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El PSUV ganó  en  8 estados con más de 10 puntos de diferencia, entre 20 y 30 puntos en 4 estados, en 2 estados con más de 30 y en otras 2 regiones con más de 50 puntos de diferencia  (Monagas y Lara). La oposición sólo gana en un estado (Nueva Esparta) por más de diez puntos, en el resto su triunfo es bastante ajustado, reflejando la polarización social que existe en todo el país.

 

Los resultados de las elecciones regionales del 23 de Noviembre confirman la  victoria del PSUV en el 80% de las Alcaldías del país y en 17 gobernaciones, incluidas  Sucre, Aragua y Guárico,  cuyos gobernadores se habían pasado tiempo atrás al campo de la derecha. Mientras, las gobernaciones de Zulia y Nueva Esparta siguen en manos de la derecha. A esto hay que añadir la pérdida de dos plazas importantes cómo son la Alcaldía Metropolitana de Caracas a manos de Antonio Ledezma y el Estado Miranda, ahora en manos de Capriles Radonsky. Finalmente, Carabobo y  Táchira, donde el resultado estuvo muy apretado hasta el final cayeron también en manos opositoras. (En Táchira la victoria de la oposición ha sido por poco más de un punto). La Alcaldía del Municipio Libertador de Caracas (el más poblado de la capital) quedaría en manos de la revolución, mientras que el Municipio Sucre, el segundo con más población de Caracas, pasaría a manos de la oposición. Una hora después de conocer estos resultados el Presidente Chávez  intervenía  y señalaba que estas elecciones habían sido una victoria para la revolución y  "daban el mensaje del pueblo de  que Chávez debe seguir por el mismo camino" .

5,3 millones de votos para el PSUV y 4 millones para la oposición

El PSUV ganó  en  8 estados con más de 10 puntos de diferencia, entre 20 y 30 puntos en 4 estados, en 2 estados con más de 30 y en otras 2 regiones con más de 50 puntos de diferencia  (Monagas y Lara). La oposición sólo gana en un estado (Nueva Esparta) por más de diez puntos, en el resto su triunfo es bastante ajustado, reflejando la polarización social que existe en todo el país.

Un ejemplo de las tendencias contradictorias y polarización social que revelan los resultados electorales de este 23 de Noviembre es lo ocurrido en el Zulia. Aunque no se recupera la Gobernación del Estado, como esperaban amplios sectores de las bases chavistas, y se pierde la Alcaldía del Municipio Maracaibo, el PSUV pasa de gobernar en 5 municipios a gobernar en 13, destacando la victoria en todos los municipios de La Guajira (zona fronteriza con Colombia), y la recuperación del municipio petrolero más importante (Cabimas) ,gobernado tradicionalmente por la derecha copeyana, así como del Municipio San Francisco, el segundo más importante del estado, en la zona sur (más popular y proletaria) de Maracaibo.

En el total de los votos a nivel nacional, el 55%, cerca de 5 millones 300 mil  votos, fue  para la revolución, lo que supone aproximadamente un millón  de votos recuperados respecto al referéndum constitucional del 2007. A primera vista estos datos suponen un ligero retroceso  en gobernaciones (aunque aumento en votos) respecto  a las elecciones de octubre de 2004 donde la oposición tenía sólo dos gobernaciones, frente a  las  5 que tendrá ahora más la Alcaldía Metropolitana,  que  también han recuperado.

Pese a ganar en 17 gobernaciones, y considerando además la importancia de Miranda, Carabobo  y Distrito Capital, tanto por su volumen de población  como por su valor estratégico y simbólico, así como la expectativa que se había generado en el sentido de que otro estado de los más poblados como Zulia pudiese ser recuperado, estos resultados siguen mostrando las señales de alarma  que la  Corriente Marxista Revolucionaria ha estado señalando desde la derrota en el referéndum constitucional hace un año.

Varios dirigentes de la oposición, como era de esperar, han utilizado su victoria en la Alcaldía Metropolitana (que fue la gran sorpresa de la jornada) para magnificar su avance y plantear la idea de que esto es una victoria de la oposición y un mensaje al Presidente Chávez de que es necesario construir Venezuela "entre todos", "acabar con la polarización", etc. La ceremonia de la confusión y la demagogia han llegado al extremo de que golpistas como Ledezma, Rosales o Capriles Radonsky (organizador del ataque fascista a la Embajada Cubana tras el golpe de abril de 2002 y la persecución de cuadros y dirigentes chavistas) salían "tendiendo la mano" al Presidente y llamándole a reunirse para "trabajar juntos" .

