mi espalda. Mi sentimiento es una mezcla de profesora universitaria y de hooligan".

Por primera vez el movimiento de la población se enfrenta a las fuerzas del régimen abiertamente y lucha cuando se es atacada. Hay vídeos que muestran algunos de los enfrentamientos.

También son apoyados por la gente corriente. Otro testigo dice que: "las personas corrían a las casas, buscaban la protección de los dueños que habían abierto las puertas". Esto es significativo, porque significa que incluso personas que no se atreven a participar en una manifestación que ha sido declarada ilegal, sin embargo, simpatizan con el movimiento y lo apoyan.

El profesor universitario citando antes señala también un punto interesante:

"Esto es un verdadero campo de batalla. Pero en esta ocasión es enorme. En el cielo se ven columnas de humo. Apenas puedo ver el asfalto. Sólo ladrillos y piedras. La gente tiene la ventaja. Tres callejones, el del medio separado por vallas opacas debido a la construcción del metro. Los trabajadores están levantando las vallas y hacen el signo de la victoria. Comienzan a lanzar piedras y maderas a la calles para suministrar armamento. Y me digo: ‘Mira los pobres, de los que siempre habla Ahmadinejad'".

Esto es muy importante porque demuestra, contrariamente a lo que defienden algunos sectarios ultraizquierdistas y cínicos, que el movimiento no es un movimiento de la clase media alto, sino más bien un genuino movimiento de la población, trabajadores, estudiantes, mujeres, etc.,

Al final de ese día, después de cinco horas de feroces enfrentamientos, en los cuales la policía antidisturbios, la milicia basiji, las Fuerzas Especiales Sepah y los oficiales de paisanos y provocadores utilizaron palos, gas lacrimógeno, cañones de agua y munición real, parece que se ha recuperado algo parecido a la calma en Teherán. Según fuentes oficiales, entre 10 y 19 personas han muerto y cientos han sido detenidos. Los disparos y la muerte de una joven manifestante llamada Neda en la calle Kargar fueron grabados en vídeo, añadiendo más rabia y se ha convertido en un grito de guerra para el movimiento.

"Muerte a Kamenei"

El sábado por la noche las consignas contra el régimen desde los tejados se han podido escuchar más altos y radicales que la noche anterior. Yasaman Baji, un periodista que escribe para IPS, informaba que:

"No sólo los gritos parecían ser más altos y más sostenidos la noche del sábado, la consigna ‘muerte al dictador' se escuchaba más destacada que antes. En algunas calles, los gritos se convertían en ‘Muerte a Kamenei'"

Claramente, después del discurso del viernes de Kamenei, el movimiento aumenta y parece no limitarse sólo al fraude electoral y se dirige contra el propio Líder Supremo de la República Islámica. Baji comenta lo siguiente sobre eso:

"Con las palabras del viernes de Kamenei y la reacción popular del sábado, el Movimiento Verde parece que ha entrado en una nueva fase con un número creciente de seguidores que ven a la máxima autoridad de este país como el principal obstáculo en la lucha histórica por el imperio de la ley y el orden justo en Irán".

La profesora universitaria citada antes también habla de una conversación contra otra mujer cuando regresaban de los enfrentamientos: "Ya no es sobre Mousavi o los resultados electorales. Hemos sufrido durante treinta a años. No vivimos una vida". También explica cómo un taxista les dice que "no voté, pero he salido a las calles para golpear a los basijis".

Como hemos explicado en los artículos de la semana pasada, el movimiento que se ha desencadenado inevitablemente está empezando a cuestionar todos los cimientos de la República Islámica, no sólo es la cuestión del fraude electoral. Mousavi ha sido la figura accidental que ha canalizado el movimiento, pero no tiene el control del mismo y su popularidad podría desaparecer muy rápidamente si intenta llegar a un compromiso.

Esto se expresaba claramente en un periódico que se ha distribuido en algunas de las protestas, empezó el jueves, bajo el nombre de Khiaban, "La calle". En un artículo titulado: ‘Nos atenemos a las calles', firmado por Simin Mesgari, él explica:

"Mousavi sabe muy bien lo profunda que es la herida. También sabe que este venaje verde es sólo el primer auxilio de esta herida y no la cura. Mousavi sane que no puede provocar el dolor y curar al mismo tiempo.

