Imprimir

La confusión entre los círculos gobernantes de la Unión Europea difícilmente podría haberse demostrado con más claridad que en la "cumbre" celebrada el fin de semana del 4 y 5 de octubre. En realidad, el acontecimiento fue poco más que un disparo fotográfico. La cumbre reunió a los primeros ministros de Gran Bretaña, Alemania, Italia y Francia. El primer ministro de España protestó claramente por que no le habían invitado. Otros miembros de la UE (actualmente 27 estados nacionales) también podrían haber pedido explicaciones de por qué no les invitan a participar en la toma de decisiones que pueden afectar profundamente a su futuro.

 

Problemas por arriba

La confusión entre los círculos gobernantes de la Unión Europea difícilmente podría haberse demostrado con más claridad que en la "cumbre" celebrada el fin de semana del 4 y 5 de octubre. En realidad, el acontecimiento fue poco más que un disparo fotográfico. La cumbre reunió a los primeros ministros de Gran Bretaña, Alemania, Italia y Francia. El primer ministro de España protestó claramente por que no le habían invitado. Otros miembros de la UE (actualmente 27 estados nacionales) también podrían haber pedido explicaciones de por qué no les invitan a participar en la toma de decisiones que pueden afectar profundamente a su futuro.

La única respuesta realista podría ser que la cumbre podría haber terminado con más confusión. Europa no puede actuar unida. En primer lugar, los participantes de la cumbre prometieron acciones conjuntas ante la crisis. En segundo lugar, cuando llegó la hora de poner dinero en el sistema bancario europeo (que deben hacer si el plan va en serio) todos escurrieron el bulto. Los intereses nacionales estaban primero. El ministro de economía alemán, Peer Steinbruck, lo expresó así: "Nosotros como alemanes no queremos poner una gran cantidad de dinero donde no tenemos el control y no sabes cómo se puede utilizar el dinero alemán". Como los países de la UE no se quieren ahorcar juntos, tendrán que hacerlo por separado.

Nada más regresar a su país, Merkel anunció un fondo de garantía estatal unilateral para todos los depósitos bancarios. Precisamente este tipo de actuación es la que pretendía evitar la cumbre. Dos pequeños países de la UE, Irlanda y Grecia, también anunciaron la garantía de todos los depósitos bancarios. Con ello pretenden que colapsen sus bancos. Pero tenía exactamente el efecto contrario en los bancos de sus países vecinos. Los ahorradores británicos, inseguros en casa, retiraban desesperadamente su dinero para abrir cuentas en Irlanda donde estaría a salvo su efectivo. En esta atmósfera febril, esto suponía una amenaza de bancarrota para los bancos británicos y la intensificación de la crisis.

Al siguiente fin de semana, se reunieron de nuevo los 15 miembros de la eurozona, escarmentados por la continuación del pánico financiero. Juraron hacer todo lo posible para apoyar a los bancos. Todos estuvieron de acuerdo y de repente descubrieron 2 billones de euros para inyectarlos en los mercados monetarios. Pero se anunciaron planes nacionales para recapitalizar los bancos en Alemania, Italia, Francia, España, Austria y Portugal. No hay síntoma alguno de coordinación internacional o decisiones conjuntas en Europa.

Durante las últimas dos semanas podemos ver a Europa en el ojo del huracán, igual que EEUU, país donde comenzó. Cinco bancos europeos han tenido que ser rescatados en tres días. Los alemanes han tenido que poner 35.000 millones de euros para rescatar al Hypo Real Estate. Wolfgang Munchay describía de la siguiente manera al Hypo Real en The Financial Times: "No era ni siquiera un banco, sólo era uno de esos miembros grandes y oscuros del sistema bancario global en la sombra que fácilmente podía derrumbarse". Los países del Benelux salieron al rescate de Fortis por las mismas razones que Francia ayudó a Dexia (empresa movida por el corto plazo sin ningún futuro). La crisis en Islandia por sí sola forma una categoría. Puede que consideremos a Islandia un país pequeño sin importancia, pero todas las autoridades británicas cuyo dinero está congelado en los bancos islandeses saben que no es así.

