Corriente Marxista Internacional

Inicio de una recomposición política por la izquierda y ocaso del kirchnerismo

Lo más relevante de las elecciones legislativas del 28 de junio fue la irrupción del movimiento político de izquierda Proyecto Sur en el primer plano de la escena política nacional. Proyecto Sur alcanzó el segundo lugar en la ciudad de Buenos Aires, capital del país y segundo distrito electoral más importante de la nación, y obtuvo el 24,2% de los votos, 440.000 sufragios. Metió cuatro diputados nacionales en el Congreso y ocho diputados en la Legislatura de la Ciudad, convirtiéndose en la principal fuerza de oposición al gobierno de derecha de Mauricio Macri en la Capital.

Inicio de una recomposición política por la izquierda y ocaso del kirchnerismo

Lo más relevante de las elecciones legislativas del 28 de junio fue la irrupción del movimiento político de izquierda Proyecto Sur en el primer plano de la escena política nacional. Proyecto Sur alcanzó el segundo lugar en la ciudad de Buenos Aires, capital del país y segundo distrito electoral más importante de la nación, y obtuvo el 24,2% de los votos, 440.000 sufragios. Metió cuatro diputados nacionales en el Congreso y ocho diputados en la Legislatura de la Ciudad, convirtiéndose en la principal fuerza de oposición al gobierno de derecha de Mauricio Macri en la Capital.
Además de su extraordinario resultado en la ciudad de Buenos Aires, Proyecto Sur, sin medios ni aparato, consiguió otros 100.000 votos en cinco provincias del país.
De lejos, este es el resultado electoral más importante conseguido por una fuerza de izquierda en Argentina en décadas. Esto abre enormes posibilidades al desarrollo de un movimiento político de masas asentado en la clase trabajadora, como venimos demandando desde la Corriente Socialista El Militante.

Corrimiento hacia la izquierda

En el principal distrito electoral del país, la provincia de Buenos Aires, destacamos la votación obtenida por la lista Nuevo Encuentro, encabezada por el alcalde de Morón, Martín Sabbatella, y respaldada por los principales dirigentes nacionales y provinciales de la central sindical CTA.
Nuevo Encuentro consiguió cerca del 6% de los sufragios, más de 400.000 votos, y metió dos diputados nacionales en el Congreso. Es significativo que Nuevo Encuentro consiguiera el 75% de sus votos (más de 300.000) en el Gran Buenos Aires, principal concentración proletaria del país.
Independientemente del carácter confuso de su programa y de su nivel de distanciamiento del kirchnerismo (fue una alianza de "semiopositores" y de "opositores" por la izquierda al oficialismo), el voto a Nuevo Encuentro expresó indudablemente la búsqueda de una alternativa por la izquierda al kirchnerismo.
A todo esto debemos sumarle los aproximadamente 500.000 votos conseguidos en todo el país por las diferentes listas de izquierda menores y sectarias, una cantidad de votos similar a la conseguida por estos grupos en elecciones anteriores.
Estos datos marcan un corrimiento político a la izquierda de una capa amplia de la clase trabajadora y la juventud, que sólo está en sus inicios, y demuestra la existencia de condiciones maduras para la formación de un movimiento político de masas en todo el país, asentado en la clase trabajadora.
Es natural que los medios de comunicación burgueses y los políticos del sistema traten de desdeñar el extraordinario desempeño de Proyecto Sur, y la significativa elección que, pese a sus limitaciones políticas, hizo la lista Nuevo Encuentro de Sabbatella en la provincia de Buenos Aires, porque la emergencia de una alternativa por la izquierda al kirchnerismo no entraba en los cálculos de la burguesía argentina, particularmente en los distritos más importantes del país: la Capital y la provincia de Buenos Aires. Y temen, con razón, su rápida extensión al conjunto de la nación en los próximos meses.