Mousavi sabe que ‘esto' en absoluto es por él. Sabe muy bien, y también los sabemos muy bien, que si hubiera habido un candidato ‘mejor' que Mousavi con ‘pasado mal menor' que hubiese elegido el color amarillo para su campaña, la nación habría ido al amarillo y Mousavi habría sido degradado a la posición de Ahmadinejad...

"No se puede saber todo esto y no estar asustado por las consecuencias de lo que se ha desencadenado. Estas protestas pueden escapar del control. La última reivindicación de esta campaña está muy alejada de la presidencia de Mousavi, incluso aunque su color oficial aún sea el verde".

Y refiriéndose al llamamiento de la semana pasada de Mousavi a la población para que rezase a sus muertos en las mezquitas el viernes (en lugar de manifestaciones en las calles), el mismo autor comenta:

"Las calles son peligrosas, no sólo para nosotros sino también para ellos. Por eso intentan sacarnos de la calle invitándonos a asistir a las oraciones del viernes después de que hemos enterrado a cuatro de nuestros hermanos y llorado por nuestras casas destruidas. Irónicamente es Mousavi quien nos invita a asistir. Para hacer un chiste de nuestra protesta, nos invitan a asistir a las mezquitas porque están asustados de las ‘calles', pero saben que ‘nos atenemos a las calles'".

No sabemos nada sobre este periódico ni la tendencia política de sus autores, pero las líneas anteriores claramente dan una visión muy interesante del carácter del movimiento. Resulta interesante que hemos recibido noticias de que La calle publicó una traducción al persa del artículo de Alan Woods: ‘Irán, la revolución ha comenzado'

Los enfrentamientos y manifestaciones del fin de semana no se limitaron a Teherán, sino que se extendieron a muchas otras ciudades y regiones del país, incluidas Tabriz, Shiraz, Isfahan, Sanandak, Rasht, Arak, Sari y Ahvaz.

El domingo, una vez más, hubo miles de personas en las calles, aunque claramente el número había disminuido después de la violenta represión del sábado, pero de nuevo, en algunos casos, la población consiguió reunirse y manifestarse, a pesar de la dura represión.

Es importante comprender que este movimiento es espontáneo, sin dirección, y que tiene lugar en unas condiciones de represión extrema, donde hay censura de las noticias, de los medios de comunicación y donde es extremadamente difícil conseguir información. Aún así, esto no ha detenido el movimiento.

Sin embargo, un movimiento revolucionario no se puede sostener durante mucho tiempo sin organización ni dirección. La población ya ha establecido algunas estructuras informales básicas, que han permitido reunir a cientos de miles de personas a través del boca a boca, correos electrónicos, Internet, redes locales, etc., Esto debería tener una base democrática con la elección de portavoces en asambleas de masas en cada fábrica, centro de trabajo, barrio, Universidad y residencia, que deberían vincularse a nivel local, regional y nacional. Esta sería la única manera de dar al movimiento una dirección democrática y responsable. Algunas cosas de éstas tendrán que hacerse de una manera extremadamente cuidadosa y en esta etapa los comités necesariamente serán clandestinos, pero cuanto más pronto se establezca una dirección nacional del movimiento, elegida entre la base, mucho mejor.

Divisiones en el régimen

Mientras tanto, hay claramente fuertes divisiones en la cúpula del régimen. Cuatro familiares de Rafsanjani fueron detenidos durante un período de tiempo el sábado y más tarde liberados, además de muchos responsables medios de la campaña de Mousavi. El arresto de los familiares de Rafsanjani no fue porque estuvieran participando en el movimiento, sino más bien porque estaban implicados en el intento de conseguir una declaración de los clérigos de Qom para que se manifestaran contra Ahmadinejad y Kamenei. La agencia de noticias con base en Dubai, Al-Arabiya, informaba de lo siguiente:

"Los clérigos religiosos de Irán en Qom y los miembros de la Asamblea de Expertos, encabezados por el ayatolá Rafsanjani, están meditando la formación de una dirección colectiva alternativa para sustituir al líder supremo, es lo que dijeron a Al Arabiya fuentes anónimas en Qoom. (...) Las discusiones han tenido lugar en una serie de reuniones secretas convocadas en la ciudad sagrada de Qom e incluían a Jawad al-Shahristani, el representante supremo del ayatolá Alí Al-Sistani, que es el principal líder chií en Iraq". (Iranian clerics seek supreme leader alternative. Al Arabiya).

