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Los altos mandos policiales británicos han expresado su preocupación porque el país podría enfrentarse a una explosión de protestas callejeras. El superintendente David Hatshorn, responsable del cuerpo policial metropolitano encargado del orden público, y uno de los oficiales de policía de mayor alto rango del país, en una entrevista publicada por The Guardian habló de la posibilidad de disturbios como los que estallaron en el país durante los años ochenta, y que podrían producirse este año después de que la gente pierda sus empleos, casas o ahorros y se podrían convertir en "soldados de infantería" en una oleada de violentas protestas de masas.

 

Los altos mandos policiales británicos han expresado su preocupación porque el país podría enfrentarse a una explosión de protestas callejeras. El superintendente David Hatshorn, responsable del cuerpo policial metropolitano encargado del orden público, y uno de los oficiales de policía de mayor alto rango del país, en una entrevista publicada por The Guardian habló de la posibilidad de disturbios como los que estallaron en el país durante los años ochenta, y que podrían producirse este año después de que la gente pierda sus empleos, casas o ahorros y se podrían convertir en "soldados de infantería" en una oleada de violentas protestas de masas.

El número de personas que en 2008 perdieron sus viviendas aumentó más de un 50%, alcanzando el nivel más alto en 12 años. El desempleo entre septiembre y noviembre del año pasado aumentó en 131.000, ahora hay 1,92 millones de parados. En diciembre, según los datos de la OIT, el número había llegado a 1.971.000 y ahora supera los dos millones.

Cada día los titulares de los periódicos y telediarios enumeran la lista de nuevos empleos perdidos. Mientras esto sucede, el gobierno continúa entregando miles de millones a los bancos, sin ningún efecto real sobre la economía en términos de defensa de los empleos, estímulo del crédito, alivio en el pago de las hipotecas, etc.,

Los trabajadores afectados por esta crisis pueden ver la manifiesta contradicción entre lo fácil y rápido que el gobierno se mueve cuando un banco entra en crisis, y la terca negativa a intervenir cuando las empresas se enfrentan a la bancarrota, el último ejemplo el fabricante de camionetas LVD.

El superintendente David Hartshorn hace referencia a "individuos de clase media que nunca habrían pensado en participar en manifestaciones y que este año podrían buscar desahogar su rabia a través de las protestas". Debemos tener cuidado al utilizar este término de "clase media". ¿Qué significa? ¿Quiere decir los pequeños empresarios, pequeños "propietarios de los medios de producción" o pequeña burguesía, por utilizar un término marxista?

En parte sí, muchos pequeños empresarios se enfrentan a la bancarrota. También, a lo largo del último período muchas personas que normalmente habrían trabajado para un empresario se han visto obligadas a convertirse en trabajadores "por cuenta propia", cuando en realidad su trabajado dependía del mismo empresario, excepto que el empresario no les tiene que despedir ni formalmente les empleaba.

Sin embargo, el término "clase media" aquí realmente significa un sector del "trabajo asalariado" (otro término marxista), es decir, personas que para vivir deben trabajar para otra persona, el propietario de los medios de producción que les paga un salario. En este sentido, la aplastante mayoría de la fuerza laboral es "trabajo asalariado" y, por lo tanto, "clase obera".

Cuando el capitalismo está en auge y un sector significativo de este "trabajo asalariado" puede obtener un ingreso relativamente elevado, pueden sentir que son "clase media", especialmente si su empleo implica trabajar en una oficina, llevar un traje y otras cosas por el estilo. Pero como marxistas comprendemos que esta capa es, y será, "clase obrera". Ahora la crisis del capitalismo está afectando duramente a esas personas que tenían ilusiones en que eran "clase media", de repente, han descubierto que en realidad son "clase obrera".

Así que nuestra superintendente lo que realmente dice es que este año nos enfrentaremos a una revuelta de la clase obrera, a la que se unirán sectores de la "pequeña burguesía" porque se han "proletarizado", como habría señalado Marx, es decir, han descendido a la clase obrera.

La policía británica ha llevado a cabo estudios detallados sobre el comportamiento de los manifestantes en las recientes protestas. Han observado que el ambiente ha cambiado y es más furioso de lo que previamente habían observado. Los manifestantes cada vez más "intentan salir a las calles para crear desorden público".

La policía está preocupada porque los "objetivos viables" son los bancos, las oficinas de las empresas multinacionales y las financieras, todos considerados por la opinión pública principales responsables de la crisis actual.

La cúpula de la policía también aprende de lo que sucede en otros países. El estallido de protestas juveniles de masas en Grecia el pasado mes de diciembre no ha pasado desapercibido. Son conscientes de que detrás del movimiento en Grecia estaban las condiciones sociales que se habían creado durante décadas, extrema flexibilización laboral, temporalidad, bajos salarios para los jóvenes y un sentimiento de general de estar en un callejón sin salida, las mismas condiciones que afectan a la juventud en este país.