La derrota del kirchnerismo

Otros hechos relevantes en estas elecciones fueron las derrotas del kirchnerismo en los principales distritos del país y la pérdida de la mayoría del oficialismo en el Congreso. Eso le obliga, a partir de ahora, a gobernar con minoría parlamentaria.
En la provincia de Buenos Aires, que concentra cerca del 40% del padrón electoral nacional, el kirchnerismo perdió por apenas 180.000 votos, ante la coalición de la derecha de Macri (PRO) y la derecha peronista, aunque se impuso en las zonas de fuerte concentración proletaria como el Gran Buenos Aires.
No obstante, el kirchnerismo sigue siendo la fuerza política más votada del país y, como tal, ganó la elección del domingo 28 de junio, si bien por un margen muy ajustado: el 31,2% frente al 28,2% del Acuerdo Cívico y Social (ACS), la coalición de Elisa Carrió, radicales burgueses y socialdemócratas de derecha; y el 18,7% del PRO y la derecha peronista. El amplio arco a la izquierda del kirchnerismo consiguió cerca del 8%.
La burguesía no ha disimulado su gozo y su felicidad con estos resultados. La burguesía argentina y sus compinches imperialistas en el saqueo del país, llevan años tratando de minar el gobierno de los Kirchner. Los consideran un estorbo al libre desenvolvimiento de sus negocios y privilegios por su pretendido papel de arbitrar entre los intereses opuestos de empresarios y trabajadores, y de mantener un cierto margen de maniobra independiente ante la clase dominante.
Para los Kirchner, en cambio, esta política resulta esencial para sostener la estabilidad de conjunto del sistema capitalista en nuestro país y evitar la radicalización política de la clase trabajadora.
Desde nuestro punto de vista es incorrecto afirmar que hubo un giro general a la derecha. Lo que sí existe es el inicio de un proceso de polarización política a izquierda y derecha.

Perspectivas para el gobierno de Cristina

La pérdida de la mayoría parlamentaria del oficialismo augura graves problemas de gobernabilidad en los próximos dos años, no pudiendo descartarse el adelanto de las elecciones legislativas y presidenciales si la situación alcanzara un punto muerto.
La dimisión de Néstor Kirchner como presidente del Partido Justicialista (PJ) podría interpretarse como una bajada de brazos en la acción política del kirchnerismo. Por otro lado, la presión de los medios de burgueses contra el gobierno podría laminar todavía más su grupo parlamentario y acelerar el paso a la oposición de algunos diputados y senadores vacilantes, agravando la falta de mayoría parlamentaria del oficialismo.
Por otro lado, dada la provisionalidad de que goza el actual Parlamento, puesto que hasta diciembre no asumen los diputados y senadores recién electos, la oposición política y los medios burgueses lanzarían alaridos hipócritas de indignación si el gobierno tratara de hacer aprobar por un parlamento "devaluado", antes del mes de diciembre, proyectos de ley e iniciativas parlamentarias de gran calado que no complacieran a la burguesía.
El único aspecto que juega a favor del gobierno es la dispersión y el fraccionamiento de la oposición a su derecha, con dos polos principales enfrentados entre sí: el Acuerdo Cívico y Social de Carrió, y la derecha representada por el PRO y el llamado PJ disidente. El gobierno tratará de aprovechar estas rivalidades y divisiones para maniobrar entre ellos y tratar de transitar como pueda los casi dos años y medio que le restan de gobierno, si es que consigue hacerlo.

Proyecto Sur y la CTA deben poner en pie un movimiento político de masas, obrero y popular, en todo el país


Pero lo que realmente debe interesar a la clase obrera, a la juventud comprometida, a los activistas sindicales clasistas, al activismo de izquierda y revolucionario no sectario, y al conjunto de los sectores populares, es cómo avanzamos hacia la construcción de una organización política de clase y de masas.
Es por eso que debemos emplazar con energía a los dirigentes de Proyecto Sur y de la CTA, particularmente al sector que acompaña a Proyecto Sur y se distanció claramente del kirchnerismo por la izquierda, a que den los pasos necesarios e ineludibles en los próximos meses, para que convoquen públicamente al proceso constituyente de una organización política de masas, obrera y popular, con un programa avanzado y socialista, que despertaría el entusiasmo desbordante de cientos de miles de trabajadores, jóvenes y activistas populares a lo largo y ancho del país. Esta es la tarea del momento. 


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