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Chávez expropia una planta procesadora de arroz norteamericana

Durante 2007 y 2008 la escasez de productos alimenticios ha formado parte de la vida cotidiana de millones de venezolanos. A veces era el café, otras el azúcar, la leche, el arroz, el aceite o las alubias lo que no se podía encontrar en supermercados y tiendas. Esto ha creado una situación potencialmente peligrosa que podría minar el apoyo del gobierno bolivariano.

Chávez expropia una planta procesadora de arroz norteamericana

Durante 2007 y 2008 la escasez de productos alimenticios ha formado parte de la vida cotidiana de millones de venezolanos. A veces era el café, otras el azúcar, la leche, el arroz, el aceite o las alubias lo que no se podía encontrar en supermercados y tiendas. Esto ha creado una situación potencialmente peligrosa que podría minar el apoyo del gobierno bolivariano.

La incapacidad del gobierno venezolano de resolver el problema jugó un papel clave en la derrota del referéndum constitucional de diciembre de 2007, donde 3 millones de seguidores de Chávez se abstuvieron. Eso explica por qué, a principios de 2008, se lanzó una campaña a iniciativa directa de Chávez para resolver el problema. Esta campaña incluía el uso de la Guardia Nacional para confiscar las reservas de alimentos ocultas y detener el contrabando de alimentos a Colombia, donde los especuladores pueden vender los productos alimenticios a precios mucho más favorables.

La campaña demostró que la escasez de alimentos era el resultado del acaparamiento, la especulación y el contrabando a escala masiva. Sin embargo, en ese momento no se tomaron medidas efectivas para cortar el problema de raíz. La propiedad privada del sector de la producción de alimentos permaneció intacta. Como ya avisamos en su momento: "La confiscación de los stocks de alimentos por parte de la Guardia Nacional y otros organismos puede resolver temporalmente el problema, pero no lo solucionar a largo plazo. Basarse en instituciones del aparato del estado de un Estado que aún es capitalista no resuelve los problemas de la clase obrera, es como poder a un zorro a guardar las gallinas". (Jorge Martín. La lucha contra el sabotaje ha comenzado, ¡ahora se debe expropiar a los monopolios!). La especulación y el sabotaje directo por parte de los capitalistas han continuado.

Descubriendo lo esencial del problema

A finales de febrero y principios de marzo tuvo lugar un acontecimiento muy interesante. El INDEPABIS (Instituto Nacional para la Defensa del Acceso de la Población a los Bienes y Servicios) es un órgano diseñado para controlar los precios de los productos de consumo, dirigido por el conocido izquierdista Eduardo Samán, que recientemente fue nombrado ministro de comercio por Chávez.

En febrero, el INDEPABIS realizó varias investigaciones de empresas privadas del sector alimenticio. En una planta procesadora de arroz en el estado de Guarico, propiedad del mayor productos de alimentos del país, Polar, se comprobó que la planta funcionaba a la mitad de su capacidad. Además, la planta añadía sabor artificial al 90 por ciento del arroz para sortear los controles de precio decretados por el gobierno, que sólo se aplican a los alimentos esenciales y elaborados.

Mientras que el precio oficial del arroz es de 2,33 bolívares por kilogramo, el arroz con sabor artificial se puede vender dos veces por encima de su precio o más. Este hecho indica claramente que los propietarios de Polar y de otras empresas están haciendo todo lo posible mara maximizar sus beneficios del trabajo asalariado, evitando todos los controles de precios y regulaciones impuestas por el gobierno.

El sábado 28 de febrero, Chávez decretó la intervención del Estado en la planta procesadora de arroz en Guárico, que se prolongará durante noventa días. Los trabajadores de la empresa han apoyado con mucho entusiasmo esta medida y han comenzado a producir arroz cien por ciento puro. Esto demuestra que es totalmente posible producir arroz barato en cantidad si se hiciese bajo el control de la clase obrera.

Mientras que la dirección de Polar pretende que los trabajadores se han visto "obligados" por el Estado a producir al cien por cien de su capacidad, Frank Quijada, dirigente nacional del sindicato socialista de los trabajadores de Polar, rechazó esa idea y explicó que los trabajadores apoyaban la intervención estatal como una "medida para ayudar a los pobres".

