Corriente Marxista Internacional

“Hay un abismo enorme entre la dirección laborista y el partido, y este abismo es aún mayor con relación a la mayoría de la población. Por eso es importante la tarea de reclamar el partido para las ideas socialistas” “Hay un abismo enorme entre la dirección laborista y el partido, y este abismo es aún mayor con relación a la mayoría de la población. Por eso es importante la tarea de reclamar el partido para las ideas socialistas”

El Militante.— ¿Qué valoración haces del tratamiento informativo que están dando los grandes medios de comunicación de la guerra en Iraq?

Jeremy Dear.— En Gran Bretaña, Sir Ray Tindle, el propietario de 132 periódicos locales publicó al principio de la guerra una declaración en la que prohibía todos los artículos, cartas o comentarios contra la guerra en cualquiera de sus periódicos. No fue el único caso de censura o manipulación, pero sí fue el más notorio.

Sir Ray demostró lo que siempre hemos dicho, la libertad de prensa sólo pertenece a los propietarios de la prensa. Los 175 periódicos de Rupert Murdoch también adoptaron una postura favorable a la guerra y atacaron violentamente a todo aquel que se oponía a la misma. La BBC prohibió a sus periodistas que participasen en las manifestaciones contra la guerra y publicó una orden para evitar que apareciesen en pantalla “extremistas” antiguerra.

Cuando se emitieron los premios de la música (World Music Awards) se suprimieron los discursos contrarios a la guerra. Al mismo tiempo, la mayor parte de la información procedía de fuentes militares estadounidenses y británicas y con frecuencia se daban datos que más tarde tenían que desmentir.

También hay que decir que había algunos periodistas brillantes, que en circunstancias muy difíciles han conseguido informar del horror de la guerra y hacer que se escuche la voz del pueblo iraquí y del movimiento contra la guerra en Gran Bretaña.

Los periodistas británicos han estado muy preocupados por la cobertura que han hecho los medios de comunicación. Varios periodistas de la BBC protestaron contra la prohibición que les impedía asistir a las manifestaciones. Hemos formado un grupo llamado Trabajadores de los Medios de Comunicación Contra la Guerra que ha denunciado la manipulación y ha organizado acciones, debates, protestas, etc., desafiando la censura y desenmascarando la imagen falsa de la guerra que nos presentaban.

EM.— ¿Qué posición política habéis defendido como Sindicato de Periodistas en relación a la guerra y qué repercusión ha tenido?

JD.— Nuestro sindicato está muy orgulloso de lo que ha hecho durante esta guerra, desde el principio nos hemos opuesto a ella. Siempre hemos dejado claro que no es una guerra de liberación, una guerra por la paz o la justicia, sino una guerra por el petróleo y el control de los recursos naturales de la región. También hemos dejado claro que esta guerra supondría la muerte de civiles inocentes, que provocaría más miseria y crearía una crisis humanitaria. Hemos denunciado los miles de millones de dólares gastados en los bombardeos de Bagdad. Nosotros defendemos la guerra contra la pobreza, la guerra contra la miseria, la desesperación y la rabia que crea el semillero de grupos terroristas en todo el mundo Hay que luchar contra la desigualdad que condena al hambre a millones de personas en el mundo y luchar por todas las cuestiones sociales que afectan a los trabajadores en Gran Bretaña.

El dinero que se han gastado en esta guerra tendrían que haberlo destinado a subir el salario de los bomberos que están en huelga, a solucionar los problemas de la educación y a conceder becas a todos aquellos estudiantes que no tienen recursos económicos, a mejorar la infraestructura de transporte, a reparar la escuelas en ruinas, etc.

EM.— La muerte de dos periodistas españoles en la guerra, uno de ellos como consecuencia de un disparo deliberado de un tanque norteamericano ha conmovido a la sociedad española. Al calor de la indignación provocada por estos hechos han salido a la luz denuncias de las condiciones laborales de muchos periodistas. ¿Cuáles son las principales reivindicaciones del Sindicato de Periodistas en Gran Bretaña?

JD.- Creo que han muerto doce periodistas en el transcurso del conflicto, incluidos dos militantes de nuestro sindicato. Uno de ellos, Terry Lloyd, fue víctima del llamado “fuego amigo”. Después de su muerte, la portavoz de Donald Rumsfeld, Victoria Clarke, dijo que cualquiera de los periodistas que trabajan de forma independiente corren ese riesgo.

Nuestros militantes y nuestro sindicato están muy enojados, como ocurre en el Estado español. Pero también estamos enojados por muchas más cosas. Durante los últimos diez años, los medios de comunicación han conseguido enormes beneficios económicos año tras año, y al mismo tiempo, los periodistas han visto como aumentaba continuamente su jornada laboral y cómo nuestros salarios caían en comparación con los de otras profesiones.

Desde mi elección como secretario general, el sindicato ha adoptado una política activa para conseguir mejoras salariales. En los últimos diez años no habíamos tenido ninguna lucha salarial y en los últimos dieciocho meses ya hemos tenido doce luchas. Muchos militantes jóvenes se niegan a vivir en la pobreza y no pueden mantener por sí solos a sus familias. Algunos han tenido que recurrir a un segundo empleo para poder sobrevivir. Ahora estamos luchando. Durante el último año hemos conseguido más aumentos salariales que durante toda la década anterior (en un caso el aumento fue del 57%) y seguiremos así. Gracias a nuestras acciones la militancia del sindicato ha aumentado y hemos empezado a conseguir derechos de negociación en algunos centros de trabajo clave. Hemos demostrado a la nueva generación que merece la pena militar en el sindicato.

