Corriente Marxista Internacional

Irlanda

Más de 250.000 trabajadores del sector público irlandés fueron a la huelga el 24 de este mes. Podrían haber sido muchos más pero los sindicatos garantizaron unos servicios mínimos que incluían la ayuda ante las inundaciones en el oeste, en el centro, en la región de Shannon y en Cork City. Es una característica de cada huelga importante, no sólo aquí, sino en todo el mundo, que los representantes bien alimentados de la burguesía y particularmente la pequeña burguesía vigorosa y comilona, intenten criticar y atacar al movimiento obrero.

Decenas de miles de personas: trabajadores de los sectores públicos y privados junto a sus familias, trabajadores desempleados, pensionistas y estudiantes tomaron las calles de ocho ciudades de la República de irlanda el viernes 6 de noviembre, mientras otras diez manifestaciones  tuvieron lugar en la parte norte. 70.000 personas se dirigieron a Merrior Square in Dublín, 20.000 en Cork, 10.000 en Waterford, 6.000 en Galway, 5.000 en Sigo, 5.000 en Limerick, 4.000 en Tullamore y 1.500 en Dundalk. Nada mal para un viernes con una terrible previsión meteorológica.

El pasado 21 de febrero unos 200.000 trabajadores y sus familias se lanzaron a la calle en Dublín, capital de Irlanda, para mostrar su oposición a la decisión del gobierno de  incrementar la contribución al fondo de pensiones (en 2.000 millones de euros) de los 300,000 trabajadores del sector público.  El éxito de la manifestación, sin embargo, se debió a diversos factores como la agudización de la crisis económica, el incremento del desempleo, el incumplimiento del pacto social por parte de la patronal y el gobierno, y los salvajes recortes presupuestarios por parte del gobierno. Pero lo que más preocupa a la mayoría de los trabajadores es que la situación es probable que empeore.

El NO irlandés y su significado de clase

A pesar de todos los esfuerzos de la prensa burguesa por intentar minimizar la importancia del rechazo irlandés al Tratado de Lisboa, la crisis en la Unión Europea (UE) es una realidad. Los argumentos al respecto son de lo más variopinto: insisten en que la población irlandesa representa menos de un 1% de los 500 millones de habitantes que integran la UE de los 27; nos recuerdan constantemente que ya hay catorce países miembros que han ratificado dicho Tratado en sus parlamentos; incluso ya están discutiendo diferentes artimañas legales para sortear este contratiempo: una nueva consulta sobre el mismo tema, como ya hicieron con el Tratado de Niza en 2001, o que no sea necesario la unanimidad de todos los países miembros de la Unión para su ratificación. ¿Por qué tanta justificación si la cosa está tan clara? Porque los resultados en Irlanda, como ya ocurrió en 2005 en Francia y Holanda a propósito del referéndum de la Constitución europea, expresan el rechazo rotundo de la clase obrera a los planes de la burguesía.

La victoria del "no" en el referéndum sobre el Tratado de Lisboa celebrado en Irlanda representa un bofetón en la cara del gobierno irlandés y del nuevo primer ministro, Brian Cowen. Pero también es un freno a todo el trabajo de los altos funcionarios de la Unión Europea y su más que evidente política antiobrera.

Irlanda, tras un largo período de auge económico, ahora comienza a sentir los efectos de la crisis mundial. Algunos han hecho mucho dinero, pero otros, los que están en el fondo del espectro social, han perdido mucho. Es el momento de levantar la bandera del genuino socialismo dentro del movimiento republicano y dentro del conjunto de la clase obrera.

La semana pasada finalmente se hizo público el presupuesto para Irlanda del Norte. Robinson, el ministro de economía, al presentar el borrador de presupuesto anunció con orgullo: "Este presupuesto llega con el sello de orgullo: ‘Made in Irlanda'". En realidad, el presupuesto se hizo en Londres, se llevó a Belfast y se empaquetó para uso local. La esencia del presupuesto no difiere de la política de Gordon Brown para el resto de Gran Bretaña.

Publicamos a continuación la intervención que hizo Gerry Ruddy, miembro del Partido Socialista Republicano Irlandés, en Barcelona el 1 de agosto de 2007 en un acto que reunió a marxistas de todo el mundo.

Con el final de la era Blair en Gran Bretaña se ha alabado mucho al anterior primer ministro por el trabajo hecho para llevar la "paz" a Irlanda del Norte. La mayoría de los comentarios periodísticos se basan en la premisa equivocada de que Gran Bretaña jugó un papel en la unión de las dos fracciones opuestas en una mesa de negociación.
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