Corriente Marxista Internacional

Edmund Stoiber, el líder reaccionario de la Democracia Cristiana y primer ministro de Bavaria, cayó derrotado en las pasadas elecciones alemanas, aunque por un estrecho margen. Schröder consiguió una pequeña minoría, 306 escaños frente a los 295 cons Hans-Gerd Öfinger

Editor de Der Funke, periódico marxista alemán

Edmund Stoiber, el líder reaccionario de la Democracia Cristiana y primer ministro de Bavaria, cayó derrotado en las pasadas elecciones alemanas, aunque por un estrecho margen. Schröder consiguió una pequeña minoría, 306 escaños frente a los 295 conseguidos por los partidos burgueses tradicionales (Demócrata-cristianos y liberales), el PDS de Alemania oriental (ex PC) quedó reducido a sólo dos escaños.

Hubo un suspiro de alivio por parte de muchos activistas del SPD, sindicalistas y jóvenes ante la derrota de Stoiber el preferido de las grandes empresas y otras instituciones reaccionarias del país. Hasta el mes de agosto, casi todos en el país esperaban que Stoiber ganara las elecciones y que el SPD cayera derrotado. Como en muchos otros países europeos, los cuatro años de gobierno Schröder provocaron un enorme desencanto en la base. Stoiber y los demócrata-cristianos llevaban ventaja en las encuestas desde el pasado mes de febrero y había informes de que algunas ratas de la burocracia ministerial de Berlín estaban abandonando el barco para unirse a los democristianos. El giro a favor de Schröder se produjo sólo unas semanas antes de las elecciones. La amenaza de Stoiber movilizó a los jóvenes y trabajadores alrededor del SPD (y hasta cierto punto en los Verdes).

La estrategia de Stoiber fue deplorar el elevado nivel de desempleo en Alemania (cuatro millones oficialmente) y las malas perspectivas para la economía (al borde de la recesión), y echar la culpa a Schröder presentándose como alguien que podía mejorar la economía y hacer algo por el desempleo. Pero la marea política comenzó a cambiar en agosto, cuando Schröder y su vicepresidente, Fischer (líder del Partido Verde), de repente declararon que bajo su mandato Alemania no participaría en ninguna campaña militar contra Iraq. Esta declaración correspondía con el aplastante ambiente que existe en el país, especialmente en el Este y puso en un aprieto a sus rivales. Stoiber tuvo que declarar que con él no habría ningún apoyo unilateral a una acción militar estadounidense. Las riadas de Alemania oriental en agosto también pusieron en el orden del día los temas medioambientales que correspondían con la postura de los Verdes y su imagen de defensores del medioambiente. Cuando quedó claro que había muchas probabilidades de reelección para el gobierno Schröder, a los democristianos les entró el pánico e intentaron recuperarse con una campaña racista y antiinmigración.

Algunos hechos y datos

En 1998 el SPD consiguió unos 2,8 millones de votos más que la CDU. En 2002 la diferencia ha sido de sólo 8.864 votos. ¡Una victoria muy estrecha y un aviso!

Por otro lado, los votos de más conseguidos por la CDU, en cifras absolutas (1.146.308), se han conseguido en el sur, un bastión conservador tradicional. Sólo en Bavaria, la CDU consiguió 987.000 votos más. Aquí ganaron por un 58,5%. Al mismo tiempo, los democristianos han perdido votos en el norte y en el este. Ha sido el partido más votado en 4 de los 16 estados federales. En todo el país, el SPD ha conseguido escaños directos en 171 circunscripciones, la CDU/CSU en 125, el PDS en 2 (Berlín oriental) y los Verdes en 1 (Berlín).

En la parte occidental, el voto combinado de democristianos y liberales ha dado una ligera victoria a la derecha, mientras que en el este ha habido una mayoría clara de izquierdas. El voto combinado de los dos partidos tradicionales ha sido decisivo para derrotar a Stoiber (SPD un 39,7%, PDS un 16,9%).

Es interesante observar que la propaganda de Stoiber y toda la verborrea sobre el desempleo no ha tenido efecto en el norte y el este, zonas con el mayor nivel de paro del país. Aparte del sur y algunas excepciones menores, las grandes zonas industriales y obreras siguen siendo feudos de los socialdemócratas. Esto subraya la idea de que las masas siempre girarán hacia sus organizaciones tradicionales en busca de una salida.

El PDS sufrió su mayor derrota electoral, quedó reducido a sólo dos escaños y pasó de un 5,1% al 4,0%. Mientras que en occidente no perdieron mucho, un 1%, la polarización entre Schröder y Stoiber, y el desencanto con los políticos del PDS que gobiernan dos estados del este, es lo que ha provocado estas pérdidas. En el este, pasaron del 21,6% al 16,9%. Se ha dado un proceso similar de declive en otros partidos de izquierdas o partidos (ex) comunistas en otras partes de Europa donde han ocupado puestos en el aparato del estado y han aplicado una política reformista, aunque sin reformas. Con el giro de Schröder en la cuestión de Iraq, el PDS dejó de tener el monopolio de oposición a la guerra.

Hasta hace poco, los analistas superficiales decían que Europa estaba girando a la derecha. Suecia, Alemania y posiblemente Austria, revelarán una tendencia diferente. Es destacable que a pesar de la pobre actuación del gobierno Schröder, la CDU y el FDP no han conseguido la mayoría parlamentaria que habían tenido durante décadas, hasta 1998 (en los años setenta incluso los socialdemócratas tuvieron que formar alianzas con los liberales, Brandt y Schmidt). Al mismo tiempo, los partidos de extrema derecha y neofascistas han conseguido unos resultados insignificantes: 1,3% los Republicanos; 0,4% el fascista NPD y un 0,8% el PRO. Incluso en Hamburgo, donde se formó hace dos años el PRO y consiguió un 20% en las elecciones locales de hace un año (un fenómeno comparable a la Lista Fortuyn en Holanda), esta vez ha conseguido un 4,2%.

Perspectivas

Muchos trabajadores y jóvenes votaron al SPD apretando los dientes, han dado a Schröder una segunda oportunidad (y posiblemente la última). Los dirigentes sindicales (aunque formalmente neutrales) pidieron a sus militantes que impidieran la victoria de Stoiber. Pero como en Gran Bretaña con el segundo gobierno Blair, los dirigentes sindicales tendrán que presionar al gobierno para que cambie de rumbo.

Con una mayoría parlamentaria "pálida" del SPD y los Verdes, que se presentan como un partido liberal pro-burgués "moderno y progresista", la luna de miel para el segundo gobierno Schröder será muy corta. Con una crisis económica severa veremos todo tipo de conflictos, lo que incrementará el desencanto y la rabia de los trabajadores y jóvenes. No hay margen de maniobra para una política que intente, al mismo tiempo, servir a las grandes empresas y apaciguar a la clase obrera.

Votos

conseguidos Porcentaje Diferencia de votos

en 2002 con 1998

SPD (Socialdemócratas) 18.484.560 38,5 -1.696.709

CDU/CSU (Demócratacristianos) 18.475.696 38,5 1.146.308

Verdes 4.108.314 8,6 806.690

FDP (Liberales) 3.537.466 7,4 456.511

PDS (Socialistas) 1.915.797 4,0 599.657

Participación tota l 48.574.607 79,1 -1.372.480


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