The Economist (2/10/08) comentaba lo siguiente en un artículo titulado ‘World on the edge': "En algunos sentidos, muchos bancos europeos parecen más vulnerables que sus homólogos norteamericanos, que ya es bastante decir dada la venta forzosa la semana pasada del Washington Mutual, el mayor banco de ahorro de EEUU, y de Wachovia, el cuarto banco comercial más grande. En EEUU, fuera de Wall Street, los bancos han prestado 96 centavos por cada dólar en depósitos. Los bancos de la Europa continental han prestado 1,40 euros por cada euro en depósitos. Tienen que pedir prestado al resto de los inversores del mercado monetario, que ahora no son especialmente fiables. Algunos europeos, incluidos los bancos británicos, irlandeses y españoles, han participado en la burbuja inmobiliaria. Y tienen problemas con los valores norteamericanos tóxicos que han comprado por miles de millones, además de la desaceleración de sus propias economías".

Perspectivas económicas

EEUU ha sido el centro de la mayoría de los comentarios económicos desde que estalló la crisis del crédito hace ahora más de un año. Pero como la crisis financiera, el crack inmobiliario, la inflación y la desaceleración del crecimiento interactúan, ahora es oficial la amenaza de recesión en Europa.

Incluso la Comisión Europea ha tenido que reducir sus perspectivas de crecimiento y admitido que Alemania, España y Gran Bretaña se dirigen hacia una recesión.

Gran Bretaña tiene un déficit comercial con más o menos casi todos, pero el mayor socio comercial con mucho, y el mayor agujero negro en las cifras comerciales, es Europa. Es de lejos el principal mercado exportador británico y si entra en recesión comprará menos productos británicos.

Nouriel Roubini es un comentarista económico conocido como Doctor Condena. Pero tiene razón en todo lo que dice. En su última carta predice que "Europa es la siguiente víctima de la crisis inmobiliaria global".

Dinamarca ya está en recesión. Es oficial. El banco Roskilde ha tenido que ser rescatado por el gobierno. El Trelleborg Bank tuvo que venderse al Sydbank. En el segundo trimestre de 2008 el PIB italiano cayó un 0,3 por ciento, hasta entonces Italia era el enfermo de Europa. Sin embargo, el PIB de Francia también cayó un 0,3 por ciento. Suecia ha participado en la orgía de crédito en los países bálticos, que se desaceleran rápidamente, así que Suecia también caerá.

La crisis financiera también ha afectado a los planes del gobierno de derechas sueco. Decididos a privatizar los bienes públicos,  que pretendían vender por nada, ahora el ministro de economía, Odell, ha tenido que decir: "No vamos a tener liquidación por saldo aquí" y añade, "sería un suicidio político".

En Alemania, que muchos esperaban fuera la locomotora de Europa, la producción también cayó el pasado trimestre un 0,5 por ciento. Estos son los grandes jugadores de Europa, la eurozona en su conjunto cayó un 0,2 por ciento en el segundo trimestre de 2008.

En España el ministro de economía dice: "Es la crisis más compleja jamás vista". La economía española depende extraordinariamente de la industria de la construcción, responsable del 25 por ciento del PIB. Los españoles han estado construyendo 600.000 casas anuales durante los últimos cinco años (comparado con las patéticas 100.000 de la industria constructora británica este año). Por supuesto, todo se basaba en la burbuja de los precios inmobiliarios que ha estallado. La demanda ha colapsado, la gigantesca constructora Martinsa-Fadesa ha quebrado y varios bancos están al borde del precipicio. 280.000 trabajadores de la construcción han perdido su empleo y el paro este año ha subido en más de medio millón de desempleados, alcanzado el nivel más alto desde la recesión de 1992-1993. Sólo en agosto se perdieron 245.000 empleos. Las ventas de automóviles y la producción industrial también caen. ¡Es simplemente como en casa!

Una caída de dos cuartas partes de la economía real significa una recesión. Aquí está y este problema continuará hasta por lo menos 2009.

Kenneth Rogoff, antiguo economista jefe del FMI, promete que "lo peor está por llegar". Y continúa: "No sólo vamos a ver bancos de tamaño medio caer durante los próximos meses, vamos a ver uno, vamos a ver uno grande, uno de los grandes bancos de inversión o bancos grandes".

¿Hay algo que puedan hacer en esta situación? El Banco Central Europeo ha mantenido hasta ahora los tipos de interés muy altos. Esto supone una camisa de fuerza para las economías de la eurozona. ¿Razón? El BCE piensa que la inflación es el enemigo principal. ¡La línea económica Maginot! Hizo falta un pánico absoluto de los mercados financieros para convencer a los dinosaurios del BCD de que deben reducir los tipos de interés al mismo tiempo que todos los demás bancos centrales importantes. No es de extrañar que sólo el 5 por ciento de los españoles o el 8 por ciento de los alemanes piensen que el BCE está haciendo bien su trabajo. 