Los rumores dicen que el ayatolá Rafsanjani tiene una carta firmada por cuarenta miembros de los 86 que forman la poderosa Asamblea de Expertos en la que piden la anulación de los resultados de las recientes elecciones presidenciales.

Claramente, el sector del régimen que rodea a Rafsanjani, Katami y el propio Mousavi, están preocupados por la extensión del movimiento de masas y su cada vez mayor radicalización, están buscando una solución desde arriba al ver cómo todo el edificio de la República Islámica está amenazado por un movimiento revolucionario de masas por abajo.

En una declaración el sábado, Katami avisó de que si no se alcanza un acuerdo negociado desde arriba "Dios sabe lo que sucederá":

"La confianza de la opinión pública está dañada y cerrar las puertas de la protesta cívica ante ellos es abrir caminos peligrosos, que sólo Dios sabe dónde llevarán. Deben ser protegidos los derechos de la población y mientras se toman medidas para evitar el caos y la inestabilidad (que está lejos de las intenciones de la población), las tácticas caras y dañinas como el enfrentamiento militar y la violencia deben ser dejadas a un lado. Todo lo que necesitamos es movilizar para recomponer la confianza de la opinión pública que es la base de principio del gobierno y el Estado".

El propio Mousavi es muy consciente (y asustado) de esto. En su declaración del sábado dijo que:

"Si el elevado volumen de robo y manipulación del voto, que ha incendiado los cimientos de la confianza de la opinión pública es por sí mismo introducido como la prueba y evidencia de la falta de fraude, el republicanismo del régimen se morirá y quedaría prácticamente probada la incompatibilidad del Islam con el republicanismo".

Básicamente está avisando de que si no hay reforma, toda la base del régimen se socavará, eso es lo que más teme. Y para subrayar este punto concluye:

"No estamos apoyados sobre nuestro sagrado régimen y sus estructuras legales; esta estructura garantiza nuestra independencia, libertad y república islámica. Estamos apoyamos sobre las desviaciones y engaños, queremos reformarla; una reforma que nos devuelva a los principios puros de la revolución islámica".

El problema es que a través de su experiencia en el movimiento de masas durante la última semana, las masas aprenden muy rápidamente. Primero reconocieron su propia fuerza en las manifestaciones de masas. Ahora han tenido que oponerse al Líder Supremo y enfrentarse a la policía antidisturbios. Para muchos ya no es una cuestión de reformas, sino de revolución.

Por otro lado, el ala del régimen Kamenei-Ahmadinejad está decidida a aplastar el movimiento. En una declaración publicada hoy en la web de los Guardias Revolucionarios dicen:

"Estad preparados para una resolución y enfrentamiento revolucionario con los Guardias, los Basiji (milicia pro-gobierno) y otras fuerzas de seguridad y disciplinarias. [...] Los Guardias se enfrentarán firmemente de una manera revolucionaria contra los agitadores y aquellos que violen la ley".

Ninguna de estas dos alas puede resolver en última instancia la situación. Sin embargo, estas luchas internas están proporcionando a las masas tiempo para ser más audaces y radicales.