Por el momento, la respuesta de Chávez ha sido la de recordar el pasado de estos burgueses y hacerles la advertencia de que si volvían a intentar desestabilizar el país desde las posiciones que han ganado no vacilaría en actuar. Al mismo tiempo, Chávez les exigía que reconociesen que el ganador de las elecciones a nivel general es el PSUV y destacaba el millón de votos más que obtiene el Partido Socialista con respecto a la oposición como un mensaje de que "debemos seguir por el camino del socialismo bolivariano".

Para los marxistas estos 5.300.000 votos confirman el análisis que hicimos tras la derrota en el referéndum de diciembre del año pasado. La correlación de fuerzas sigue siendo favorable a la revolución, decíamos entonces, pero entre las masas que apoyan el proceso revolucionario crece la impaciencia, el cansancio y entre capas importantes cierta sensación de escepticismo que, si no se revierte, puede ser fatal para el destino de la revolución. Se extiende la sensación de que hay muchos discursos pero no se le ve "el queso a la tostada". Tras 10 años de revolución siguen ser resueltos los problemas más inmediatos y acuciantes (desempleo, vivienda, inseguridad,...). A esto se une el descontento con los sectores burocráticos y reformistas que existen dentro del movimiento bolivariano.

El que se haya recuperado más de un millón de votos con respecto al referéndum demuestra que las masas siguen estando con Chávez y que es perfectamente posible revertir esta tendencia. El Presidente Chávez tiene razón cuando dice que los resultados electorales confirman que las masas siguen apoyando la marcha hacia el socialismo pero, en nuestra opinión, se equivoca, y gravemente, cuando en sus discursos insiste en la idea de que no pasa nada, hemos ganado y debemos seguir igual, atribuyendo el avance de la oposición en toda una serie de lugares únicamente a la movilización de su base social de clase media.

La participación para estos comicios regionales ha sido la más alta en este tipo de elecciones de los últimos años, con más de un 65% (15 puntos por encima del 2004). Es evidente que ha habido una movilización de la base de la derecha, aunque perdiendo votos respecto al referéndum  (la contrarrevolución se quedó a 300 mil votos de su techo electoral del referéndum constitucional) Sin embargo, este factor por si sólo no explica la derrota en la Gran Caracas o el que el margen de diferencia con el que el chavismo se impone a la contrarrevolución se haya recortado en casi 2 millones de votos respecto a las presidenciales de hace sólo 2 años.

La movilización masiva de la base social de la contrarrevolución ya se produjo en el referéndum de 2004 y se intensificó en las presidenciales de 2006, pero entonces la derrotamos de manera aplastante porque la propuesta del Presidente de ir hacia el socialismo, acelerar la revolución y acabar con el capitalismo despertó el entusiasmo generalizado de las masas. Eso fue lo que permitió que en aquellas elecciones ganásemos en la inmensa mayoría de las ciudades y estados, incluidos estados que gobernaba la oposición como Zulia (cuyo gobernador era el candidato de la contrarrevolución y fue derrotado en todo el país y en su propio feudo).

La abstención dio la victoria a la derecha en estados importantes

El principal factor que ha impedido que en estas elecciones pudiésemos volver a derrotar por ese mismo margen aplastante de votos que alcanzamos en las presidenciales de 2006 a los contrarrevolucionarios ha sido la abstención  de una parte de la población de los barrios en los que se concentra la base chavista. La entrada del Presidente Chávez en campaña polarizó unas elecciones que se preveían con una abstención altísima. Estas elecciones a alcaldías y gobernaciones han sido más bien un plebiscito a favor y en contra de Chávez. Esta entrada de Chávez en campaña permitió que se recuperen más de un millón  de votos respecto al referéndum constitucional pero, a pesar de la enorme autoridad y simpatía hacia Chávez que sigue existiendo entre las masas, no logró movilizar el otro millón y medio de las elecciones presidenciales de 2007. Esta abstención se agudiza sobre  todo en los estados, municipios y parroquias que más apoyan tradicionalmente a la revolución. Mientras, la reacción sí movilizó prácticamente a toda su base social.