Han observado el giro brusco de los acontecimientos en un país como Islandia, que sólo un año antes era descrito por el mismo The Guardian como el mejor lugar del mundo para vivir. Aquí la crisis financiera provocó movilizaciones de masas y enfrentamientos violentos en las calles. También han visto las grandes protestas en Francia, las huelgas en Italia, la reciente gran manifestación en Irlanda y la creciente oleada de combatividad obrera. Y, por supuesto, más recientemente hemos tenido la lucha en Lindsey y un torrente de huelgas similares, huelgas que han revelado el enorme nivel de combatividad de los trabajadores británicos.

Lo que ocurrió en Lindsey ha enviado una clara señal a los trabajadores en otras industrias: ¡La combatividad sirve! En algunos casos lo que vemos no es una actitud pasiva o derrotista por parte de los trabajadores frente a los despidos. Todo lo contrario, vemos a los trabajadores votando a favor de la huelga, como en el caso de los ferrocarriles, en correos, en fábricas de automóviles como BMW en Cowley. ¡Incluso los funcionarios de prisión se preparan para la huelga!

Es obvio para todos que este resurgimiento de la lucha sindical en un contexto de profunda crisis económica está afectado a todas las capas de la clase obrera y creando una situación potencialmente muy explosiva. Según el mismo artículo de The Guardian, algunos informes de inteligencia indican que "conocidos activistas" están preparando un "fomento del malestar". Como explicaba Hartshorn: "Estas personas puede que sean buenas motivando a las personas, pero no han tenido los ‘soldados de infantería' para llevarlas a cabo [las protestas]". ¡Ahora la economía está en una crisis profunda y teme que los "soldados de infantería" aumenten!

En el futuro inmediato, la policía está preocupada por lo que puede ocurrir con la cumbre del G20 en marzo y están preparando muchas fuerzas para intervenir contra las protestas. Pero no sólo es la cumbre del G20, también les preocupa la cada vez más extensa oleada de protestas que desde hace un tiempo implican a trabajadores corrientes.

De acuerdo con eta idea está la posición más agresiva que ha demostrado la policía en las últimas protestas. Como ha señalado un activista sindical: "Cada vez son más antipáticos". La policía se prepara para utilizar los mismos métodos que utilizaron contra los mineros británicos hace veinte años. Y existe una lógica en ello. Los empresarios, los capitalistas, la clase dominante, la burguesía, no pueden proporcionar empleos a los trabajadores, tampoco un salario decente, una vivienda, porque su sistema atraviesa una crisis profunda. Por lo tanto, se preparan para un enfrentamiento violento con la población de este país.

El comportamiento de la policía durante las recientes manifestaciones que se celebraron en Londres en solidaridad con Grecia, en las protestas contra la invasión de Gaza o incluso la que se convocó contra la central energética de Kingsnorth en Kent el pasado mes de agosto, son una prueba de eso. En el caso de Kingshorth desplegaron a 1.000 policías, ayudados por helicópteros y caballos, la operación costó 5,9 millones de libras y detuvieron a 100 activistas.

Es importante ver las prioridades que tienen. Se gastaron casi 6 millones de libras en la policía para hacer frente a una protesta, pero cuando los trabajadores en la industria exigen que el gobierno gaste dinero en salvar sus empleos ¡no hay un penique! Todo eso está teniendo un efecto profundo en la comprensión de la gente corriente sobre la naturaleza del sistema en el que vivimos. Una reciente encuesta publicada por YouGov revelaba que el 73% de la población temía el regreso del desempleo de masas. La misma encuesta decía que el 37% pensaba que en el próximo período era probable en las ciudades británicas un "malestar social serio". Una cifra similar cree que se tendrá que utilizar el ejército para hacer frente a al revuelta según se profundice la recesión.

Los jefes de policía, los servicios de inteligencia, los grupos de estudios ministeriales y similares, estudian cuidadosamente lo que está ocurriendo en las profundidades de la sociedad, particularmente entre los trabajadores y los jóvenes. Pueden ver lo que vemos los marxistas: la sociedad se está polarizando en líneas de clase. Las dos principales clases, por un lado la burguesía, una minoría numéricamente, pero que tiene a su servicio el Estado, con todos sus adornos, y por el otro la clase obrera, la gran mayoría de la sociedad, las dos alineadas para la batalla.  Será una batalla que nunca hemos visto en la historia de la sociedad capitalista. El resultado de esta batalla dependerá de la dirección de la clase obrera. La que tenemos ahora desea paz y tranquilidad. Quiere un compromiso con la burguesía. Vive en el pasado. Lo que hace falta es una dirección que emprenda seriamente la tarea de dirigir a los trabajadores, para eso los marxistas trabajamos paciente y sistemáticamente.