Corriente Marxista Internacional

¿Qué proponen Rajoy y Rubalcaba para acabar con esta explotación? Represión (se está multando a las prostitutas, justamente las víctimas), cámaras de vigilancia (nuevamente para controlar a las prostitutas), y, por supuesto, como Rajoy aseveraba, educación "en principios y valores". Nos imaginamos, por venir de donde viene, que se refiere a valores católicos o religiosos. Pues parece ser que estos no funcionan demasiado bien, pues desde el gran católico Berlusconi hasta numeros miembros de jerarquías eclesiásticas, parecen encontrar gran gozo explotando sexualmente a mujeres y en otros casos a niños.

"Prohibiría que estas cosas se hicieran en la calle. Ordenanzas municipales que se ejecutarían por los procedimientos habituales y por la autoridad competente, eso es lo que yo haría". Mariano Rajoy

"Es cierto que es un oficio que tiene un elemento de degradación inevitable y, por tanto, desde una cierta perspectiva, es un oficio casi que debería ser prohibido porque usted no puede ejercer un oficio que supone por sí solo una degradación, aunque es cierto que puede decir que cada uno hace con su cuerpo lo que quiere; es un debate complejísimo, poliédrico". Rubalcaba.

 "En Londres se ha clausurado recientemente el "Quinto Congreso Internacional de lucha contra la trata de blancas". ¡Se han despachado a su gusto duquesas, condesas, obispos, pastores, rabinos, funcionarios de la policía y toda clase de filántropos burgueses! ¡Cuántos banquetes solemnes y pomposas recepciones oficiales! ¡Cuántos discursos grandilocuentes sobre los estragos y las ignominias de la prostitución! ¿Qué medios de lucha han preconizado los distinguidos delegados burgueses del congreso? Principalmente dos: la religión y la policía. Según ellos, esto es lo más seguro y eficaz contra la prostitución... Una dama del Canadá expresó su admiración por la policía y por la vigilancia policíaca femenina contra las "mujeres que han caído"; pero en lo que se refiere al aumento de salarios, señaló que las obreras no merecían una mejor remuneración... Esto permite juzgar acerca de la repulsiva hipocresía que impera en estos congresos aristocráticos-burgueses. Los acróbatas de la beneficiencia y los defensores policíacos de las burlas que se hacen de las necesidades y la miseria se reúnen para "luchar contra la prostitución" que es mantenida precisamente por la aristocracia y la burguesía". (Lenin. Publicado en 1913).  

Mucho se ha dicho estos días sobre lo terrible de las imágenes publicadas en las que se veían a mujeres prostituyéndose a los ojos del mundo en plenas Ramblas de Barcelona. Parece que para Rajoy el mayor problema es que se practique en las calles, aunque sea absolutamente minoritario como prueba un estudio de los más completos hecho por la Universidad de Oviedo, que señala que en Asturias el 72% de las prostitutas trabaja en locales de alterne, el 35% lo hace en pisos y sólo el 2,6% en la calle -parques, descampados, polígonos industriales, centro urbano-. Aunque los porcentajes cambien por ciudades, la calle es minoritaria.

¿Qué proponen Rajoy y Rubalcaba para acabar con esta explotación? Represión (se está multando a las prostitutas, justamente las víctimas), cámaras de vigilancia (nuevamente para controlar a las prostitutas), y, por supuesto, como Rajoy aseveraba, educación "en principios y valores". Nos imaginamos, por venir de donde viene, que se refiere a valores católicos o religiosos. Pues parece ser que estos no funcionan demasiado bien, pues desde el gran católico Berlusconi hasta numeros miembros de jerarquías eclesiásticas, parecen encontrar gran gozo explotando sexualmente a mujeres y en otros casos a niños.

Miles de mujeres, se calcula que cerca de medio millón en el estado, se prostituyen, siendo más del 90% de ellas inmigrantes.

El mal llamado "oficio más viejo del mundo", el cual ni es oficio ni es el más viejo, no nace con el ser humano, como nos quieren hacer ver por todas las esquinas, sino con el paso de una sociedad primitiva sin clases a una más desarrollada con clases antagónicas. Con el nacimiento de esa división de clases, la opresión de la mujer no sólo se manifiesta en el interior de la familia relegándola a esclava doméstica, sino que también lo será sexualmente. Es en el momento en que las relaciones sociales, y por tanto también sexuales, están basadas en el dinero y en la propiedad, cuando surge la prostitución, o en palabras de Marx, la prostitución oficial y la no oficial. La no oficial, es decir, el matrimonio burgués, se ha dado a lo largo de los tiempos entre la alta sociedad, ya que ésta hacía posible el mantenimiento y la concentración de las riquezas entre las familias pudientes. Entre la no oficial también gozaron los opresores del nauseabundo derecho de pernada, el cual ponía a disposición del terrateniente a las jóvenes campesinas que iban a contraer matrimonio. El derecho de pernada, pese a ser muy antiguo, toma formas nuevas pero igualmente brutales en la actualidad capitalista, como son los innumerables acosos sexuales que sufren las mujeres más desprotegidas y pobres por sus jefes, los cuales no son denunciados por miedo a las consecuencias.

Pero la prostitución "oficial" es quizás la forma de explotación más salvaje y el capitalismo ha creado gracias a ella uno de los mercados más fértiles: sólo en el estado español mueve 18.000 millones de euros al año. Este poderoso mercado, muy relacionado con otros como las drogas y el tráfico de personas, ha creado una capa de ricos mafiosos que intentan presentarse como respetables hombres de negocios que se preocupan por la situación de las mujeres que explotan. Así, la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (Anela) hizo una campaña en Catalunya a favor de legalizar la prostitución. Su Secretario General Técnico y Jefe de los Servicios Jurídicos, el "nuevo filántropo" José Luis Roberto, es además Presidente del partido fascista España 2000 y de la empresa de seguridad privada Levantina de Seguridad. Estos son los que piden justicia para las mujeres que explotan.