Chávez expropia la multinacional productora de alimentos Cargill

Después de descubrir este sabotaje deliberado, Chávez insistió en que sólo era la punta del iceberg. En su programa de televisión, Aló Presidente, emitido el 1 de marzo, amenazó a los capitalistas del sector alimenticio. Si el sabotaje continúa, Chávez dijo que "expropiaremos todas sus plantas y transformaremos la propiedad privada en propiedad social". Mientras tanto, el INDEPABIS, continúa investigando las plantas arroceras en Portuguesa y otros estados.

Después, el miércoles 3 de marzo, Chávez anunció la expropiación de las plantas arroceras de Cargill, una multinacional alimenticia propiedad norteamericana. Reveló que esta planta procesadora de arroz en Portuguesa añadía potenciadores del sabor artificiales a todo su arroz para burlar los controles de precios. Aparte de eso, INDEPABIS encontró aproximadamente 18.000 toneladas de arroz no modificado almacenadas en los almacenes de la empresa.

Chávez firmó el decreto oficial de expropiación de la arrocera Cargill el 6 de marzo. En el mismo discurso señaló que en el pasado la oligarquía había estado marcando las reglas pero que ahora ya se había acabado, "ahora Venezuela tiene un gobierno que sólo se atiene a la constitución y al pueblo". El domingo 8 de marzo, durante su programa semanal Aló Presidente, Chávez respondió a las críticas del propietario del grupo Polar, Lorenzo Mendoza, y avisó, "no temblará mi mano cuando se trate de la expropiación de todo el grupo Polar si encontramos que quebranta la ley. Esta es una advertencia para el conjunto de la burguesía, mi mano no temblará", y añadió, "y tendré el pleno apoyo del pueblo".

Fue un discurso muy radical, el presidente Chávez también rechazó a aquellos que defienden la necesidad de conciliarse con la clase dominante. "Algunos intentan contar el cuenta de que tenemos un empate técnico, que estamos parejos [con la oposición], esto es totalmente falso" y añadió, "con esta historia quieren que la revolución se rinda y que debemos pisar el freno, dicen: no podemos avanzar, necesitamos llegar a acuerdos". A estas ideas yo contesto: "La revolución debe avanzar. No podemos llegar a ningún acuerdo con la oligarquía o acuerdos por arriba con nadie. Me aseguraré que pisamos el acelerador de la revolución".

En el contexto del actual enfrentamiento con los capitalistas con relación a la producción de alimentos, también mencionó la necesidad de que la Asamblea Nacional apoye las leyes necesarias para implantar la voluntad del pueblo, ahora que ha terminado el proceso electoral. "Tenemos la mayoría absoluta" en la Asamblea Nacional. Ahora es el momento de "desmantelar el viejo estado burgués, antes de él nos desmantele a nosotros". Esta idea es totalmente correcta, pero también la responsabilidad del movimiento obrero y su dirección es tomar la iniciativa. En el pasado se han malgastado muchas oportunidades. Es el momento de emprender medidas decisivas.

La investigación de Polar y otras empresas

En 2008, Chávez avisó a la mayor productora de alimentos del país, Polar, de que no vacilaría en expropiarla si continuaba con su sabotaje. En sus últimos discursos Chávez ha vuelto de nuevo a la cuestión. El 6 de marzo insistió en que si la empresa no cumplía las leyes, entonces será expropiada.

El 7 de marzo Eduardo Samán dijo que ahora estaba pidiendo al presidente Chávez que expropiara una de las plantas arroceras de Polar, la mencionada anteriormente de Guárico. La razón es que la dirección probablemente despedirá a la mayor parte de la mano de obra una vez que terminen los 90 días de intervención estatal. Esa es la perspectiva más probable, porque los trabajadores han entrado en un conflicto con los empresarios debido a su apoyo a la intervención estatal.

Sin embargo, no sólo se investigan las plantas arroceras. El 6 de marzo, Últimas Noticias, aparecía con el siguiente titular en su portada: ‘Ahora le toca a las areperas'. Semán dijo que se preguntaba cómo la arepa (la torta de maíz tradicional) se vende en las calles a 20 bolívares cuando el coste de producción es sólo de 1,5 bolívares. Insistió en que INDEPABIS ahora está investigando tanto a restaurantes como tiendas que venden arepas y también a Remavenca, una productora de harina de maíz, propiedad de Polar. Samán anunció que las plantas procesadoras de leche también serían investigadas para comprobar si también están eludiendo los controles de precios.