En lo que representa una admisión extraordinaria, el domingo 21 de junio, el Consejo de Guardianes admitió que había habido fraude electoral. Uno de los candidatos presidenciales, el "conservador" Mohsen Rezaei, admitió que había robado entre 3 y 7 millones de votos, dice que en 80 de 170 ciudades votaron más del 100 por ciento de los ciudadanos con derecho a voto (¡¡). En nombre del Consejo de Guardianes, Abbas-Ali Kadkhodaei habló para la Emisora de la República Islámica de Irán (IRIB) Channel 2, dijo que las "estadísticas proporcionadas por los candidatos que apuntan a que en 80 de 170 ciudades votó más del 100 por cien del censo electoral, no son ciertas, ¡el incidente sólo ha sucedido en 50 ciudades!" Después pasó a explicar que la participación superior al 100 por cien era "normal porque no hay límite legal a las personas que pueden votar en las elecciones presidenciales en otra ciudad o provincia a la que con frecuencia se viaja a diaria". Este es el caso de "votar temprano y votar a menudo". Kadkhodaei añadió que en cualquier caso los resultados finales de la votación no se alterarían porque ¡sólo afectaba a unos 3 millones de votos!

Cómo alguien puede admitir este tipo de cosas sin inmutarse es asombroso. Llega después del discurso del viernes de Kamenei en el que afirmaba que no existía ni la más remota posibilidad de fraude en la República Islámica, esta admisión pública del fraude minará más la legitimidad del régimen y de las elecciones en general ante los ojos de las masas.

¿Una "revolución de color"?

Algunos han planteado la idea de que esta es otra "revolución de color", es decir, que el movimiento está en cierto sentido manipulado por las potencias imperialistas occidentales, como la "revolución" naranja en Ucrania, la "revolución" rosa en Georgia, etc., Está claro que ni EEUU ni Gran Bretaña tienen derecho a interferir en los asuntos internos de Irán, y su propio registro de apoyar dictaduras militares reaccionarias en todo el mundo no les da derecho moral a criticar al régimen iraní. En Irán existe una larga y sangrienta historia de intervención imperialista, particularmente el derrocamiento de Mossadeq en 1953.

Sin embargo, lo que ahora vemos en Irán es un verdadero movimiento revolucionario de masas, que estalló por la campaña electoral y el fraude, pero que refleja un malestar mucho más profundo por parte de las masas iraníes. La violenta opresión de las mujeres y la juventud, el empeoramiento de las condiciones de los trabajadores, que son privados brutalmente de sus derechos sindicales más básicos, el empobrecimiento general de la población en un momento en que los precios del petróleo estaban altos, la hipocresía de los clérigos, etc., Todos estos factores han provocado el surgimiento de un extraordinario movimiento de masas, no es obra de un puñado de agentes extranjeros, como pretende el régimen.

Además, mientras estamos implacablemente en contra de la intervención imperialista y el acoso a Irán, esto no significa de ninguna manera que defendamos a Ahmadinejad o al régimen islámico. Durante su presidencia, la brutalidad del régimen contra los trabajadores, mujeres, jóvenes y la población en general, la supresión de los derechos democráticos y económicos más básicos, han continuado inalterables (bajo la máscara de retórica "antiimperialista"). Al mismo tiempo, no tenemos ninguna confianza en Mousavi, alguien que también procede del corazón del mismo régimen, que fue responsable durante su período como primer ministro del asesinato de 30.000 activistas sindicales y de izquierdas. Sólo ha descubierto ahora la "reforma" porque teme que todo el régimen pueda desaparecer. Pero puede que sea demasiado tarde para él.

La República Islámica de Irán no tiene un átomo de contenido progresista. El régimen se consolidó en 1979-1982 aplastando la revolución obrera que había derrocado al Sha. La política desastrosa del Partido Comunista y de otras organizaciones izquierda preparó el camino para esa derrota (ver La revolución iraní de Ted Grant, 1979). Los consejos obreros (shoras) fueron destruidos y decenas de miles de activistas de izquierdas, sindicales y juveniles fueron asesinados por el régimen de los mulás para consolidar así su poder. Para ello, los mulás recurrieron al antiimperialismo verbal como una manera de conseguir apoyo de masas, pero eso no debe engañar a nadie ante el carácter real de esta dictadura reaccionaria. Estamos firmemente al lado de los trabajadores, los jóvenes, las mujeres y los pobres de Irán, estamos en contra de todos los sectores del régimen y del imperialismo.

¿Cuál es la salida?

