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En la ultima trinchera de combate del Che Guevara, en la Bolivia de la revolución, es muy probable que el Movimiento Al Socialismo (MAS) con su discurso de nacionalización del gas y su estrategia de defensa de la “democracia” gane las elecciones gene En la ultima trinchera de combate del Che Guevara, en la Bolivia de la revolución, es muy probable que el Movimiento Al Socialismo (MAS) con su discurso de nacionalización del gas y su estrategia de defensa de la “democracia” gane las elecciones generales de diciembre. Ante esto es un menester que los marxistas revolucionarios nos dotemos de una política correcta hacia el movimiento político de los trabajadores.

La administración Rodríguez, un gobierno de transición que negocia con las transnacionales y reprime al pueblo

Si bien es cierto Eduardo Rodríguez (un gobierno sumamente débil acosado por el movimiento de masas desde el primer día de su mandato), tiene solo la potestad de organizar las elecciones de diciembre, pues, este no a escatimado esfuerzos para aplicar medidas políticas que mantengan los contratos con la transnacionales como Aguas de Illimani (contra la cual se levanto el pueblo alteño ), y las petroleras. Hasta la fecha, Repsol-YPF, Total, British Gas, Vintage, Pan American Energy (PAE) y Pluspetrol se acogieron a los tratados bilaterales de protección recíproca de las inversiones.

De estas empresas, el Poder Ejecutivo dará prioridad a las negociaciones con Vintage y Pan American Energy, puesto que los tratados firmados entre Estados Unidos y el Estado boliviano sólo estipulan tres meses para llegar a una conciliación o acuerdo (La Razón, 29-08-05). Y para lograr este objetivo a reprimido la protesta social comenzando con el encarcelamiento de tres dirigentes del Movimiento Sin Tierra (MST), y el desplazamiento de cientos de familias colonizadoras.

Las tácticas electorales de la derecha: Un nuevo “Fujimori”, y un discurso antineoliberal

“La elección como candidato a la Presidencia del boliviano descendiente de japoneses Michiaki Nagatani tiene el objetivo de ofrecer a la población una imagen renovada del MNR, libre de los estigmas que cargan los partidos tradicionales, reconoció ayer el dirigente Luis Eduardo Siles, ahora uno de los principales postulantes a la candidatura a la vicepresidencia por su partido”, (La Razón, 29-08-05). Todo esto con el fin de obtener mas votos en las próximas elecciones.

Sin embargo, los candidatos fuertes de la derecha boliviana son dos figuras claves. Por un lado esta Doria Medina (el barón del cemento y ex adenista) y por otro Tuto Quiroga (el niño mimado de USA y vicepresidente durante la dictadura adenista de Banzer).

Si hay algo que los caracteriza a ambos es su pelea por desmarcarse del tufillo neoliberal.“Quieren meterme en la fogata del neoliberalismo”, declara el Tuto para la revista Pulso.

“Tuto razona como norteamericano. Comparte los valores, las formas de vida y hasta el sentido del humor norteamericano. Tiene un enfoque tecnocrático del manejo de la política y una ideología del management”, sostiene uno de los articuladores del “frente de los alcaldes” (impulsado por Juan del Granado, del Movimiento Sin Miedo y alcalde de La Paz). “Lo veo desconectado del país”, dispara Doria Medina. La estrategia tutista consiste en ir construyendo silenciosamente una plataforma territorializada de acción política, mediante acuerdos con dirigentes locales (de agrupaciones ciudadanas y pueblos indígenas), con la Alianza Siglo XXI como “eje ordenador”.

“Doria es la peor transnacional, gracias al Estado hoy tiene el monopolio del cemento y, pese a explotar recursos naturales, no paga regalías, entonces ¿con qué moral puede negociar con las petroleras?... es el típico plutócrata que trata de preservar sus negocios a través de la política”, dispara el asesor tutista consultado. Y agrega: “Además es el representante de Burger King en Bolivia, esa caricatura de transnacional aculturadora que, en vez de piernas de pollo, pone chicken fingers, ¿qué más alienado que eso?...” (revista Pulso).

“..es necesaria reconstruir la alianza policlasista, interétnica y cultural”.Para los tutistas, “Evo no puede hacerlo por su origen cocalero, ya que no es concebible un presidente con ese origen en este escenario marcado por EEUU y con esta relación de fuerzas, y tampoco es concebible como cabeza de la unidad nacional el hombre más rico del país (en referencia a Doria Medina)”, declara uno de los impulsores de Alianza Siglo XXI.

El MAS logra aglutinar a los sectores sociales de vanguardia

Sin embargo, en un contexto latinoamericano donde las ideas neoliberal-capitalistas han fracasado y los vientos giran a la izquierda (Venezuela, Brasil, Uruguay, Panamá, Nicaragua, etc.), la victoria del MAS es una gran probabilidad (es un partido básicamente campesino y cocalero son hegemonía en los Yungas con una base sólida del 20% del electorado).

Es en este marco de recomposición de las fichas del ajedrez político electoral que Evo Morales y el MAS, que tanto se han preocupado por las relaciones internacionales (durante el levantamiento de Octubre del 2003 se encontraba en Ginebra), a logrado gracias a un programa reformista que hace eje en la nacionalización de los hidrocarburos, la Asamblea Constituyente “que refunde el país” y el apoyo a la producción nacional congregar a otros sectores sociales como la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (FEJUVE), los Fabriles, los cooperativistas mineros, los micro y pequeños empresarios, algunas federaciones provinciales de maestros, las organizaciones indígenas del oriente boliviano y el Frente Amplio de los alcaldes impulsado por Juan del Granado, del Movimiento Sin Miedo y alcalde de La Paz (La Razón, 01 de septiembre)

A esta sumatoria de fuerzas hay que agregar al ex guerrillero, connotado intelectual y actual candidato a vicepresidente por el MAS, Alvaro García Linera, una pieza importante para llegar a las clases medias bolivianas.

