Corriente Marxista Internacional

Tras el brote de Acinetobacter (conocida popularmente por los trabajadores sanitarios como Aniceto) en el Hospital 12 de Octubre, vuelve a la palestra la desastrosa situación de la Sanidad Pública en la Comunidad de Madrid (CAM). Esta vez, las denuncias han sido hechas por los propios trabajadores (UCI y sección sindical de CCOO) y, además, el PP se ha opuesto a la creación de una comisión de investigación. La vicepresidenta del Gobierno, Mª Teresa Fernández de la Vega, ha instado a la Fiscalía General del Estado a investigar el caso.


Tras el brote de Acinetobacter (conocida popularmente por los trabajadores sanitarios como Aniceto) en el Hospital 12 de Octubre, vuelve a la palestra la desastrosa situación de la Sanidad Pública en la Comunidad de Madrid (CAM). Esta vez, las denuncias han sido hechas por los propios trabajadores (UCI y sección sindical de CCOO) y, además, el PP se ha opuesto a la creación de una comisión de investigación. La vicepresidenta del Gobierno, Mª Teresa Fernández de la Vega, ha instado a la Fiscalía General del Estado a investigar el caso.

Las infecciones hospitalarias, un problema general y complejo

Una infección hospitalaria o nosocomial es un proceso contraído en un centro sanitario a causa de agentes infecciosos oportunistas que viven en los hospitales y aprovechan la debilidad de la persona para invadir su organismo. Se hallan asociadas a múltiples factores:
1. Progresiva aparición de microorganismos multirresistentes (en 1990 el 33,8% de los pacientes hospitalizados utilizaban antibióticos, frente al 40,7% en 2007). Después de Francia, el Estado español es el segundo país de Europa con mayor consumo de antibióticos, de los que un tercio se consumen sin receta médica. En este uso masivo e indiscriminado está el origen de la aparición de cepas de organismos  resistentes.
2. Incremento de edad de la población hospitalizada (49,2 años en 1990 y 58,7 en 2007).
3. La gran manipulación a la que se somete a los pacientes (exceso de intervenciones, furor y encarnizamiento terapéutico, tecnificación).
4. Incumplimiento de las precauciones estándares (lavado de manos entre contacto de pacientes, se hayan utilizado o no guantes) y demás precauciones de aislamiento.
5. Falta de recursos materiales, humanos y organizativos, consecuencia de las políticas de ahorro.
Aunque entre 1990 y 2007 la prevalencia se ha reducido un 17,3% en nuestro país, se observa un cambio de tendencia desde 2004, siendo actualmente del 7%, sobre todo en los hospitales más grandes. Se producen unos 300.000 casos anuales, de los que 6.000 mueren cada año (directa o indirectamente). Su coste global se estima en 500-700 millones de euros. Hasta el 40% de las infecciones hospitalarias tienen su origen en las manos. Las infecciones en los Servicios de Medicina Intensiva representan un 20-30% del total.

El ‘accidente' del 12 de Octubre

El brote se inició en febrero de 2006, tras el tercer caso detectado en la UCI. En los meses siguientes se extendió a otros servicios del hospital. Un problema añadido fue que era multirresistente a muchos antibióticos. Hasta la fecha, el brote había afectado a 252 pacientes, de los que han fallecido 101. En 18 casos la muerte puede ser atribuida al "Aniceto". Según la dirección del hospital, se han cumplido todos los protocolos y normas exigidos para controlar la infección, lamentándose de "la alarma social" creada.
Sin embargo, la saturación de las urgencias y de la UCI, así como la falta de recursos materiales, humanos y organizativos es la que explica esta situación. Trabajadores de la UCI y el sindicato CCOO consideran que "seguramente podría haberse hecho más y, sobre todo, mucho antes". "Durante dos años, el personal de enfermería ha estado denunciando la falta de personal y de material para cumplir con los estándares adecuados de calidad. Había días que incluso faltaba papel secamanos y pijamas limpios", afirma Enrique Orsi, de CCOO. Incluso no existían lavamanos con pedal, obligatorios para que los trabajadores no lleguen a tocar los grifos con las manos.
Según la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública (ADSP) de Madrid (11/05/08): "Hay que tener en cuenta que la politica sanitaria de la CAM se ha dirigido estos ultimos años a la privatizacion del sistema sanitario publico, derivando recursos publicos al sector privado, lo que ha provocado  la disminución de los profesionales sanitarios y el ahorro en la utilizacion de medios (diagnósticos, de tratamiento, material fungible, etc.) lo que evidentemente favorece la presencia de este tipo de brotes y dificulta su control".
En última instancia, su causa es la falta de recursos materiales, humanos y organizativos, si bien es cierto que el tono alarmista de los medios pretende "otra cosa". En efecto, el deterioro sanitario público contribuye a su desprestigio y al incremento de las presiones privatizadoras, además de la lucha despiadada entre empresas para hacerse con el monopolio de productos desinfectantes y nuevas tecnologías para prevenir estas infecciones.
Tras varios intentos fallidos en el verano de 2006, el brote resurgió en el otoño. Al final, tras 18 meses, el 12 de Octubre decidió recolocar a los pacientes en otras unidades de críticos del centro y echar la UCI por tierra para construirla de nuevo ya libre de la bacteria.

La tecnificación sanitaria y el encarnizamiento terapéutico, problemas insolubles baja el capitalismo

No es casualidad que a pesar de ponerse "todos" los medios, estas infecciones siguen aumentando. Lo que se oculta es que diversos estudios desaconsejan el uso de antibióticos preventivos en todos los pacientes sondados y que el uso de sondas de plata disminuye el riesgo de infecciones; que más de la mitad de sondas y catéteres son innecesarios; que existe una relación directa entre la ratio enfermera-paciente en las infecciones por catéteres o ventiladores mecánicos; y que nuestro país es uno de los mayores consumidores de antibióticos del mundo y donde más resistencias se están generando.
Es evidente que para las empresas farmacéuticas y otras de tecnología sanitaria, los beneficios son el único motor de su actividad. Con ganancias fabulosas, estas empresas pueden hablar de tú con cualquier gobierno y extender sus tentáculos capitalistas en todos los ámbitos. La mayor parte de la investigación médica mundial está en sus manos y sólo financian -y publican- aquellos proyectos que les interesan para vender sus productos. Las normas, decretos y demás parafernalia legal de los estados burgueses son a todas luces insuficientes para detener a estos depredadores de la salud. Como en otras situaciones, solamente el control democrático de la economía y la política mediante una democracia socialista podrá hacer frente a la anarquía capitalista y a la barbarie social.


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