Una vez más, Mousavi, después de no haber dado una dirección clara sobre si manifestarse o no (hubo rumores de que se escucharía un mensaje importante el sábado, pero a la gente le dio igual), emitió un mensaje enérgico. Incluso dijo que en caso de que fuera detenido, la población debería participar en una huelga nacional. Sin embargo, estas palabras puede que suenen muy radicales, sólo sigue al movimiento, no lo dirige. Su mención a la huelga general sólo es un reflejo de las muchas discusiones que se producen en el movimiento de masas. Por ejemplo, el martes hay una convocatoria sin confirmar de huelga general convocada por una organización estudiantil:

"Todos los trabajadores, los trabajadores del gobierno y no gobierno, excepto los trabajadores de hospitales, centros de salud y bomberos, se les pide que no asistan a sus puestos de trabajo el martes, el segundo del mes de Tir".

Ya hemos dicho antes que sólo la entrada de la clase obrera en el movimiento de una manera organizada puede garantizar su victoria. Por lo que sabemos, los trabajadores del automóvil de Khodro y los conductores de la empresa de autobuses Vahen han apoyado abiertamente el movimiento, y puede que haya otros. Es un paso adelante muy significativo, pero aún no se ha traducido en una acción decisiva. Sin embargo, esto puede cambiar muy rápidamente. Cualquier "accidente" (un incidente de represión particularmente brutal, una declaración provocadora de Kamenei...) puede rápidamente desencadenar una oleada de huelgas.

No está claro que sucederá esta semana. Si no se muestra a las masas una salida clara, es posible que la represión brutal pueda paralizar temporalmente el movimiento. Incluso si eso ocurre, las lecciones de los acontecimientos de la semana pasada no se perderán. La conciencia de millones de trabajadores, mujeres, jóvenes y gente corriente de Irán se ha transformado de manera fundamental. No sólo han podido ver al régimen como su principal enemigo, también han tenido una visión de su propio poder y han visto que es posible derrotar al régimen. La revolución iraní de 1979 no tuvo lugar en un solo acto, se desarrolló a lo largo de muchos meses hasta el derrocamiento final del odiado Sha. Pero una calma temporal del movimiento no es el único resultado posible. Si comienza esta semana a desarrollarse un movimiento huelguístico, entonces el movimiento tendría un nuevo período de vida.

Todos los activistas iraníes deben concentrarse en esto. Los estudiantes deben intentar por todos los medios contactar con los activistas obreras que durante los últimos años han protagonizado luchas en el crecimiento movimiento obrero iraní. Los activistas obreros en las fábricas deben probar el ambiente. Organizar discusiones y donde sea posible realizar asambleas para discutir el movimiento actual, el papel de la clase obrera, la organización de huelgas y paros laborales. El ambiente en el país en general es de intensa discusión política. Las fábricas y centros de trabajo no son inmunes a eso. Los activistas obreros aún deben ser cautos, mantener sus organizaciones y redes ocultas de las autoridades. Sin embargo, una vez que un sector importante de la clase obrera salga, la presa se romperá. Deben crearse consejos obreros (shoras), basados en asambleas de masas y portavoces elegidos democráticamente.

Lo que estamos presenciando en Irán es el comienzo de una revolución, con todas sus contradicciones, donde las masas llevan todos sus prejuicios y confusión del período previo, pero al mismo tiempo, rápidamente se deshacen de eso y lo sustituyen por las ideas y conciencia más avanzadas. Una revolución necesariamente tiene alzas y bajas. Las masas no pueden estar 24 horas en las calles cada día, siete días a la semana. Lo que está claro es que ha comenzado el movimiento revolucionario de masas. Los enfrentamientos del pasado fin de semana representan otro punto de inflexión. El deber de los activistas revolucionarios de todo el mundo es ofrecer su ayuda y apoyo al movimiento de masas en Irán, mientras al mismo tiempo estudian con detalle el movimiento actual y la historia revolucionaria del país. ¡Todos encontraremos una enorme inspiración en el valeroso movimiento de un pueblo que ha dicho basta ya!

¡Por la libertad de expresión, organización y prensa!

¡Por la libertad sindical y el derecho a huelga!

¡Por un aumento general de los salarios!

¡Preparar la huelga general!

¡Abajo el dictador, abajo Kamenei!

¡Abajo el régimen, por una Asamblea Constituyente revolucionaria!


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