Los trabajadores se hacen cargo de la situación

La característica más destacada de los últimos acontecimientos en la lucha contra la escasez de alimentos es el movimiento de los trabajadores. Una vez que el hielo se ha roto con la intervención estatal en la arrocera de Guárico, los trabajadores de la industria alimenticia de toda Venezuela comenzaron a organizar y defender medidas contra el sabotaje de los capitalistas.

Allí donde han ido los funcionarios de INDEPABIS a investigar las fábricas, se han encontrado con el apoyo de los trabajadores. Juan Crespo, líder nacional de Fetraharina (Federación Sindical de Trabajadores de la Harina), que organiza a más de 25.000 trabajadores a nivel nacional, dijo que "son los trabajadores los que van a abrir las empresas y dirán, aquí hay especulación, aquí hay acaparamiento, si eso es así".

El sábado 7 de marzo, el ministro de agricultura y tierra, Elías Jaua, pidió a la "población que saliera y ocupase los medios de producción", explicó que no era una lucha "entre el gobierno y esta o esa empresa", sino "una lucha entre el pueblo y la oligarquía que provoca el hambre, que explota al pueblo y acapara lo que produce".

Respondiendo a las críticas del presidente de la federación de empresarios ganaderos, Fedenaga, Jaua dijo: "el presidente de Fedenaga pretende ser un ranchero, pero en realidad tiene un puñado de trabajadores que son los únicos que ordeñan las vacas. Si este señor de Fedenaga intenta algún truco, expropiaremos su rancho y sus trabajadores continuarán ordeñando las vacas. A fin de cuentas, los propietarios del rancho no siembre nada, no ordeñan las vacas, sino que sólo administran los beneficios que son el producto de la especulación y la explotación".

En el caso de la arrocera de Guárico, los trabajadores han demostrado que una vez implantado el control obrero, la producción puede funcionar de manera tranquila y cumplir todas las necesidades básicas de la población. En una forma embrionaria, demuestra que se podría conseguir con un plan socialista de producción discutido y decidido por los trabajadores y la población en general.

Las verdaderas razones que están detrás de la "crisis alimenticia" en Venezuela

En un artículo escrito por Jorge Martín durante la primera campaña del gobierno (febrero de 2008), explicábamos las razones de la escasez de alimentos:

"La escasez de comida es el resultado de una combinación de factores. Por un lado está el sabotaje económico abierto por parte de la clase dominante, con el objetivo de socavar la base de apoyo de la revolución bolivariana. Los productos se retiran deliberadamente de la cadena de distribución alimentaria, se publican en los medios de comunicación historias sobre la escasez con la intención de provocar el pánico entre la opinión pública. Por otro lado, los controles de precio y regulaciones introducidos por el gobierno para intentar proteger a los trabajadores, han reducido los márgenes de beneficio de los campesinos capitalistas, que han respondido con una negativa a producir o venden sus productos en el mercado negro, y también desviando la producción hacia productos que no están regulados.

"Por último, la existencia del mercado negro ha estimulado la corrupción a todos los niveles de la distribución alimentaria, incluido el Mercal, donde los burócratas de distintos niveles desvían productos de los mercados populares al mercado negro donde se venden a un precio mucho mayor. Todos estos factores se añaden a los problemas de una economía basada en la exportación de petróleo, donde una clase capitalista parasitaria no está interesada en producir para el mercado nacional y donde una gran parte de la agricultura se concentra en unas pocas empresas capitalistas agrarias que venden sus productos en el mercado mundial. Como resultado de esta situación, Venezuela se ve obligada a importar el 70 por ciento de los alimentos que consume". (Ibíd.,)

La llamada "crisis alimenticia" es el resultado de la situación peculiar de Venezuela. Por un lado el gobierno no ha hecho, hasta ahora, grandes incursiones en la propiedad privada de los medios de producción, pero por el otro lado, intenta imponer todo tipo de regulaciones y controles para responder a la presión revolucionaria de las masas. Este hecho crea una situación peculiar en la economía, donde el capitalismo no pude funcionar con "normalidad", pero donde no es posible una planificación general de la producción nacional, porque las palancas básicas de la economía están en manos privadas. Además de esto, combinado con ello, están los factores antes mencionados: especulación, sabotaje por parte de los capitalistas, acaparamiento y mercado negro.