Lo vergonzoso del tema es que esa campaña partió de una iniciativa de una consejera del PSC (Partit Socialista de Catalunya), Montserrat Tura, la misma que apoyó a los Mossos d'Esquadra implicados en casos de torturas a hombres y mujeres rumanas.

Pero quizás, más bochornoso es el caso de algunas dirigentes de CCOO, en concreto Carmen Bravo, Secretaria Confederal de la Mujer de Comisiones Obreras en 2008, la cual dijo algunas perlas como: "Está claro que si es un negocio irregular, la explotación es mayor. Con la regulación, la explotación disminuye, pueden contar con derechos fundamentales como trabajadoras, derecho a la salud también". Según Carmen Bravo, si es un negocio irregular la explotación es mayor, pero esto no es cierto en absoluto, sólo hay que irse a Holanda, donde desde el año 2000 la prostitución ha aumentado un 25% llegando a representar el 5% de su PIB. En cambio, ¿las mujeres tienen un mayor derecho a la sanidad o a otras ayudas sociales? Veamos un dato: al ser la prostitución una actividad legal, las mujeres que la ejercen deben darse de alta como trabajadoras (una especie de autónomas) y deben pagar sus impuestos. Pero el 90% de las mujeres prostitutas en Holanda no se han dado de alta, no han legalizado su situación porque no ven en ello ninguna mejora en sus vidas. De hecho, a pesar de que deben pagar sus impuestos para ser legales, en el caso de dejar la prostitución no tienen derecho ni siquiera a subsidio de desempleo. A todo esto hay que añadir el aumento de la prostitución infantil (la cual es ilegal) según la organización ChildRight de Holanda. Es decir, con la prostitución legalizada ha aumentado tanto la legal como la ilegal.

Otro motivo que expone Carmen Bravo es que "como sindicato, lo más importante es abogar por el reconocimiento de los derechos de las personas por actividad", ¿y qué pasa con los que están parados? ¿Acaso no tienen derecho a sanidad digna, a educación, a servicios sociales y prestaciones? ¿Acaso eso no es obligación de un sindicato reivindicarlo? Pero no acaba aquí. También nos dice que ella sólo pide la legalización y por tanto los derechos como trabajadoras para aquellas que se prostituyen libremente. ¿De qué libertad estamos hablando? ¿Tienen acaso los trabajadores libertad para elegir un puesto de trabajo determinado, una vivienda, un nivel de vida? Bajo el capitalismo se nos vende que somos libres: si no te gusta este trabajo, vete a otro. ¡Qué sencillo! Que se lo digan a los millones de parados. Que se lo digan a las miles de mujeres inmigrantes que llegan sin papeles y que se ven abocadas, a través o no de las mafias, a la lacra de la prostitución. Son datos más que conocidos que el 90% de las prostitutas ejercen sin querer hacerlo. Por lo tanto, Carmen Bravo no ofrece ninguna salida a centenares de miles de mujeres.

Claro que las mujeres prostitutas deben tener derechos, deben tener el mayor de los derechos, como es el de una vida digna. No son las prostitutas las indignas, lo indigno es el sistema que las explota y las esclaviza. Y por eso nos oponemos a que las repriman y las traten como si fueran las responsables de una situación que precisamente ellas son las que padecen y sufren. Son las víctimas, no los verdugos. Curiosamente sus verdugos que hablan de los derechos de las prostitutas mientras que detrás de las barras de los locales de alterne les meten palizas, las violan y las someten a todo tipo de crueldades, doblegando sus voluntades, se quieren convertir en honorables y respetables hombres de negocio.

Algunos piensan, intentando honestamente encontrar una salida para estas mujeres, que con la legalización esas palizas, los maltratos y la esclavitud se acabaría, que las mujeres podrían denunciar su situación. Pero eso no es así, esa es una postura un tanto ingènua y que pretende encontrar una salida buscando atajos. La causa que hace que millones de mujeres en el mundo, engañadas o no, acaben en la prostitución, se debe a la pobreza y a la opresión, por tanto cualquier solución sólo puede venir de la mano de atajar la pobreza y la opresión.

La falta de trabajo, los bajísimos salarios en muchos de los sectores donde las mujeres, especialmente inmigrantes, trabajan, los altísimos precios de la vivienda, la falta de papeles y derechos democráticos de los inmigrantes, ... hacen el cóctel perfecto para la extensión de esta lacra. Por ejemplo, la vergonzosa Ley de Extranjería, obliga a las mujeres que quieran denunciar su situación de esclavitud, a aportar suficiente información a la policía sobre la red que le prostituye o si no será deportada. Muchas mujeres le tiene tanto miedo a sus proxenetas como a la deportanción.

Los marxistas estamos en contra de toda explotación incluida la sexual y nos oponemos absolutamente a ella y por tanto a su legalización, pero lo hacemos con un programa: Ni una sola mujer ilegal, acceso universal y gratuito a la sanidad y a la educación, subsidio de desempleo indefinido hasta encontrar trabajo, acceso a una vivienda digna. Sí, ya sabemos lo que responderán las Montserrat Tura y las Carmen Bravo, que esto es imposible, pues no hay dinero. Desde su punto de vista por supuesto que no lo hay, pues para estas reformistas el dinero que está en los bancos es sagrado. Pero mucho de ese dinero proviene de la explotación de estas mujeres, como de toda la clase obrera. Por eso sólo con la nacinalización de la banca bajo el control de los trabajadores, encontraríamos los recursos necesarios para hacer realidad una vida verdaderamente humana.


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