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Gracias a las crónicas de www.econoticiasbolivia.com hemos podido seguir vívida y diariamente la magnífica insurrección protagonizada por los trabajadores y campesinos bolivianos. Publicamos a continuación algunos destellos que nos hacen sentir la re Gracias a las crónicas de www.econoticiasbolivia.com hemos podido seguir vívida y diariamente la magnífica insurrección protagonizada por los trabajadores y campesinos bolivianos. Publicamos a continuación algunos destellos que nos hacen sentir la revolución en vivo. Recomendamos a nuestros lectores acudir a esta página para leer las crónicas agrupadas bajo el epígrafe La Rebelión del Altiplano.

20-09-03.— Fuerzas combinadas del ejército y la policía sembraron este sábado muerte, dolor y luto en el Altiplano boliviano. “Se han entrado a las casa y no han respetado ni a las mujeres ni los niños” (...)”Estamos muy dolidos, nuestros hermanos están cayendo y el gobierno nos está acribillando”, denunció con la voz entrecortada el principal dirigente de la Federación de Campesinos de La Paz, Rufo Calle

22-09-03.— Este sábado, fuerzas combinadas del Ejército y la policía abrieron fuego contra los campesinos, estudiantes y maestros de la Normal rural de Warisata, (...) Los últimos informes oficiales establecen que en la “masacre del Altiplano” cayeron acribillados cinco civiles (entre ellos una niña de ocho años).

25-09-03.— La convulsión social va en aumento. En los sindicatos hay intensos preparativos para imponer una huelga general indefinida, a partir del lunes.

02-10-03.— Por otro lado, desde tempranas horas los padres de conscriptos —soldados de reemplazo— organizados, bloquearon la “carretera antigua” o avenida Naciones Unidas con un cartel que exigía que sus hijos no sean utilizados en los enfrentamientos con sectores sociales.

05-10-03.— La movilización popular cobrará una dimensión mayor a partir de este lunes con la incorporación a la lucha de los campesinos y cocaleros del valle cochabambino.

05-10-03.— La sede del encuentro obrero, campesino y popular fue la Universidad Pública de El Alto, que se vistió de con sus mejores “galas revolucionarias” para recibir a los dirigentes de todo el país (...) Desde su llegada, el líder de la COB, Jaime Solares, asediado por los periodistas, fue resguardado por tres estudiantes universitarios, que lo acompañaban a todo lugar. Interrogado por un periodista argentino, uno de ellos explicó, con vehemencia, que esta universidad es un primer “espacio liberado del imperialismo” y que, por eso, ellos tenían su propia “guardia revolucionaria”.

07-10-03.— (...) Los mineros de Huanuni, la nueva vanguardia del proletariado boliviano, avanzan a pie hacia la ciudad de La Paz para reforzar las masivas protestas callejeras que exigen la renuncia del presidente de la República y la re-nacionalización del gas y el petróleo (...) Conocidos por su elevada politización y experiencia en el combate social, los mineros podrían ponerle dinamita a la convulsiva situación que vive Bolivia. La presencia de destacamentos mineros en la sede de gobierno podría significar, más allá de su número, un aporte decisivo en la lucha.

10-10-03.— Un mega operativo con tanques de guerra, helicópteros artillados y cientos de militares carapintadas se desplegó al atardecer de hoy en la bloqueada ruta que une la asediada ciudad de La Paz con El Alto, buscando reabastecer de gasolina y diesel a la sede de gobierno, que sigue cercada por las protestas populares (...) “Van a morir, malditos”, gritaban los vecinos al paso de los militares (...) De fondo, resonaba una y otra vez, la consigna coreada con rabia y dolor: Fusil, metralla, el pueblo no se calla.

11-10-03.— En El Alto, a pocos metros del cielo, los bolivianos más pobres y humildes están canjeando sangre por gas y petróleo. (...) Lágrimas de pobre, llanto de madre. Una vecina, en la calle Chacón, a una cuadra de la Plaza Ballivián de El Alto, atragantada de dolor y rabia, relata: “Era una marcha pacífica, el joven estaba agarrado de su hijito y el capitán le ha disparado”. (...) “Esto parece un infierno. Los vecinos no tienen miedo, están cavando zanjas y están lanzando piedras y dinamita”, relató un joven. (...) A las siete de la noche, cientos de efectivos militares y policiales, con apoyo de armas pesadas y tanquetas de guerra, abrían paso a un convoy de cisternas disparando bala, balines y gases lacrimógenos por la bloqueada carretera. Allí cayó el niño de cinco años Alex Mollericona, atravesado por un balín disparado por policías. (...) “El Alto está de pie, nunca de rodillas”, coreaban grupos de jóvenes, casi niños, que son el eje de la resistencia ante el gobierno neoliberal.

