Corriente Marxista Internacional

El intento de golpe de estado de Tejero y de Bosch, ha sido una gran advertencia para la clase trabajadora. Tras cinco años de “transición”, los fascistas y torturadores, enemigos viscerales del movimiento obrero, en sus esos puestos. El intento de golpe de estado de Tejero y de Bosch, ha sido una gran advertencia para la clase trabajadora.

Tras cinco años de “transición”, los fascistas y torturadores, enemigos viscerales del movimiento obrero, siguen en sus puestos.

Los mismos policías, jueces, carceleros, militares y burócratas han permanecido en sus sitios, convirtiendo el aparato estatal en su conjunto en una enorme y permanente conspiración contra los derechos democráticos y sociales conquistados por los trabajadores.

Se nos dice que el asalto a la Cámara de los Diputados, fue un mero “incidente”, un hecho accidental que interrumpió la “normalidad”. ¡Esto no se lo cree nadie!

Recordamos que hace no mucho tiempo, este mismo teniente coronel Tejero, estuvo implicado en la famosa “Operación Galaxia”. Y también recordamos como le “castigaron”: le dejaron en libertad y le reincorporaron a su puesto. Recordamos las fotos de estos conspiradores fascistas en los periódicos, bebiendo champaña y riéndose de la estupidez de los comentaristas que, también aquel momento, opinaban que se trataba de un mero “incidente”

En todas sus acciones, palabras e ideas, expresadas abiertamente durante los últimos años, Tejero se ha mostrado como un fascista enemigo acérrimo de la democracia. No obstante, le fue permitido mantener su puesto clave en la Guardia Civil. Lo mismo en el caso de Milans del Bosh.

¿Cuáles eran las intenciones de los golpistas? No hace falta mirar más allá de las acciones de Milans del Bosch en Valencia, donde inmediatamente se prohibieron los partidos y sindicatos obreros.

Estos elementos, de haber triunfado, habrían aniquilado los últimos vestigios de la democracia, empujando toda la sociedad hacia atrás, hacia la barbarie y la pesadilla que hemos vivido durante los últimos cuarenta años.

Detrás de Tejero y de Milans del Bosch, estaban todos los sádicos torturadores de la brigada policíaca, los perros rabiosos de Fuerza Nueva y los demás enemigos de la democracia y la clase obrera.

Pero este turbio asunto tiene otras dimensiones. Para que Tejero y del Bosch pudiesen haber permanecido en sus puestos, pese a todas las advertencias, alguien tiene que haberles protegido. Alguien tiene que haberles encubierto. ¿Quién ha sido?

Un golpe con esta magnitud porque sido bastante serio, bastante planificado y ningún “golpe de teatro” necesariamente tendrá unas ramificaciones muy amplias.

Es evidente que esta gente ha estado conspirando durante meses. No se pueden organizar la toma del palacio los diputados y la ocupación de RTVE en Madrid, al mismo tiempo que una sublevación militar en Valencia, si una planificación de mucho tiempo y con una amplia difusión de los medios castrenses.

Y en todo este tiempo ¿no hubo ninguna filtración? ¿Ningún rumor? ¿Nadie se ha enterado? ¿No hubo ni siquiera un solo oficial cuya lealtad a la democracia le obligó a denunciar los hechos ante sus superiores? Eso es difícil de creer. A no ser que el apoyo de los conspiradores fuese bastante más amplio de los que participaron activamente el asunto.

El silencio de los servicios de información tan eficaces en la persecución e intimidación de la izquierda es más elocuente que cualquier discurso.

No. Esto no se trata de una “casualidad”, ni de una acción improvisada de una pequeña minería, ni un “golpe de opereta”. Fue la expresión de un ambiente generalizado de golpismo y reacción entre amplios círculos del aparato estatal que se ha mantenido, prácticamente intacto, desde la dictadura. Ha cambiado las etiquetas, pero son los mismos fascistas de siempre, ocultándose tras la sombra protectora de la “democracia” y el gobierno UCD.

¿Quién protegió a los responsables de la masacre del 3 de marzo de 1976 en Victoria,que nunca han comparecido ante los tribunales para rendir cuentas por aquella sangrienta masacre?

¿Quién defendió a los culpables de la muerte de Gladys del Estal, de Germán Rodríguez y del motín de la policía Rentería?

Solamente días antes de la toma del Palacio del Congreso, Leopoldo Calvo Sotelo, portavoz de la gran banca y del sector más derechista de UCD, negó potenciar una reorganización de la policía. El Ministro de Interior, Rosón, se negó hasta el último momento a admitir que José Ignacio Arregui había sido torturado hasta la muerte en los sótanos la DGS.

Frankenstein creó un monstruo que a continuación se escapó de su control. La UCD no creó las FOP para eso fueron necesarios cuarenta años de dictadura pero si encubre deliberadamente a los elementos fascistas, a todos los niveles del aparato estatal. Hay poca gratitud en esta vida. Las primeras víctimas del monstruo han sido sus propios protectores. Así ha sido y así será siempre.