El euro se ha devaluado frente al dólar durante los últimos seis meses. No observamos como en Gran Bretaña donde la libra esterlina está en caída libre. La razón de la recuperación del dólar es paradójica. Los especuladores se han dado cuenta de que la recesión puede que haya tenido su origen en EEUU, pero que ahora se extiende al resto del mundo y por eso el euro cae. La caída reciente de los precios del petróleo también han sido un factor en la subida del dólar, pero el precio del petróleo es probable que proporcione a las divisas un camino tortuoso en el futuro.

Michael Saunders escribía lo siguiente en The Financial Times (15/08/08): "Es el momento de pronosticar una recesión (...) En la mayor parte de Europa, la zona euro y Gran Bretaña, la desaceleración va a ser más larga y profunda de lo que se espera". Es una "competencia en la miseria".

Se trata de una espiral descendente sin final a la vista. Los trabajadores europeos se enfrentan a un futuro sombrío. No hay alternativa excepto luchar por la defensa del nivel de vida y derrocar el sistema que es la causa de sus problemas.

La nueva Europa

El colapso del estalinismo en Europa del Este dejó a los capitalistas europeos occidentales relamiéndose. Como señalaba Matthias Schnetzer: "La restauración capitalista de Europa del Este creó un campo de inversión para el imperialismo occidental. Esto dio al capitalista cierto margen de respiro transfiriendo grandes cantidades de bienes de capital a la región de la CEE (Europa del Este Central). Los bancos, aseguradoras, telecomunicaciones, etc., fueron adquiridos por grupos extranjeros y ahora están casi totalmente en manos de propietarios alemanes o austriacos".

Es una vieja historia. Marx ya analizaba la acumulación de capital e insistía en la desigualdad del proceso, como el capital busca constantemente nuevas salidas para seguir avanzando.

La mayoría de los países europeos del este han estado creciendo más de un 5 por ciento al año durante estos últimos años. Por supuesto, también ha sido el resultado de la recuperación del colapso que sufrieron sus economías junto con el de los regímenes estalinistas. Ahora el camino se acaba y la inflación asoma de manera amenazadora.

Se podría esperar que estos países que han crecido tan rápido hubieran conseguido una plusvalía respecto a Europa Occidental, gracias a exportar más de lo que ellos comprar al resto de Europa. Después de todo una parte importante de la industria manufacturera se ha deslocalizado a esta zona en busca de mano de obra barata. Pero en realidad, esta región de la CEE está desarrollando un amenazador déficit de la balanza de pagos con el capital occidental. Esto demuestra que los países y capitales desarrollados son los que dictan los términos comerciales.

La restauración del capitalismo significa la restauración de las condiciones de crisis en los países de la CEE. Matthias apunta a la naturaleza insegura de la especulación en el "salvaje Este". "Podríamos hacer la pregunta: ¿qué ocurriría si un día no se pueden devolver los préstamos privados pendientes?" Y concluye: "Se puede ver hasta qué punto la región de la CEE se enfrenta al riesgo elevado de una próxima crisis financiera". De este modo, la conquista del capital europeo occidental de la región de la CEE, que se suponía daría dividendos, realmente ha recreado las contradicciones del capitalismo a una escala mucho mayor. Cuando mayor sean estas contradicciones, más dura será la caída.

Los inmigrantes y el racismo

Nadie sabe cuántos inmigrantes hay en Europa. En 2003 se calculaba que en el área económica europea había unos 56 millones. Pero después están los inmigrantes "irregulares". 800.000 en Italia, 500.000 en Alemania, 300.000 en Francia, 200.000 en Gran Bretaña ¿quién sabe? Esto forma parte de los buscadores de asilo que fracasan y que han desaparecido de las listas sin ningún rastro.

A primera vista la clase capitalista parece esquizofrénica con relación al trabajo inmigrante. Aman la mano de obra barata para que haga los trabajos sucios, por supuesto. Pero después, la mayoría de los gobiernos de la UE imponen todo tipo de restricciones y cuotas para el libre movimiento, que efectivamente empuja a los "ilegales" a la clandestinidad. Pero así es como les gusta que sea. Los trabajadores que temen la deportación aceptarán cualquier tipo de salario y condiciones laborales, tienen miedo de ir a la huelga. Por esa razón, la clase capitalista es tan inconsistente. Ven en las restricciones al libre movimiento como una manera de crear una capa super-explotada de trabajadores y dividir así a la clase obrera.