Las escaseces van acompañadas de aumento de la inflación. En Caracas, los precios de los alimentos han aumentado un 49,9 por ciento en un año. El precio de un kilogramo de cebollas es de 12 bolívares (casi 4 euros), mucho más que en los países occidentales (donde los salarios son mucho más elevados que en Venezuela). Lo mismo sucede con otros alimentos básicos como la carne, el aceite, el pimentón y el arroz. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, la "canasta alimentaria normativa", el coste mínimo de la vida (o canasta básica), subió de 647,23 bolívares en enero de 2008 a 895,06 en diciembre de 2008. Y todo sin un aumento simultáneo de los salarios, lo que significa una reducción del poder adquisitivo de los trabajadores venezolanos.

Esta combinación entre escasez de alimentos e inflación crea una situación muy peligrosa desde el punto de vista de la revolución, porque golpea a las capas más pobres de la sociedad y mina el apoyo al gobierno.

A pesar del intento por parte del gobierno de invertir en agricultura, para depender menos de las importaciones, la situación ha empeorado. La reforma agraria del gobierno ha sido muy modesta y no es suficiente para cumplir las necesidades más elementales de la revolución democrática nacional. En 2001, se aprobó una ley agraria que provocó el enfado de los terratenientes (muchos de los cuales tienen lazos con o son agentes locales de las multinacionales), más del 80 por ciento de la tierra está controlada por menos del 5 por ciento de los terratenientes.

La teoría de la revolución permanente hecha realidad

Durante décadas la burguesía nacional venezolana y los terratenientes funcionaron, y siguen haciéndolo, como una clase totalmente parasitaria. En lugar de utilizar los inmensos recursos agrícolas venezolanos y su suelo fértil para convertir al país en autosuficiente desde el punto de vista de los productos alimenticios, la burguesía ha mantenido una estructura donde la mayor parte de los productos se importan de Brasil, Colombia, EEUU, Canadá y otros países. En realidad, según las cifras oficiales, la producción de alimentos representaba menos del 6 por ciento del PIB en mayo de 2005.

 Los terratenientes venezolanos actúan de acuerdo con los intereses de las grandes cadenas de supermercados que tienen muchos lazos con las distribuidoras y productores multinacionales de alimentos. Durante décadas lo que han hecho es administrar no producir. Y este modelo continúa hoy. A pesar de los intentos del gobierno de crear cadenas de supermercados alternativas, han demostrado ser totalmente inadecuadas. Por un lado hay pocas tiendas y con frecuencia tienen colas de horas. Por otro lado, con frecuencia los productos básicos no se encuentran en el Mercal o PDVAL. También hay casos de corrupción y contrabando por parte de los burócratas en el Mercal.

Recientemente, un trabajador del Mercal, miembro del PSUV, protestó contra estas prácticas que secuestraban y asesinaban por individuos desconocidos. Este hecho subraya el carácter burgués del estado y cómo no se puede utilizar como instrumento de llevar a cabo la revolución, ni siquiera como una herramienta para conseguir medidas progresistas mínimas. El Mercal y PDVAL podrían funcionar eficazmente si la producción de alimentos estuviese bajo el control de los trabajadores y del pueblo en general. Pero mientas no se cree un nuevo Estado revolucionario y esté en su lugar el viejo aparato estatal heredado de la IV República, el cáncer de la corrupción y el burocratismo continuarán socavando los planes progresistas que Chávez intenta poner en práctica.

La incapacidad de la burguesía nacional de hacer avanzar Venezuela como nación y su dependencia de las importaciones, es la principal razón de la llamada "crisis alimenticia". Es una confirmación brillante de la teoría de la revolución permanente  elaborada por el revolucionario ruso León Trotsky en 1904. Esta teoría, de la que ha hablado Chávez en más de una ocasión, insiste en el punto de que en los países coloniales o semi-coloniales, donde la burguesía ha entrado tarde en la escena histórica, es incapaz de llevar a cabo las tareas básicas de la revolución democrática nacional. Está atada de pies y manos a los terratenientes conservadores, a los banqueros y al imperialismo. Hay miles de lazos que les unen a ellos. Es por tanto utópico y reaccionario pensar que existe la "burguesía patriótica y nacionalista" en Venezuela, y menos aún que pueda constituir un aliado en la lucha contra el imperialismo.