“Porque el MAS funciona como una confederación de organizaciones sociales, donde precisamente se están gestando los proyectos de reforma que requiere el país. En el primer ámbito, un nuevo modelo que reemplace al actual de corte neoliberal fundamentalista, cuyo motor sea el Estado y que articule la inversión extranjera y la privada local, así como las economías familiar urbana y la comunitaria rural. En ese marco, resultan imprescindibles la nacionalización de los hidrocarburos y la redistribución de la propiedad de las tierras” declara García Linera. Luego, continua “Soy un convencido de que el poncho y la corbata tienen que gobernar en Bolivia. El poncho, por el traje andino que usan los indígenas, y la corbata, que representa a los mestizos”.

Estas declaraciones muestran claramente la estrategia política reformista de la dirección del MAS, de convivir con los capitalistas bolivianos que están armando la contrarrevolución en Santa Cruz.

Sin embargo, por el propio carácter de masas del partido cocalero este tiene fuertes contradicciones en su seno. Estas a su vez son las que se manifestaron en el ultimo levantamiento de mayo-junio donde las bases cocaleras influenciadas por la efervescencia revolucionaria que se vivía impusieron a su dirección la consigna de “ni 30 ni 50, nacionalización”, así como la convocatoria a los Cabildos públicos. Es esta misma influencia que hace que Evo Morales tenga que radicalizar su discurso contra el imperialismo y buscar aliados en Chávez y Castro.

Es por estas razones que el subsecretario de Estado para América latina, Roger Noriega, declaró desde el Capitolio que “no es un secreto que Evo Morales se reporta a Caracas y a La Habana, donde tiene sus mejores aliados”. A lo cual el jefe del MAS responde diciendo que “Chávez y Fidel no son ningún eje del mal, son comandantes de las fuerzas libertarias en el continente”.

Hay que recordar que en las elecciones del 2002 fueron las declaraciones del embajador yanqui Manuel Rocha, amenazando con cortar la ayuda a Bolivia si ganaba “un narcotraficante”, que las acciones del cocalero en el mercado electoral pegaron un salto que casi lo deja en el sillón presidencial.

Son estos factores aunados a la consigna de nacionalización de los hidrocarburos los que le dan al MAS grandes probabilidades de ganar las próximas elecciones generales en la tierra de Tupac Katari.

La COB, el Encuentro Continental y el Instrumento Político de los Trabajadores

Y es justamente esta perspectiva política la que a empujado a la Central Obrera Boliviana (respaldada por la Federación de Mineros), a impulsar la creación del Instrumento Político de los Trabajadores (IPT), para intervenir en las lides electorales con una política marxista teniendo a los obreros como sujeto político.

El Evento Continental por la Nacionalización de los Hidrocarburos y la Soberanía de nuestros Pueblos que se realizó del 12 al 14 de agosto (con una fuerte presencia antichavista), que contó con la participación de 15 países, y que tuvo entre sus resoluciones movilizar a los trabajadores el 17 de octubre (fecha en que cae el Goñi), también acordó impulsar el IPT como un medio para la liberación de los obreros y campesinos.

Si bien es cierto que el IPT es una exigencia de las masas desde Octubre del 2003, el método diletante y “electoralista” como la dirección de la COB ha planteado este menester no a tenido eco en las bases (algunos partidos maniobraron para hacer fracasar este proyecto). En la asamblea de la Federación de Mineros del 18 de agosto los delegados acordaron impulsar la construcción del IPT pero no para participar de las elecciones generales sino para organizar la insurrección armada del pueblo.

La Tarea de los Revolucionarios

Es cierto que el MAS no es un partido que se prepara para la insurrección armada ni mucho menos (durante los momentos de insurrección jugo el papel de bombero), pero si este ganara las elecciones se vería inmediatamente presionado por dos fuerzas. Por un lado el Imperialismo le emplazaría a seguir con las recetas del FMI y convivir con las petroleras como hace Lula en Brasil. Y por el otro, las masas que le votaron saldrían a movilizarse exigiendo la nacionalización de los hidrocarburos.

A diferencia del PT brasileño, el MAS no tendría el cheque en blanco de los sectores mas radicalizados como el pueblo alteño (por mas que sus dirigentes estén postulando con el MAS), el campesinado dirigido por El Mallku, o la COB (Federación de Mineros fundamentalmente). Estos sectores no se van a creer el cuento de la convivencia con las transnacionales. Al ver que el MAS quiere conciliar con el imperialismo sus propias bases radicalizadas y los demás sectores sociales de vanguardia mencionados saldrán a movilizarse para exigirle que cumpla con la nacionalización.

En esta perspectiva es imperativo que los marxistas revolucionarios a la misma vez que impulsamos el IPT nos dotemos de una política hacia las bases radicalizadas del MAS para movilizarlas por la nacionalización de los hidrocarburos, de la banca y las palancas fundamentales de la economía, tierra para el que la trabaja, no al pago de la deuda externa, etc. y la organización de la Asamblea Popular Nacional y Originaria para construir y tomar el poder.