Corriente Marxista Internacional

Internacional

La huelga de camioneros de Minneapolis de 1934, dirigida por los trotskistas de la Liga Comunista Norteamericana (precursora del Socialist Worker Party), fue un momento decisivo en la historia del movimiento obrero norteamericano y para el movimiento socialista.

Hace noventa años los representantes de las potencias imperialistas vencedoras se reunieron en París para determinar el destino del mundo entero. El Tratado de Versalles formalmente terminó con el estado de guerra entre Alemania y las potencias Aliadas (también conocidas como la Entente). Costó seis meses de disputa en la Conferencia de Paz de París concluir el tratado de paz. Finalmente se firmó el 28 de junio de 1919, exactamente cinco años después del asesinato del Archiduque Francisco Fernando.

En el primer siglo antes de Cristo un esclavo llamado Espartaco amenazó el poderío de Roma. Espartaco (190 a. C-71 a. C) fue el líder (o posiblemente uno de varios líderes) de la masiva insurrección esclava conocida como la Tercera Guerra Servil. Bajo su dirección, una minúscula banda de gladiadores rebeldes creció hasta convertirse en un enorme ejército revolucionario que ascendió a 100.000 personas. Al final fue necesaria toda la fuerza del ejército romano para aplastar la rebelión.

El 21 de marzo de 1919, se proclamó la República soviética húngara. El 1 de agosto, ciento treinta y tres días después, este capítulo heroico de la historia de la clase obrera húngara, terminó con la entrada en Budapest del ejército blanco rumano. Si el proletariado húngaro hubiera triunfado, habría terminado con el aislamiento de la República obrera rusa.

Del 2 al 6 de marzo de 1919 se llevó a cabo el Primer Congreso de la Internacional Comunista o III Internacional. El estallido de la Revolución Rusa en octubre de 1917 había significado un punto de inflexión para la historia de los explotados a nivel mundial.

rosa-luxemburgo.jpg El 15 de enero de 2009 se cumplen 90 años del asesinato, por orden directa de la socialdemocracia alemana, de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, líderes del Partido Comunista alemán y dirigentes de la revolución alemana de 1918.

El 3 de septiembre de 1938 se celebró en París la Conferencia Fundacional de la Cuarta Internacional. Participaron 26 delegados en representación de 11 secciones nacionales, de 29 que conformaban la nueva Internacional.
Culminaba así un proceso largo y turbulento que se inició con la formación de la Oposición de Izquierda en 1923, impulsada por León Trotsky, para oponerse al proceso de degeneración burocrática del Partido Comunista ruso y del Estado soviético, que el propio Lenin había denunciado poco antes de morir. Esta degeneración fue causada, principalmente, por el aislamiento de la revolución en Rusia, el atraso del país, y la devastación provocada por la guerra mundial y la guerra civil.

La Oposición de Izquierdas nació en el año 1923 con el claro objetivo de enfrentarse a la creciente burocratización del estado soviético, así como a la degeneración ideológica que estaba comenzando a sufrir el Partido Bolchevique y la Internacional Comunista. El propio Lenin, ya en 1920, alertó sobre las "deformaciones burocráticas" cada vez más profundas que él mismo había podido observar.
Estas tendencias se agravaron en la medida en que se prolongaba el aislamiento de la revolución de octubre de 1917, en la que los obreros y campesinos rusos, encabezados por el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky, habían tomado el poder e instaurado el naciente Estado soviético. La revolución todavía no había triunfado en ningún país de Europa, lo que mantenía a la URSS en una situación de resistencia.
Por si esto fuera poco, la revolución debía enfrentarse al  lastre de siglos de atraso económico y cultural heredados del antiguo Imperio zarista, así como a la devastación provocada por la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil y la intervención de varias potencias imperialistas contra la revolución.

Una poderosa herramienta para la revolución mundial destruida por Stalin

El 9 de marzo de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, el vicepresidente de Estados Unidos, Henry Wallace, lanza un ultimátum a Stalin: "La guerra sería inevitable si Rusia adoptara de nuevo la idea trotskista de fomentar la revolución mundial". La respuesta de Stalin a la exigencia de su aliado imperialista es contundente. El 15 de mayo de 1943, el secretariado del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista aprueba una resolución en la que se propone "disolver la Internacional Comunista como centro dirigente del movimiento obrero internacional". 