Huelga general

No todos los policías y militares son fascistas. Pero, precisamente, los que no lo son, los que quieren defender la democracia, han sido sistemáticamente reprimidos, represaliados y silenciados por los fascistas, con el beneplácito de los políticos “demócrata” de la UCD. Ahí están los oficiales de la UMD. Ahí están los miembros sancionados del SUP.

Los hilos de la conspiración son largos y llegan hasta las más altas cumbres del estado. Es necesario que todas las organizaciones de la clase obrera exijan la disolución de los cuerpos represivos del estado para siempre, una purga del aparato estatal de todos los elementos comprometidos con el fascismo y la represión, y un juicio popular a los torturadores y golpistas.

Pero no se trata de peticiones solamente. La oligarquía española que mueve los hilos no se siente afectada por ruegos y preguntas, sino por hechos.

De nada sirve llamar a la “serenidad” cuando los fascistas están llamando al timbre de la puerta.

De nada sirve llamar a la continuidad y la legalidad, cuando toda continuidad y toda legalidad han quedado brutalmente rotas por las acciones de bandas armadas, promovidas por hilos invisibles.

La clase obrera no puede permanecer con los brazos cruzados cuando la existencia de nuestras organizaciones, derechos, nuestra vida, están en juego.

Si las organizaciones mayoritarias de la clase obrera UGT, CCOO, PSOE y PCE no dan una respuesta contundente a la agresión de los fascistas, entonces este intento se repetirá una y otra vez hasta que, finalmente, logren sus objetivos: la destrucción total de nuestros derechos democráticos y sociales, una vuelta a la barbarie y la esclavitud para la clase obrera.

Hay que convocar una huelga general a nivel estatal, formar comités de acción, generalizar la lucha a las masas populares, con la participación de las amas de casa, pequeños comerciantes...

Nos dicen que hay que mantener la calma y la tranquilidad. No debemos extrañarnos. Exactamente lo mismo decían el 18 de julio de 1936. Si los obreros hubiesen escuchado estas voces en aquel momento, el fascismo hubiera triunfado, no en 1939, sino 1936.

Con sus traidoras llamadas a la “serenidad”, los políticos burgueses de la UCD, PNV, CiU, están continuando la misma política de los últimos cinco años, una política de un consenso podrido con la reacción, cuya fruta venenosa ha sido el golpe del día 23.

Si los dirigentes del PSOE y del PCE, asumen estos planteamientos de la burguesía, caerán en una terrible trampa. Una vez “restablecida la normalidad”, los reaccionarios con otros nombres y apellidos, empezarán nuevamente sus conspiraciones contra las conquistas democráticas de la clase obrera. Pero la próxima vez habrá una diferencia: lo harán con más cuidado y más cautela. Como el día sigue a la noche, habrá un nuevo golpe, posiblemente, con más éxito que éste.

La única fuerza capaz de evitar el peligro de un golpe de estado, de defender las conquistas democráticas y aplastar a la relación, es la fuerza de la clase obrera. No podemos fiarnos de los políticos “demócratas” de la burguesía cuya misión es encubrir, proteger y defender a las fuerzas reaccionarias contra la indignación y las iras de la clase obrera.

El golpe ha fracasado. Pero otros golpistas siguen en sus cargos en las más altas instancias del poder. Están respaldados y financiados por sectores influyentes de la banca y del capital.

Un gobierno burgués nunca será capaz de acabar con estas conspiraciones golpistas que, al fin y al cabo, son producto de la incompatibilidad de los intereses del gran capital con la existencia de las organizaciones obreras y los derechos democráticos. Mientras un puñado de cien familias ricas siga controlando el poder y la riqueza de este país, nunca vamos a estar a salvo de la terrible amenaza de golpes fascistas.

Solamente un gobierno compuesto por representantes de los partidos mayoritarios de la clase obrera, será capaz de llevar a cabo una purga en profundidad de los órganos del estado, mediante la disolución de los cuerpos represivos del franquismo y el juicio popular a lo golpistas y a sus protectores.

Si la burguesía intenta boicotear el programa democrático de un gobierno socialista, la respuesta ha de ser la nacionalización, sin indemnización y bajo control democrático de los trabajadores, de la banca y las industrias claves del país.

Como una tarea inmediata y urgente, los dirigentes del PSOE, PCE, UGT y CCOO, deben convocar una general en protesta contra el golpe de estado, combinándolo con una campaña de mítines, manifestaciones y asambleas, para exigir un castigo ejemplar de los golpistas y una purga total del aparato estatal. Los dirigentes de las organizaciones obreras, estarán en condiciones de obligar la convocatoria de elecciones anticipadas, dando la palabra al pueblo trabajador, para elegir un gobierno socialista con un programa socialista, única manera de poner en marcha la auténtica ruptura democrática y la trasformación socialista de la sociedad.

23 de febrero de 1981


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