Corriente Marxista Internacional

La presidenta de Madrid anunció en el reciente debate parlamentario sobre el Estado de la Región la privatización del 49% del Canal de Isabel II, empresa encargada del suministro de agua en la mayoría de ciudades de la comunidad, incluida su capital. La reacción de los trabajadores no se ha hecho esperar.

La presidenta de Madrid anunció en el reciente debate parlamentario sobre el Estado de la Región la privatización del 49% del Canal de Isabel II, empresa encargada del suministro de agua en la mayoría de ciudades de la comunidad, incluida su capital. La reacción de los trabajadores no se ha hecho esperar.

Primeras protestas

En un acto de presentación de Teatros del Canal (espacio escénico dependiente de la Comunidad Autónoma de Madrid, CAM, a través de Canal de Isabel II propietaria del teatro) se concentraron más de 500 trabajadores para protestar contra la medida que al grito de "el Canal no se vende" aguaron un poco la fiesta a los 900 "madrileños" invitados a un evento que ha costado cerca de 1,5 millones de euros y dejado unos márgenes astronómicos de beneficios a la productora que lo organizó.
En la actualidad la empresa arroja unos beneficios netos de 80 millones de euros anuales. Este es el objetivo de la privatización, el reparto de estos beneficios con el capital privado. Un ejemplo de ello lo hemos apreciado en un pequeño pueblo de la Sierra Oeste de Madrid: Fresnedillas de la Oliva. Corrió el rumor de que se estaba estudiando un proyecto de construcción de un parque acuático de ocio (proyecto que en la actual coyuntura estará aparcado). ¿De dónde vendría el agua necesaria a este rincón perdido de 2.000 habitantes? No hay magia ni grandes inversiones, el canal que une los pantanos de San Juan y Valmayor, ambos gestionados por el Canal discurre por el término municipal de Fresnedillas. ¿Puede una empresa pública de servicios esenciales a la comunidad ofrecer sus recursos al lucro privado? Esperanza Aguirre y sus privatizaciones nos dan la respuesta.
Pero éste no es el aspecto más lacerante de la medida, los trabajadores sabemos por propia experiencia cómo funciona esto: después de la privatización se tratará de incrementar la cuenta de resultados atacando las condiciones laborales, reduciendo la plantilla y deteriorando el servicio. En un contexto de recesión económica y reducción de la recaudación, la CAM busca financiación inmediata y los inversores nuevas fuentes de negocio; la derecha, legítimos representantes de los capitalistas, acelerarán el proceso de privatización de los servicios públicos y el consejero de Economía y Hacienda, Antonio Beteta, ha anunciado nuevas privatizaciones.
Los argumentos demagógicos del PP ya no tienen ningún efecto entre los trabajadores. Las luchas en Telemadrid, EMT, Servicio de Estacionamiento, limpieza de Metro, sector sanitario, maestros y el malestar que se vive en nuestros barrios no deja lugar a dudas. La "fuerza" del PP sólo se debe a la oposición de terciopelo de los dirigentes de la izquierda y los sindicatos. Es hora de cambiar el rumbo y organizar una amplia movilización contra la política reaccionaria del PP.

Parar este ataque. Por una huelga general en Madrid

Canal de Isabel II y Telemadrid son la misma lucha, como lo son la de sanitarios, maestros y estudiantes. Estos últimos ya tiene convocadas movilizaciones por la defensa y mejora de la calidad de la enseñanza pública. Parar este ataque a los 2.200 trabajadores de la empresa y a un servicio público esencial para los ciudadanos es posible organizando una amplia movilización de todos los sectores afectados por la política claramente anti-obrera de Aguirre y Gallardón, y uniendo a esta movilización a los trabajadores parados de la construcción y afectados por la ola de EREs y cierres que ya se han iniciado por la crisis de la que no somos responsables. Es necesario ya convocar una huelga general y hay condiciones más que suficientes para que sea un éxito que estimule el sentimiento de fuerza y unidad en la clase obrera, condición indispensable para dejar de ser los que llenemos los bolsillos de los empresarios con nuestro trabajo y paguemos los platos rotos del sistema cuando este hace aguas por todos los lados. Esto, además, prepararía el camino para echar al PP de la Comunidad de Madrid. CCOO y UGT deberían convocarla y prepararla de manera seria, mediante asambleas en los centros de trabajo y propaganda en los barrios y ciudades. Agitar en este sentido es la tarea inmediata del comité de empresa y los trabajadores del Canal de Isabel II.

¡Defendamos la empresa pública
de aguas!
¡Apoyemos la lucha de los trabajadores del Canal de Isabel II!


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