La otra parte de la acumulación de capital es lo que Marx denominó como el "ejército de reserva industrial, que pertenece al capital tan absolutamente como si este último tuviera que comer a su costa". La mano de obra inmigrante no cuesta a los capitalistas ni un solo céntimo en formación y reproducción. Después, cuando ya no la necesitan, se deshacen de ella sin problemas. Cuando había relativamente pleno empleo en el occidente avanzado, la inmigración de los países de la CEE ha rellenado el ejército de reserva industrial del capital. Estos trabajadores, o eso esperan, pueden ser utilizados como un látigo contra las condiciones de los que tienen empleo seguro y también así empeorar las condiciones de toda la clase obrera en su conjunto.

La situación es probablemente peor en la Roma italiana. Allí hay 150.000 gitanos, principalmente viviendo en campamentos en los márgenes de las ciudades industriales. La mitad de ellos nacieron en Italia, pero eso no ayuda. En un incidente en un campamento cerca de Nápoles, circulaban historias histéricas sobre el secuestro de un niño. El campamento fue atacado por los vigilantes de la camorra, la mafia local. Los atacantes gritaban: "Eso es lo que ocurre cuando los gitanos roban niños".

Así es como comenzó el fascismo. No se trata sólo de un estallido de la locura localizado. La reacción es fomentada deliberadamente por la clase dominante. Berlusconi está decidido a tomar las huellas dactilares a toda Italia. ¡Todo el mundo es un criminal en potencia! Los trabajadores no deben caer en la táctica de los empresarios de divide y vencerás.

La UE en un punto muerto

El referéndum irlandés sobre el Tratado de Lisboa de este verano arrojó un "no". Así que el Tratado, que incluye el nuevo proceso de toma de decisiones de la UE ampliada, está en punto muerto. En realidad ha paralizado la toma de decisiones de la Unión Europea en su conjunto. Pero la experiencia de los últimos cincuenta años ha demostrado que, si la integración de la UE no sigue adelante, entonces comenzará a retroceder.

Ahora Europa está en el umbral de una recesión, el resentimiento nacionalista en la UE irá en aumento. Como dijo Marx: "Una cosa es compartir los beneficios y otra distinta compartir las pérdidas". La integración europea sólo puede tener éxito gracias al crecimiento económico y la prosperidad. Nada de eso se puede esperar en el futuro.

No se ha tomado ninguna decisión sobre la expansión de la UE a Turquía, los Balcanes y Europa del Este, ni sobre la armonización de los niveles de servicios. Todo esto, por supuesto, es parte de la agenda neoliberal dominante dentro de los consejos de la UE. Como Europa se ha ampliado, cada nuevo estado miembro pobre se ha visto como excusa para atacar la protección social de la clase obrera entre los países ya miembros y reducir al mínimo los niveles. Antes de que un estado miembro pueda entrar, el Banco Mundial y la OMC obligan a implantar un programa totalmente neoliberal.

La revisada Directiva sobre la Jornada Laboral, ‘inspirada' por el Nuevo Laborismo, tiene la intención de sustituir la jornada laboral actual de 48 horas por otra de 63 horas semanales. Los sindicatos europeos deberían luchar con todas sus fuerzas para cambiarla. La inflación ha subido en toda Europa. La clase obrera debe unirse para exigir una escala móvil salarial como la que existe en Italia (el coste de la vida relacionado automáticamente con los aumentos salariales) que durante años ha protegido los niveles de vida de los trabajadores contra los ataques de la inflación.

Las relaciones internacionales

El futuro de la UE además está complicado por la forma en que sus miembros han sido embaucados en una serie de obligaciones, sobre todo bajo la OTAN, que está dominada por EEUU y es utilizada como perro de asalto del imperialismo mundial. Naturalmente, el bombardeo de fiestas de boda en Afganistán y la masacre indiscriminada de civiles iraquíes en la Operación Shock and Awe no convencieron a nadie en el mundo de las credenciales democráticas y humanitarias de la OTAN. Los gobiernos europeos correctamente comparten su cuota de impopularidad.

El presidente Bush durante los últimos años ha rodeado prácticamente a Rusia, separando antiguos aliados y países subordinados del antiguo bloque soviético y les presionaron para que se "unieran a occidente". Incluso desde un punto de vista burgués, no era muy juicioso para los países europeos implicarse en estas aventuras, sobre todo ahora que dependen cada vez más de los suministros del petróleo y gas de los oleoductos rusos.

