Corriente Marxista Internacional

EEUU

La crisis sigue haciendo estragos en la sociedad norteamericana

Se cumple ahora un año de la histórica victoria de Barack Obama en las elecciones norteamericanas, un triunfo que fue el resultado directo del deterioro de las condiciones de vida de los jóvenes y trabajadores estadounidenses, del hartazgo hacia la política de Bush y de las enormes esperanzas de cambio que generó Obama durante la campaña electoral. Estas expectativas de cambio profundo no han tenido una correspondencia en la política llevada a cabo por Obama. La guerra en Iraq continúa y la de Afganistán se ha convertido en un polvorín para el imperialismo norteamericano. En el plano interno la crisis sigue golpeando duramente las condiciones de la mayoría de la población. Esta situación hace que la "magia" de Obama se esté disipando, al mismo tiempo que la rabia y frustración contra el sistema aumentan. 

El debate sobre la reforma sanitaria en EEUU ha dejado al descubierto la calamitosa situación sanitaria que sufren millones de estadounidenses, el sistema sanitario norteamericano es el más caro del mundo y al mismo tiempo el más ineficaz: 47 millones de personas, el 16% de la población, no tienen ningún tipo de cobertura sanitaria, se calcula que otros 50 millones cuentan con malos seguros que sólo cubren parcialmente los gastos sanitarios. Esta situación provoca que cada año mueran 45.000 personas por enfermedades que tienen cura.

La política exterior de los EEUU está dictada por su papel como potencia imperialista. Obama se ha visto forzado por las condiciones objetivas a cambiar el acercamiento del imperialismo norteamericano sin cambiar su curso en general en lo absoluto.

Durante décadas, el mantra "capitalismo = bueno" y "socialismo = malo" golpeó nuestras cabezas. Pero incluso el aparato más sofisticado para influir en la opinión pública, los principales medios de comunicación, no pueden enmohecer la opinión frente a algo tan poderoso como es la experiencia. Desde las vertiginosas cumbres del boom a la implosión económica de los últimos diez meses, acontecimientos dramáticos que están sacudiendo y transformando la forma en que los norteamericanos ven el mundo que les rodea.

La poderosa fuerza que llevó a Obama a la Casa Blanca fue la enorme sed de cambio en las condiciones de vida de las masas oprimidas de Estados Unidos. Y fue, también, el ansia de acabar con guerras percibidas como injustas, motivadas por los intereses de las grandes corporaciones, y causantes de miles de víctimas (también estadounidenses) y de recortes en los gastos sociales. Frente al belicista e iluminado Bush, Barack parecía un hombre de talante, preocupado por los problemas reales de la población trabajadora, y dispuesto a poner coto a la guerra, la opresión y la rapiña imperialistas que tan impopular han hecho a Estados Unidos en el mundo. Sin embargo, ¿así es Obama, o más bien era así como querían verlo las masas? ¿Qué cambios se están dando en el imperialismo USA, y hacia dónde va, en este contexto de crisis internacional?


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