La revolución alemana de 1918, de la que ahora se cumplen 90 años, es una de las páginas más vibrantes y heroicas de la historia del proletariado internacional. De haber triunfado hubiera cambiado, muy probablemente, el rumbo de la Historia, evitando la degeneración, producto de su aislamiento, del Estado obrero ruso nacido de la revolución de Octubre. Fue quizás en la revolución alemana de 1918 donde por primera vez quedó en evidencia, hasta las últimas consecuencias, el papel reaccionario de la socialdemocracia en la lucha por cambiar la sociedad. La historia no se repite siempre del mismo modo, pero tampoco empieza siempre desde cero. La asimilación de lecciones de aquella derrota son necesarias hoy para el triunfo de revolución mañana.

La Segunda Internacional y la degeneración reformista

Tras la derrota de la Comuna de París la Primera Internacional quedó hecha trizas. Los años siguientes fueron años de reacción política en toda Europa. La formación de los Estados nacionales y el poderoso avance de los medios de producción, en una época de boom económico, dio alas a la burguesía e intimidó, en un primer momento, a la clase obrera. Pero a su vez, el desarrollo industrial creaba las bases para su fortalecimiento y su organización. Tras la victoria en la guerra franco-prusiana de 1871, Alemania entró en una era de expansión industrial parecida a la que vivió Inglaterra veinte años antes. A medida que avanzaba la economía, el movimiento obrero crecía y se organizaba para luchar por mejorar sus condiciones de vida. El Partido Socialdemócrata Alemán tuvo un gran crecimiento y ganó mucha influencia. De esta manera, Alemania se convirtió en la punta de lanza de la Segunda Internacional.

El surgimiento de la Primera Internacional fue el producto de la situación económica del capitalismo a mediados del siglo XIX y de la necesidad del joven proletariado europeo, fundamentalmente en Inglaterra, pero seguidamente en Francia y en el resto de Europa, de mejorar sus condiciones de existencia.

El 3 de septiembre de 1938 se celebró en París la Conferencia Fundacional de la Cuarta Internacional. Participaron 26 delegados en representación de 11 secciones nacionales, de 29 que conformaban la nueva Internacional. Culminaba así un proceso largo y turbulento que se inició con la formación de la Oposición de Izquierda en 1923, impulsada por León Trotsky, para oponerse al proceso de degeneración burocrática del Partido Comunista ruso y del Estado soviético, que el propio Lenin había denunciado poco antes de morir.

Se conmemora ahora el cuarenta aniversario de la invasión de Checoslovaquia, reeditamos un artículo de Alan Woods escrito el 4 de septiembre de 1968.

"Un espectro se cierne sobre Europa: el espectro del comunismo", estas son las palabras escritas por Marx y Engels en el primer párrafo de El Manifiesto Comunista. "Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes". Proféticamente, el día de la publicación en Londres de El Manifiesto Comunista, Europa resplandecía con la revolución.

portada_vietnam.jpgAlguien dijo en cierta ocasión que no existen este tipo de paralelismos porque en Iraq no hay junglas. Pero hay desiertos y ciudades que pueden albergar a la guerra también. La infame "misión cumplida" de Bush recordaba las declaraciones triunfalistas hechas por el presidente Johnson en las primeras etapas de la guerra de Vietnam. Las fuerzas norteamericanas estaban atrapadas en una guerra invencible y ahora eso es cada vez más evidente para el pueblo norteamericano. Como en el caso de Vietnam, será el pueblo estadounidense el que ponga fin a la invasión criminal de otro pueblo.

sedov.jpgHoy 16 de febrero se cumplen 70 años del asesinato del hijo menor de Trotsky, León Sedov, a manos de agentes de la policía secreta estalinista, la GPU. Tenía treinta y dos años. Este crimen formó parte del acoso y asesinato de los seguidores clave y familiares de Trotsky, cuyo único "crimen" fue defender el genuino marxismo frente a Stalin y los crímenes de la burocracia rusa.


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