Pero también las diferentes clases dominantes de la UE tienen intereses nacionales distintos, que salen a la superficie en tiempos de tensión. El capitalismo alemán y austriaco se ha orientado a expandirse hacia el Este, mientras que Gran Bretaña es vista como un peón servil de EEUU. Francia tiene sus propios planes. Esto hace cojear las perspectivas de tomar decisiones conjuntas en la UE.

Putin ya está cansado de humillaciones contra Rusia alimentadas por el colapso de su economía durante la transición hacia el capitalismo. Está decidido a reafirmar la posición de Rusia como superpotencia regional y ya ha demostrado su disposición a cortar los suministros energéticos a sus vecinos como una medida diplomática. Esto significa el aumento de la incertidumbre para el conjunto de Europa.

La recuperación

Muchos en la izquierda se desmoralizaron con los triunfos electorales de la derecha en Alemania, Francia, Grecia y más recientemente Italia. Gran Bretaña parece ser la siguiente. Pero Merkel tuvo que basarse en los socialdemócratas y Sarkozy ha demostrado igualmente ser incapaz de cumplir sus promesas a los empresarios. Los trabajadores europeos han demostrado su disposición a luchar.

Este año hubo una gran huelga del sector público con 100.000 participantes en Dinamarca, un país con 5 millones de habitantes. La huelga era ilegal pero eso no detuvo a la clase obrera danesa. Ha habido tres huelgas generales en Grecia en un período de tres meses contra el intento de privatización de la educación y el recorte de las pensiones, los empresarios quieren cargar la crisis sobre los hombros de la clase obrera.

Portugal lleva unos años en situación de continuo fermento. Los empresarios están decididos a eliminar la legislación que protege los derechos de los trabajadores y transformar todo el empleo en temporal. Como en Grecia, también están en el punto de mira sus pensiones.

Incluso en la tranquila Suiza una huelga en el taller ferroviario de Bellinzona, amenazado de cierre, fue ocupado por la plantilla durante dos meses, provocando una situación de doble poder en la ciudad.

Bélgica ha sufrido una epidemia de huelgas salvajes que en junio llevó a una situación de práctica huelga general. Como decía Erik Demeester en su artículo el 10 de julio: "Como la inflación no conoce el idioma de las fronteras ni las divisiones nacionalistas, toda la clase obrera belga ha participado en este movimiento. Incluso a mediados de junio, había fábricas que aún se enfrentaban a huelgas espontáneas relacionadas con la cuestión de la pérdida de poder adquisitivo. Esta oleada de huelgas salvajes no se ha visto en más de treinta años. Necesitamos regresar a los años setenta para recordar huelgas similares a las vistas hoy...".

"Toda la situación ha obligado a la dirección sindical a convocar una semana de acción del 9 al 12 de junio alrededor de una serie de reivindicaciones para proteger el poder adquisitivo real... El resultado fue arrollador y fue más allá de lo que querían los dirigentes sindicales. La disposición a luchar de los trabajadores es muy fuerte. En sólo cuatro días 100.000 trabajadores tomaron las calles en manifestaciones muy combativas, muchos más de lo esperado".

Debemos construir basándonos en las mejores tradiciones de la clase obrera europea para unir y luchar contra los recortes capitalistas para construir un futuro mejor.

La alternativa

Este es el programa de la Corriente Marxista Internacional ante la Confederación Sindical Europea cuando se manifestaron contra los ministros de economía europeos en Ljubljana, Eslovenia, el pasado mes de abril. Demuestra la forma de responder a los ataques de los empresarios y de sus representantes políticos en los parlamentos nacionales y la Unión Europea.

¡Aumento sustancial de los salarios para recuperar lo perdido estos últimos años!

¡Por un salario mínimo nacional en cada país que sea al menos dos tercios del salario medio, como primer paso hacia un salario mínimo europeo!

¡Derogación de todas las directivas de la UE que introducen o apoyan la temporalidad laboral!

¡Por una escala móvil salarial para defender nuestros niveles de vida!

¡No al Tratado de Lisboa!

¡No a la política de asila e inmigración racista!

¡No a la "concertación social"!

¡Por unos sindicatos combativos y democráticos!

Organizar comités de delegados sindicales (elegidos democráticamente y revocables) en cada industria, coordinados a nivel europeo.

Por la renacionalización de lo privatizado para el beneficio de unos pocos capitalistas, por la propiedad pública bajo el control y administración democrática del sistema de pensiones y sanitario, transporte, telecomunicaciones, la producción y distribución de energía, banca, seguros y crédito, y todas las industrias importantes.

¡No a la Unión Europea de los empresarios!

¡Por los estados socialistas unidos de Europa!