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Con una acumulación de riqueza pocas veces vista en el país (812.072 millones de pesos de Producto Bruto Interno-PBI en 2007 con un superávit fiscal equivalente al 3-5% del PBI), y nubes de tormenta en el horizonte de la economía mundial, es inevitable para el campo popular responder al creciente planteo: ¿de quién es la riqueza que se produce a tasas chinas, y para qué intereses de clase sirve semejante acumulación?

Con una acumulación de riqueza pocas veces vista en el país (812.072 millones de pesos de Producto Bruto Interno-PBI en 2007 con un superávit fiscal equivalente al 3-5% del PBI), y nubes de tormenta en el horizonte de la economía mundial, es inevitable para el campo popular responder al creciente planteo: ¿de quién es la riqueza que se produce a tasas chinas, y para qué intereses de clase sirve semejante acumulación?

Características del modelo de acumulación del capitalismo en Argentina

Sintéticamente constataremos las principales características del modelo económico que sustenta y retroalimenta el gobierno.

-El modelo K está basado en agroexportaciones (vinculadas a las commodities de alimentos) con preeminencia actual del monocultivo -soja- y altas retenciones del Estado sobre ellas.

-El Estado sostiene el precio del dólar (según todos los analistas la cotización real es de $1.7) subsidiando una fenomenal tasa de ganancia a los pulpos exportadores; y otorga altos subsidios (en 2003 -sólo para el transporte y para congelar el boleto- eran $760 millones de pesos; en 2007 treparon a casi $2.900 millones de pesos).

-Comercialización y exportación por el capital privado de recursos naturales triple E: Energéticos, Estratégicos, y Escasos.

-Bajos salarios y creciente inflación. En 2001 los salarios representaban el 33% del valor agregado de 500 primeras empresas del país, para bajar hasta el 19% en 2004.

-Escasa inversión en capital productivo (maquinaria, capacidad instalada y tecnología), con profundización del efecto "cuello de botella" o capacidad productiva al límite.

-Alto endeudamiento por pagos de la Deuda Externa y dificultades para la obtención de crédito externo (en 2008 se desembolsarán 37.000 millones de dólares entre deuda de capital e intereses)

Así, Argentina asume el rol impuesto por el imperialismo de país prioritariamente proveedor de materias primas y recursos naturales, modelo cortoplazista y de sujeción total a las necesidades del imperialismo y sus vaivenes.

Sin embargo existen matices en la implementación de dicho esquema por parte de la burguesía y el gobierno.

En las formas, el gobierno mantiene hacia las masas un discurso "progresista", otorgando pequeñas concesiones y mostrando públicamente un repudio a todo lo que huela a reaccionario o golpista, y a la ofensiva neoliberal de los `90.

Tras ellos, un sector del empresariado y la gran burguesía prefiere encolumnarse sin mayores compromisos: la conveniencia de negocios fabulosos es hoy más fuerte que sus preferencias políticas. De bajo perfil, son beneficiados por subsidios y obras públicas. Bulgheroni, Roggio, Esquenazi, son algunos de los más representativos.

Otro sector, golpista por vocación, oligárquico y rentista, lleno de odio hacia la clase obrera y cualquier mejora en la calidad de vida de la misma, enfrenta tibiamente al kirchnerismo porque teme que al calor de sus contradicciones haya un fortalecimiento de los trabajadores que rehabilite y actualice la lucha de clases en el país, que tiene en el proletariado grandes tradiciones revolucionarias. Demandan constantemente inyección de dinero para sus negocios y, con el mismo ultimatismo, despotrican contra cualquier tipo de intervención estatal para atenuar los desequilibrios económicos. Aquí se encolumnan el grupo Irsa (de los Macri), La Nación, la Sociedad Rural, por nombrar a algunos.

El gobierno -por abajo del palco- quiere convencer a este último sector de que este modelo es el más confiable y con menor rechazo entre los trabajadores para garantizar las ganancias del conjunto de la burguesía. Una confluencia de ambos sectores contra el kirchnerismo sólo depende de la marcha de sus negocios.

La versión nacional y popular de la teoría del derrame

En los`90, la burguesía pretendía convencer a las masas obreras de que arribados al fin de la historia, no habría más lucha de clases y que la economía sería como una copa que una vez colmada (las ganancias empresarias) derramaría su riqueza hasta el último mortal. Por supuesto nada de eso sucedió, y todos conocemos las consecuencias.

Hoy, con un escenario de crisis capitalista a escala planetaria, el gobierno -que tanto rechaza a los personeros de dicha "teoría"- vuelve a la misma con movimientos elípticos.

Porque aunque no desconoce las tensiones sociales, otorgando pequeñas mejoras en las condiciones generales de los trabajadores, desestimando el ajuste y frenando con creciente dificultad las pretensiones desembocadas de la patronal y el empresariado, cuando habla de la distribución de la riqueza pretende imponer la idea de un gran acuerdo nacional entre el Estado, la patronal y los trabajadores en un marco de paz social para garantizar el "clima de negocios", la tasa de ganancia y la acumulación de reservas. Así, el éxito empresarial y del Estado deberían traer, a la larga, beneficios al conjunto de la sociedad.

Y efectivamente, asistimos a la fenomenal ganancia del empresariado, sea en producción de bienes o servicios, con obras que el Estado realiza para los grandes grupos económicos, subsidios millonarios, exenciones fiscales (en 2008 privarán al Estado de recaudar 20.000 millones de pesos) evasión fiscal millonaria del empresariado y acumulación récord de reservas de divisas en el Banco Central. Pero este "éxito económico" -asentado sobre los hombros superexplotados de los trabajadores- no termina con la desocupación, la desnutrición infantil, el trabajo en negro, bajos salarios, largas jornadas de trabajo, aumento incesante del costo de vida, desfinanciamiento educativo y de la salud, falta de agua potable, falta de viviendas, deterioro del transporte público, etc.

Entonces, el problema no es cómo producir más riqueza, sino quién se la queda y para qué intereses de clase utiliza esta acumulación.

Planificación de la economía y transformación socialista: la alternativa al caos del capitalismo

El éxito económico que proponen los Kirchner, en vez de colmar las expectativas de la clase obrera, nos "condena" a ser espectadores del enriquecimiento de las 500 "familias" que controlan la economía, mientras alguna migaja se cae del festín. Cuando los vientos de la economía cambien, no habrá "blindaje" contra el alto costo que deberemos pagar los trabajadores por la falta de una política de planificación económica.

La economía planificada, con la expropiación de los medios de producción en el marco de una transición que transforme el caos capitalista en socialismo, es la única alternativa que favorecerá el desarrollo de las fuerzas productivas, con desarrollo social y distribución de la riqueza, diversificación de la economía, pleno empleo, obras e inversión públicas, bajo el control democrático de los trabajadores.