Corriente Marxista Internacional

En torno a 3.000 inmigrantes han sido interceptados cuando intentaban alcanzar las Canarias desde primeros de año. El pasado día 15 de marzo hubo una llegada de 331 personas. De éstas, 224 fueron localizadas en cinco embarcaciones con destino a Tener En torno a 3.000 inmigrantes han sido interceptados cuando intentaban alcanzar las Canarias desde primeros de año. El pasado día 15 de marzo hubo una llegada de 331 personas. De éstas, 224 fueron localizadas en cinco embarcaciones con destino a Tenerife y 107, a Gran Canarias. El flujo de llegada a las costas de Málaga, Cádiz y Almería parece que ha bajado algo, pero el drama humano se ha trasladado a Mauritania y otros países africanos. Más de mil inmigrantes podrían haberse ahogado en estos meses. Una de cada tres pateras no llega a su destino y los que arriban, llegan con la muerte en la boca.

África es uno de los continentes más ricos de la tierra por sus recursos naturales, y a la vez, donde las más amplias masas del pueblo sufren más la pobreza, la escasez y la muerte, a causa de la explotación imperialista.

Las potencias europeas colonizaron África buscando materias primas y mano de obra esclava; como nos muestra la historia, millones de personas fueron capturadas como animales salvajes, transportadas en barcos "negreros" y vendidas como esclavos en América. A sangre y fuego los sometieron para arrancarles beneficios enormes que incrementaran el proceso de acumulación capitalista. Riquezas como oro, diamante, madera, marfil, fosfatos. y toda clase de materias primas valiosas fueron arrancadas a la fuerza. Actualmente, el 15 % de las importaciones de petróleo que hace EEUU proviene de África. Las potencias se siguen disputando el control de las minas de oro y diamante.

África subsahariana está formada por más de 40 países, con el 10 % de la población mundial, la zona más pobre del mundo y desde los años 60 el crecimiento económico cae constantemente. La deuda externa se acerca ya a los 500.000 millones de dólares. La renta per cápita es menos de una quinta parte de la media de la OCDE.

Un continente potencialmente rico hundido en la miseria, desangrado por la explotación imperialista, con millones de personas que mueren de hambre donde enfermedades como el Sida que afecta a cerca de 30 millones, viven en condiciones de esclavitud, con sueldos inferiores al dólar diario, y donde miles de niños son utilizados como soldados. Vemos a esos pueblos consumirse y retorcerse por las hambrunas y las guerras impuestas, que les dejan extenuados. En Malawi la subida del precio del maíz ha hecho que 4,6 millones de personas estén amenazadas por el hambre, en el caso de Zimbabwe son tres millones de personas las que están en esta situación.

Para esas personas, que ven tras penosos esfuerzos, cuando alcanzan la orilla Sur del Estrecho de Gibraltar, a sólo 15 kilómetros, lo que para tantos y tantos representa ese "Norte" que les atrae como un potente imán, es donde se encuentra el paraíso anhelado: Europa.

Aquí en este supuesto paraíso, donde se despilfarran toneladas de desperdicios alimenticios que podrían dar de comer a pueblos enteros, pero donde a su vez, existen millones de pobres y millones de parados, pero para ellos, para esa parte de los 2.800 millones de pobres que existen en el planeta cuyos ingresos están entorno al euro por día, el comer dos o tres veces a diario y dormir bajo un techo representa la VIDA, porque en su tierra le niegan el futuro y ese mínimo vital de supervivencia.

Actualmente siguen existiendo esos mismos negreros, esa mafia que se aprovecha de la desesperación, de esa situación de extrema necesidad de pobreza profunda, ese agujero sin fondo en donde el capitalismo ha metido a esos seres humanos, para venderles la ilusión de un pasaje al "paraíso" en una mugrienta patera, hipotecando a veces de por vida a su propia familia, que quedan rehenes de los préstamos que esos mafiosos capitalistas les conceden para financiar los viajes. Pagan por jugarse la vida en el mar, embarcándolos en esos mortales artilugios marinos, con rumbo incierto hacia la muerte o la salvación, del que ellos mismos con completamente conscientes pero se ven forzados por la situación a arriesgarlo todo.

Muchos de esos seres indefensos, luego serán (el que tenga la suerte de salvarse) carne barata de explotación capitalistas, bajo infernales invernaderos almerienses, en los campos andaluces o extremeños o en los suburbios de enormes ciudades donde verán frustrada la falsa ilusión de esa Europa de sus sueños, después de haber llegados deshidratados, magullados, rotos por el miedo y el dolor, calados hasta los huesos, con problemas digestivos, por haberse visto obligados a beber agua salada del mar.

Las potencias que se dicen "democracias", como son Francia, España, Inglaterra, USA, y otras, que defienden los intereses de sus burguesías respectivas, han sostenido y mantienen el apoyo a gobiernos corruptos, explotadores y sanguinarios, que en el fondo son sus cómplices en esa cruel maquinaria de explotación globalizada que se llama "libre mercado", que ampara la defensa de los intereses de las multinacionales del imperialismo, con su maquinaria bélica que somete a esos pueblos a la opresión y a seguir entregando sus recursos por la fuerza y abasteciendo de mano de obra barata y esclava a las metrópolis.

En los 6 años últimos han muerto más de 3,3 millones de personas en la Guerra del Congo. En esa masacre participaron 7 países, por un lado Angola, Zimbabwe y Namibia que enviaron tropas para apoyar al gobierno congoleño y en el otro frente estaban Uganda y Ruanda que ocuparon la mitad oriental del país. ¿Quién estaba detrás de todo eso?. Los imperialistas americanos y sus amigos de la coalición que les apoyan, que enviaron armas, entrenamiento militar y asesoramiento bélico. El objetivo es mantener gobiernos títeres a las órdenes del Pentágono que cuiden sus intereses, que equivale a un intercambio de sangre humana por petróleo y materias primas.

El socialismo que tiene que ser internacionalista para que sea verdadero, o no es nada, es la única solución a ese tremendo drama humano, a ese angustioso problema, porque bajo el capitalismo no hay futuro para los pobres del mundo.

Tenemos que oponernos a las maniobras y los intentos del imperialismo por sofocar las legítimas aspiraciones de esos pueblos a la lucha legítima por la transformación social, y de las estructuras de propiedad semi-colonialistas que permanecen, donde puedan planificar en común los enormes recursos productivos que posee ese continente, y colocarlos en beneficio de la mayoría democrática de ese pueblo trabajador. Actualmente vemos como el socialismo no es una utopía, es una necesidad para la humanidad.


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