Más que nunca, la revolución venezolana debe acabar con la propiedad privada de los medios de producción. La propiedad privada es un obstáculo para la soberanía nacional en el terreno de la producción de alimentos. Para cumplir las tareas básicas de la revolución democrática nacional, la clase obrera, dirigiendo al campesinado, debe ponerse al frente de la revolución y aplastar los remanentes de propiedad privada y del viejo aparato del estado burgués. Sólo de esta manera se podrá llevar a cabo una reforma agraria efectiva e introducir la industrialización de la agricultura, que daría un impulso enorme a la producción doméstica de alimentos. Y con ello, la revolución democrática nacional se convertiría en socialista. En ese sentido la revolución venezolana se convertirá en "permanente". Esta es la lección real de la lucha actual sobre las arroceras.

Hay un ejemplo histórico, con confirman este postulado básico. En Cuba, en 1959, la revolución comenzó como una revolución democrática nacional. En realidad, el programa inicial del Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro era un programa de democracia burguesa. Pero para conseguir la mayoría de las taras básicas de la revolución democrática nacional, Fidel Castro tuvo que ponerse en contra de los intereses de los terratenientes, la burguesía y las multinacionales. En realidad, fue el sabotaje de las petroleras y azucareras norteamericanas, combinado con la intervención militar del imperialismo, lo que llevó a la nacionalización de los medios de producción en Cuba en 1960-1961. Para defender a Cuba contra la intervención extranjera y llevar a cabo la reforma agraria, poner fin a la corrupción, etc., era necesario tomar el control de los altos puestos de control de la economía y proclamar que la revolución cubana en realidad era una revolución socialista. No hay otro camino.

La necesidad de una dirección revolucionaria del movimiento obrero

No está en absoluto descartado que el mismo proceso pueda suceder en Venezuela. Sin embargo, también depende de la dirección del movimiento obrero. Durante casi tres años la UNT (Unión Nacional de Trabajadores) ha estado paralizada por una división criminal entre las distintas fracciones que buscan privilegios y carreras, en lugar de mostrar un camino real para el movimiento. Un papel particularmente perjudicial lo ha jugado Orlando Chirino, cuya política sectaria le llevó a defender "estropear la papeleta electoral" en el reciente referéndum constitucional.

Mientras que la campaña del gobierno contra la escasez de alimentos proporciona al movimiento sindical venezolano una oportunidad de oro para iniciar una campaña a favor de las ocupaciones de fábricas y por el control obrero, estos "dirigentes" están ocupados intentando socavar sus respectivas posiciones.

Los trabajadores de toda Venezuela se han movido hacia la unidad y la acción. En un artículo publicado por El Universal el 1 de diciembre de 2008, demostraba que 2007 había sido el año en el que habían aparecido más nuevos sindicatos desde hace 15 años. El mismo artículo explicaba que la actividad huelguística en un año ha aumentado un 13,6 por ciento.

Los inicios de 2009 también se han caracterizado por luchas importantes. La más destacada es sin duda la lucha en la industria del automóvil, donde Mitshubishi y Vivex han sido ocupadas por los trabajadores. Esto ha llevado a otras ocupaciones, como la fábrica de Toyota. Como en el sector alimenticio, la característica principal de estas luchas ha sido la resistencia de los trabajadores al boicot y sabotaje de los capitalistas.

Lo que necesita la UNT es hacer una campaña estatal de ocupaciones de fábrica en las líneas del magnífico movimiento espontáneo contra el cierre patronal en 2002-2003. Esto se debería hacer en cooperación con el FCNEZ (Frente Campesino Nacional Ezequiel Zamora) organizando simultáneamente ocupaciones de tierra. El gobierno ha dado pasos en la dirección correcta. Los trabajadores y campesinos deben responder poniendo en práctica todas las palabras.

Sólo con la abolición del capitalismo la economía venezolana podría realmente planificarse de una manera democrática. Cuando le preguntaron en 1937 a Trotsky cómo sería posible ganar la revolución española, él respondió de esta manera: "La única manera posible de garantizar la victoria en España es decir a los campesinos: ‘El suelo español es vuestro'. Es decir a los trabajadores: ‘Las fábricas españolas son vuestras'. Esa es la única posibilidad de garantizar el triunfo". (The Case of Leon Trotsky). ¡Lo mismo se aplica hoy en Venezuela!