EM.— Sabemos que en el último periodo está habiendo un giro a la izquierda en los sindicatos británicos. ¿Cuáles son los ejemplos más significativos de este giro? ¿Qué efecto está teniendo la guerra en este proceso? ¿Qué perspectivas se abren para el sindicalismo británico?

JD.— Los candidatos de izquierda han ganado las elecciones en varios sindicatos y esto ha ayudado a crear un punto de referencia importante para la campaña contra la guerra. Estos sindicatos se han situado en la primera línea de estas manifestaciones. El TUC todavía va por detrás del movimiento pero los dirigentes de izquierdas cada vez van ganando más posiciones y podemos presionar más al Consejo General del TUC.

Las perspectivas para los sindicatos son buenas. Algunos ya han organizado campañas contra las privatizaciones y eso ha significado aumento de la militancia sindical que por primera vez, después de años de declive, ha comenzado a crecer. Los sindicatos estaban encantados con el triunfo del Partido Laborista en 1997 pero poco a poco se fueron desencantando con la política de Blair. Es necesario que estos nuevos dirigentes sindicales de izquierda empiecen la batalla para exigir que el partido recupere sus ideales socialistas. Algunos han dejado de dar fondos económicos al partido. Es necesario que nos organicemos para que el partido vuelva a defender una política socialista que pueda dar marcha atrás a las privatizaciones, que acabe con las agotadoras jornadas laborales y para que deje de actuar como el perro faldero del imperialismo estadounidense.

Necesitamos luchar por un salario mínimo decente, por la renacionalización de las industrias privatizadas, por todos los derechos laborales y por un sistema que anteponga los intereses de los trabajadores a los de las grandes empresas.

EM.— Esta entrevista se publicará el 1º de Mayo, día internacional de la clase trabajadora. Como presidente del Sindicato de Periodistas y miembro de la dirección del TUC ¿qué modelo de sindicalismo estás defendiendo?

JD.— El 1º de Mayo es un día en el que todos debemos recordar nuestra herencia y nuestros objetivos. Para mí, el sindicalismo no es sólo resolver el problema individual, sino que es la construcción de la fuerza colectiva en todo el país, en cada industria, nacional e internacionalmente. Estoy respondiendo a esta entrevista desde Colombia donde mi sindicato y otros más de Gran Bretaña están intentando hacer una campaña de solidaridad con los trabajadores colombianos que luchan por sus derechos.

Soy socialista e internacionalista, creo que es importante que los sindicatos estén preparados para luchar con uñas y dientes por cada una de las mejoras que beneficien a sus militantes, pero también digo que en la medida que la fuerza motriz es el beneficio, es inevitable que los empresarios y los gobiernos intenten acabar con todas las conquistas de los trabajadores. Mientras exista este sistema social seguirá la explotación del trabajador.

EM.— En el Estado español la guerra ha coincido con un clarísimo ascenso de la lucha de los trabajadores. La derecha ha revelado claramente sus tradiciones reaccionarias y lo más probable es que sufra una severa derrota electoral en las próximas elecciones. El caso de Gran Bretaña tiene la peculiaridad de que el PL es un partido de la izquierda. ¿Qué efectos políticos está teniendo o va a tener la implicación de Blair en la guerra? ¿Qué efectos está teniendo este giro a la izquierda de los sindicatos en el Partido Laborista y en el Gobierno de Blair?

JD.- El efecto político de la guerra es enorme y contradictorio. Hemos presenciado la mayor manifestación de la historia de Gran Bretaña, hemos visto la mayor rebelión parlamentaria contra un gobierno laborista y hemos sido testigos de la politización de toda una generación de estudiantes y jóvenes trabajadores. Han dimitido dos ministros y miles de militantes del Partido Laborista han roto sus carnets.

Las encuestas dicen que Blair ha recuperado algo de popularidad, aunque entre los jóvenes sigue siendo muy baja, pero su apoyo entre los parlamentarios laboristas y la militancia de su partido se ha hundido. Se están formando nuevas alianzas dentro del partido.

Su apoyo es muy frágil. Es inevitable que su posición se deteriore más porque el gobierno laborista no ha conseguido solucionar ninguno de los problemas a los que se enfrentan los jóvenes y trabajadores británicos. Lo único que ha hecho es inyectar dinero privado en la sanidad y, por ejemplo, su ataque a los bomberos ha provocado mucho malestar.

Hay un abismo enorme entre la dirección laborista y el partido, y este abismo es aún mayor con relación a la mayoría de la población. Por eso es importante la tarea de reclamar el partido para las ideas socialistas. La campaña de la guerra ha aumentado la acción sindical y ha servido para radicalizar en parte al TUC, ahora hay divisiones profundas entre aquellos que defienden la desacreditada “tercera vía” y la paz social, y aquellos que defienden un sindicalismo más militante y el internacionalismo socialista.

EM.— Por último, con el panorama de inestabilidad que la guerra está provocando a escala mundial, en un contexto de crisis económica del capitalismo, ¿qué posibilidades se abren para la izquierda en Gran Bretaña y en el mundo?

JD.— La situación para la izquierda en Gran Bretaña es la mejor que recuerdo. Hemos visto las mayores manifestaciones de masas de la historia contra la guerra y es importante que el movimiento obrero gane a todos estos jóvenes para ponerlos bajos la bandera del socialismo. Estamos creciendo, cada vez tenemos más confianza y cada vez es más intensa la campaña del movimiento sindical dentro del Partido Laborista para defender una política socialista. La situación mundial sólo provocará más guerras y convulsiones en todo el planeta. Ahora estamos en una situación más fuerte que antes de la guerra. EEUU tiene una visión de la “democracia” mundial y quiere imponerla por la fuerza de las armas para el beneficio de las grandes empresas estadounidenses. Creo que esta guerra ha creado el potencial para un movimiento a escala internacional capaz de desafiar esa visión.


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