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Grupos fascistas, populistas de derechas y neonazis habían planeado celebrar un acto central, el "Gran Congreso Europeo Anti-islámico, la fecha prevista era el sábado 20 de septiembre en la ciudad alemana de Colonia, en la ribera del Rhin.

Habían invitado a la Liga Norte italiana, al Frente Nacional francés, al FPO y al BZOe austriacos, al Partido Nacional británico y a los Vlams Belang belgas entre otros. Los organizados esperaban reunir a 1.500 personas y se trataba de una campaña contra el "avance del Islam en Europa".

Los organizadores pertenecían a un grupo político llamado Pro-Köin, se trata de un grupo escindido con un par de docenas de militantes que consiguen menos del 5 por ciento de los votos en las elecciones municipales de Colonia y que tienen cinco concejales. Tienen su base entre los elementos atrasados y han iniciado una campaña contra la construcción de una mezquita central para la población musulmana de la ciudad.

En realidad, la mayoría de los organizadores son ex - miembros o militantes secretos de grupos de extrema derecha como Republikaner, la Liga por el Pueblo y la Patria alemana y del NPD, pero se ocultan detrás de una organización respetable como el Pro-Köin. Este tipo de organizaciones son algo habitual en otras ciudades alemanas. Este congreso pretendía ser una señal de su presencia y fuerza.

Ayer por la tarde, 19 de septiembre, seguidores del congreso comenzaron a llegar a Colonia. Confiaban en que todo saldría bien y habían organizado hasta el último detalle, pero se encontraron con que ningún taxista estaba dispuesto a llevarles a su destino, ningún restaurante les sirvió y ningún hotel les dio habitaciones. Tuvieron que comer en la oscuridad y dormir a la intemperie.

Un grupo de fascistas iniciaron un viaje en barco por el Rin con la intención de dar discursos en distintos puntos pero el barco fue apedreado por los manifestantes desde las orillas. Cuando el capitán descubrió quiénes eran sus pasajeros, se negó a continuar y les hizo abandonar el barco, pasaron cinco horas en el agua fría para intentar salvarse de las piedras que la gente lanzaba desde las ventanas. Finalmente, alcanzaron tierra. Intentaron, pero no lo consiguieron, coger taxis pero nadie estaba dispuesto a llevarlos. La mayoría de los taxistas son extranjeros, como ocurre con los propietarios de restaurantes y camareros, sabían perfectamente con quien trataban.

Cuando salió el sol, decenas de miles de residentes de Colonia comenzaron a congregarse en el centro de la ciudad para unirse a una masiva manifestación para protestar contra la presencia de la derecha en su ciudad. Todos los principales partidos políticos, iglesias, sindicatos, grupos de inmigrantes, habían convocado también a la manifestación. En el momento en que estuve allí había unas 40.000 personas. Una respuesta contundente contra un grupo que pretende hablar "en nombre de Colonia".

Incluso los cristiano-demócratas que en la práctica habían ayudado al grupo Pro-Köin votando con ellos contra el plan de construir una mezquita central, finalmente participaron y el alcalde que es de la CDU, Fritz Schramma, en su discurso condenó a los fascistas europeos. La federación sindical hizo un discurso excelente, las bandas locales interpretaron canciones muy conocidas. Todas las nacionalidades y generaciones disfrutaron de un día de solidaridad anti-fascista.

Mientras tanto, en el aeropuerto de Colonia aterrizaban unos 150 participantes potenciales en el Gran Congreso y descubrieron que no podían salir del aeropuerto. Militantes de izquierdas cortaron las principales carreteras.

En el centro de la ciudad, un acto de derechas en el Heumarkt, que sólo había atraído a unas pocas docenas de manifestantes, finalmente fue prohibido por la policía debido a la amenaza que representaba para la seguridad de los ciudadanos de Colonia. El propio sindicato policial, en esta ciudad tradicionalmente cosmopolita y hospitalaria, participó en la manifestación anti-fascista con banderas verdes del sindicato policial, desafortunadamente, unos cuantos de extrema izquierda les atacaron como si ellos fueran el enemigo.

De esta manera, el Gran Congreso que pretendía aglutinar a todos los anti-islamistas europeos terminó en un fiasco. Los sindicatos, el SPD y la izquierda, hicieron un tremendo trabajo para organizar la resistencia. Una inspiración para todos.