Un caso claro es el del Municipio Sucre, en Caracas, y particularmente el gran barrio popular de Petare (donde se encuentra una de las mayores concentraciones de ranchos del país). Tras 8 años de un gobierno municipal bolivariano fuertemente criticado por parte de los propios revolucionarios y desprestigiado entre la población, hemos pasado de ser mayoría a conseguir un 43% de los votos frente a un 56% de la contrarrevolución. Como explicaba Nelson Merentes (ex Ministro de Finanzas y actualmente Presidente de una empresa encuestadora) en VTV, "si uno ve los datos de abstención en este municipio la media es 35% pero mientras en las zonas en las que gana más claramente la oposición la abstención baja al 30% e incluso menos en las que gana el chavismo la abstención ronda el 40%". Así,  en la Parroquia Leoncio Martínez, cuya población es mayoritariamente de extracción pequeñoburguesa, donde la oposición siempre gana y obtiene en estas elecciones un 81% de los votos frente a un 19% del PSUV, la abstención se sitúa en la media nacional del 35%. Por contra, en los barrios populares la abstención es significativamente superior. En Caicaguita, donde ganamos 64% a 34%, se abstiene un 43% de los votantes. En Filas de Mariches, donde la victoria del PSUV es de 75% a 23% la abstención registrada es incluso mayor: 44%.

Esta tendencia no es excepcional de Petare sino general. Mientras la media nacional de abstención se supera claramente en parroquias constituidas mayoritariamente por los barrios chavistas como Antímano (44%) o Sucre (Catia), con 41%, en Caracas; en zonas tradicionalmente escuálidas la abstención es mucho más baja: en El Hatillo (Caracas) donde la oposición gana con 81% o San Antonio de los Altos (Miranda), donde se impone con el 78% de los votos, la cifra de abstencionistas es de 31% y 28% respectivamente. En Antímano, la revolución sigue obteniendo un 73% de apoyo pero si esta abstención hubiese sido menor el margen a favor de la revolución habría sido más amplio. Esta misma tendencia la observamos en Maracaibo y otras grandes ciudades. En la capital del Zulia mientras en Venancio Pulgar, donde gana el PSUV 53% a 45%, la abstención supera la media nacional en dos puntos (37%) en cambio en Coquivacoa o Santa Lucía, donde Un Nuevo Tiempo alcanza 69 y 63% de los votos la abstención es de 29%.

Que la base social de la contrarrevolución se movilizó masivamente es, pues, evidente, la pregunta es ¿porqué una parte de la base social de la revolución no se movilizó como lo hizo en otras ocasiones?

La pérdida de Distrito Capital,  Miranda, Táchira y Carabobo : más señales de alarma para la revolución

Las señales de alarma  por la posibilidad de que este retroceso continúe y  las causas  de la abstención de un sector de la base chavista  lo ha desarrollado la Corriente Marxista Revolucionaria durante el último año. La derrota del referéndum constitucional daba todas las señales de alarma: sectores de la base revolucionaria chavista estaban cayendo en la apatía y el descontento  fruto de que, tras 10 años de revolución,  los problemas fundamentales de vivienda, empleo, inseguridad, subidas de precios, etc., siguen sin resolverse. Si esta situación no se corrige, la tendencia a que un sector de las bases de la revolución caiga en el desánimo y no acuda a votar continuará. Señalar este hecho no significa derrotismo ni pesimismo, todo lo contrario; es el único modo de evitar que el enorme potencial revolucionario que sigue existiendo pueda desaprovecharse y de preparar y garantizar de este modo la victoria de la revolución.

Como hemos explicado los marxistas, los problemas del desempleo, pobreza, inseguridad, falta de vivienda, etc. no se pueden resolver sobre la base del capitalismo y del actual estado burgués. El estado y la economía creados por los capitalistas, que siguen en pie, son la base de la corrupción y el burocratismo que atenaza la revolución.  Al mismo tiempo la gestión de alcaldes y gobernadores que no resolvieron ni uno de esos problemas ha sido otra pesada losa que ha lastrado el apoyo electoral a la revolución.

Solucionar todos esos problemas que hemos citado sólo se puede hacer estatizando las principales fuentes de riqueza: los bancos y las grandes empresas y poniéndolos bajo control obrero. Las nacionalizaciones parciales emprendidas por el Gobierno, como hemos explicado en otros artículos, son medidas progresistas pero son insuficientes por si solas para resolver el problema de la anarquía capitalista  y el sabotaje económico. Lo mismo que con otras medidas  que se hacen en beneficio de las masas pero que no resuelven si no que acentúan todas las contradicciones del capitalismo y que sufren las masas cómo los gastos sociales y una redistribución más justa de la renta petrolera. En el marco de una economía que sigue siendo capitalista estas medidas tienden a generar inflación y quien paga las consecuencias de la inflación son precisamente los trabajadores y los sectores más pobres de la sociedad.

