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Los presupuestos generales del próximo año se enmarcan en medio de la grave crisis económica que, en el Estado español, está suponiendo un aumento brutal del desempleo y erosionando aún más las condiciones de vida de la clase trabajadora. Además, estos presupuestos se realizan en un momento donde el déficit del Estado se ha multiplicado por cuatro hasta septiembre de este año. Tras los miles de millones de euros de dinero público inyectados a la Banca y a las empresas durante los primeros compases de la crisis económica, y la previsible bajada de la recaudación por la caída de la actividad económica, ahora el gobierno trata de recortar el gasto lo más posible para equilibrar el presupuesto.
Los presupuestos generales del próximo año se enmarcan en medio de la grave crisis económica que, en el Estado español, está suponiendo un aumento brutal del desempleo y erosionando aún más las condiciones de vida de la clase trabajadora. Además, estos presupuestos se realizan en un momento donde el déficit del Estado se ha multiplicado por cuatro hasta septiembre de este año. Tras los miles de millones de euros de dinero público inyectados a la Banca y a las empresas durante los primeros compases de la crisis económica, y la previsible bajada de la recaudación por la caída de la actividad económica, ahora el gobierno trata de recortar el gasto lo más posible para equilibrar el presupuesto.
De momento, todo el discurso del gobierno del PSOE insiste fundamentalmente en que estos presupuestos no sólo no recortan, sino que son una apuesta por las políticas sociales. Pero un examen más pormenorizado de los mismos revela justo lo contrario. Uno de los ministerios donde más sube el gasto es el de Interior (en torno a un 8%), sobre todo en seguridad ciudadana y lucha antiterrorista. Además se ofertarán 5.000 nuevas plazas para Policía y Guardia Civil.
La realidad es que ministerios como Cultura (-11,1%), Ciencia e Innovación (-15%), I+D+i (-3,1%) recortan su presupuesto para el 2010. En Sanidad, el gasto prácticamente se congela, con un aumento de sólo el 0,2% y otros, como el caso de Educación solamente se incrementa un 3,34%. cuando las carencias en este sector son endémicas y seguimos estando a la cola de la Unión Europea en cuanto al número de estudiantes becados, por poner un ejemplo.
En cuanto al incremento en las partidas de gasto social, la mayor parte (casi el 60%), corresponde al dinero destinado a cubrir la prestación por desempleo, debido al brutal aumento del paro. Es decir, se trata ni más ni menos que de habilitar el dinero para que todos los que tengan derecho a ella puedan cobrar su prestación. Para Políticas Activas de Empleo el aumento es tan sólo del 2,2%, pese a que el propio gobierno estima que en 2010 habrá casi cuatro millones y medio de parados. Además, más de la mitad de la partida para Politicas Activas serán bonificaciones a los empresarios por contratación, mientras que, por ejemplo, se reduce el gasto en formación profesional para el empleo en un 4%.
Tampoco la reforma fiscal está diseñada para favorecer a los trabajadores y recaudar más de los que más ganan, pese a que desde un primer momento se defendió que sería una reforma progresiva que afectaría fundamentalmente a los más ricos. (Para una información más detallada, consultar en El Militante nº 231, del mes de octubre el editorial y el artículo "¿Quién paga los impuestos?")
De hecho, el PSOE ha optado finalmente por pactar el grueso de los presupuestos con la derecha nacionalista de CC y el PNV. Para darse un barniz de izquierdas, el gobierno ha incorporado en los últimos días algunas medidas en materia de fiscalidad que reclamaban IU-ICV y BNG, en concreto la de mantener la deducción de los 400 euros o menos para aquellas rentas que se encuentren entre los 8.000 y 12.000 euros de ingresos anuales, una cuantía completamente insuficiente que Hacienda evalúa en una media de 198 euros y que afectará a una pequeña capa de la sociedad.
En todo caso, los presupuestos generales para 2010 no contienen ningún avance sustancial en materia social, y mucho menos son unos presupuestos que apuesten decididamente por apoyar los intereses y las necesidades de los trabajadores.