12-10-03.— Una oleada de indignación y condena popular comenzó a desparramarse por varios radios de La Paz ante la masacre de El Alto (...) Hasta ahora nadie sabe cuántos han muerto, ni cuántos han caído heridos por la metralla. (...) Los tanques de guerra están en varias zonas de El Alto, que sigue bloqueado. Un helicóptero sobrevuela la ciudad y levanta el grito de miles, hombres y mujeres, que quieren, por encima de todo, la cabeza del millonario que gobierna a sangre y fuego Bolivia.

(...) “Era mi único hijo”, llora la madre desesperada. En otra zona de la ensangrentada ciudad, convertida desde ayer en un infierno, se informa sobre otros cinco heridos a bala. No hay ambulancia ni auxilio médico. (...) Las tanquetas de guerra penetran en los barrios y disparan, lo mismo que un helicóptero y los varios cientos de soldados desplegados en las calles. Pero los rebeldes son muchos, muchos más de los ocho mil que pensaba el Presidente, en la soledad de Palacio.

12-10-03.— Treinta y seis horas de bala y metralla, regadas a lo largo y ancho de sus calles y avenidas, no han podido doblegar al pueblo de El Alto, el más pobre y rebelde de la castigada Bolivia (...) De pie, miles y miles de vecinos, organizados por cuadras y barrios, enfrentan con piedra y palo a las tanquetas y militares carapintadas que disparan a todo lo que se mueve. (...) “Ya no podemos contar los muertos, están disparando a todos. La gente está muriendo por falta de auxilio, ya no hay medicamentos” (...) “Ni con estado de sitio podrán parar al pueblo. Esto ya no lo para nadie. Si el gobierno no retira de inmediato las tropas de El Alto, esto arderá”, advirtió el minero Jaime Solares.

14-10-03.— Un millón y medio de vecinos de las ciudades de La Paz y El Alto paralizaron todas las actividades públicas y privadas y en silencio condenaron la cruel masacre que ensangrentó al Altiplano y quebró el alma, aunque no el espíritu, del país más pobre y rebelde del Sur de América.(...) La huelga decretada por la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Juntas Vecinales de El Alto, es acatada espontáneamente por todos. (...) En las radios suenan los nombres de los muertos y de cientos de heridos. A cuatro mil metros de altura, la vida no vale nada (...) Es la tregua que precede a la batalla final (...) Los campesinos velan a sus muertos, pero hay mucha rabia. “Todos vamos a salir hasta que renuncie el gringo maldito”, dicen y se alistan para reanudar el combate de las masas desarmadas contra el tanque y la metralla.

15-10-03.— (...) A las zonas empobrecidas de El Alto, donde moran 800 mil almas adoloridas, nadie entra ni sale sin la autorización de los comités de vecinos, organizados para pelear contra las tropas, para marchar a La Paz, para cuidar a los niños y los heridos. Allí, hay olla común en cada cuadra, todos comparten la pobreza, todos son la autoridad comunidad organizada. Es otro Estado, con sus propias normas, con sus propios sueños.

Ahora lloran, ahora gritan. Están dando el adiós a sus muertos, es la despedida, es el grito de venganza, de justicia. “Ruego a Dios que no se aparezcan por aquí los militares”, dice uno de los padrecitos en Villa Ingenio. Hay olor a coca, olor a pobre, olor a guerra civil.

(...) Todo el Altiplano, desde Oruro hasta Potosí, toda la zona occidental de Bolivia está en manos de los campesinos y vecinos que bloquean los caminos, grandes y pequeños. (...) En Patacamaya, a 100 kilómetros de la sede de gobierno, mineros y campesinos resisten a los militares, cruzan piedras, dinamita, gases y balas. Hay detenidos. Los tanques avanzan y frenan por un momento el avance de dos mil mineros cooperativistas de Huanuni y de los trabajadores que marchan hacia La Paz. (...) Quince minutos después, los mineros hacen retroceder a los militares, a punta de dinamita. La batalla es intensa. (...) Pero el avance es incontenible en otras zonas. A El Alto ya han comenzado a llegar los campesinos de Achacachi. Han marchado escurriéndose entre las sombras del Altiplano. Otros llegan a La Paz, por el sur, a pleno día. Desde el valle de Río Abajo vienen tres mil campesinos, hombres y mujeres. Ellas lucen sus mejores trajes, trajes de fiesta. Saben que es su cita con la historia.

19-10-03.— Después de activar y protagonizar una gran eclosión social, que tuvo el trágico saldo de cerca de 70 muertos a bala y más de 500 heridos, los trabajadores del país, en el último Ampliado Nacional de la Central Obrera Boliviana, sacaron una conclusión principal: los obreros, campesinos, naciones oprimidas y clases medias empobrecidas no le arrebataron el poder a la “clase dominante” porque “no cuentan” aún con un “partido revolucionario”.