Ni reír, ni llorar. Comprender... ¡y actuar!

Un dato a destacar es que pese a todos estos problemas que no ha resuelto la revolución, pese a las esperanzas frustradas por muchos alcaldes y gobernadores durante los últimos 4 años y a las dudas que generaban no pocos candidatos, la conciencia revolucionaria de las masas se sobrepuso y éstas se volvieron a movilizar masivamente. Ello permitió que de perder el referéndum de la reforma por 300.000 sufragios hayamos pasado a obtener en estas elecciones 1 millón de votos más que todos los partidos de la oposición juntos.

Que el Presidente Chávez insista en que esto representa una victoria importante nos parece correcto. Sin embargo, la insistencia del Presidente y otros dirigentes del PSUV en destacar solamente ese aspecto puede hacer que entre distintos activistas y militantes del Partido se extienda cierta sensación de impotencia, desorientación e incluso desesperación. Especialmente en Caracas, donde la pérdida de la Alcaldía Metropolitana ha caído como un tobo de agua fría y es necesario hacer una valoración que ayude a los activistas a comprender qué ha pasado, porqué hemos perdido votos y sobre todo cómo combatir esta tendencia. Ese es el único modo de rearmar ideológica y moralmente a las bases. Hacer lo contrario, decir que se han perdido algunas posiciones pero se han ganado otras (como dijo el Presidente la noche electoral) puede contribuir a que ciertos elementos de desorientación  e impaciencia que ya existen en sectores de la base del Partido crezcan. Como decía un camarada del PSUV caraqueño: "Si hemos ganado ¿porqué me siento tan mal?"

Los más de 5 millones de votos alcanzados este 23 de Noviembre  representan uno de los mayores apoyos electorales que ha alcanzado la revolución en estos 10 años, solamente superado por la espectacular marea roja de diciembre de 2006, cuando 7.300.000 venezolanos apoyaron entusiastamente la propuesta del Presidente Chávez de ir hacia el socialismo. Este es un apoyo consciente a avanzar con más fuerza y rapidez hacia el socialismo. Lo que piden las masas no es seguir igual sino avanzar más rápido. Es más, como hemos dicho, si el Presidente Chávez diese un giro claro a la izquierda, y tomase medidas decisivas contra los capitalistas y hacia una economía estatizada y planificada que permita resolver los problemas sociales, no sólo mantendríamos el apoyo de los 5.300.000 que han votado por el PSUV en estas elecciones sino que recuperaríamos esos casi 2 millones de votos perdidos hacia la abstención.

Los resultados de estas elecciones regionales muestran la tremenda base de apoyo que posee la revolución después de 10 años.  Muestran así mismo el tremendo espíritu combativo de las masas y su elevado nivel de conciencia. Ante  este nuevo llamado a votar hubo una gran movilización, aunque -como ya hemos dicho-un  sector  no fue a votar por los factores ya explicados.  Como señalaba el Presidente Chávez en su alocución tras los resultados, estas elecciones  muestran que se debe continuar el camino de la construcción del socialismo en Venezuela. Pero también estos resultados muestran las señales de alarma que ya se vieron el 2-D, que si bien se han recuperado votos, el peligro del  escepticismo  continua  extendiéndose en la base chavista.

Es necesaria  una transformación profunda de la sociedad para resolver  los problemas más acuciantes de las masas y esto sólo se puede dar sobre la base una economía planificada y nacionalizada democráticamente. Sobre la base de una economía mixta, de intentar conciliar el capitalismo y socialismo sin destruir el aparato estatal heredado de la IV república , y sin expropiar a la burguesía ,  la oposición seguirá ganando espacios.  Y más aún , con la crisis de la economía capitalista mundial que afectará a Venezuela.  Una nueva etapa se abre en la revolución: la polarización a izquierda y derecha se acentúa, la recuperación de gobernaciones importantes por la oposición será  utilizada  para sabotear la revolución e intentar tumbarla. Este equilibrio sólo puede ser roto por la entrada en escena de la clase trabajadora de un modo organizado mostrando el camino del autentico socialismo.