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La empresa encargada del trasvase de agua será una filial de Aguas de Barcelona. Es decir, la misma compañía que se encarga del abastecimiento y depuración. Esta empresa, conocida ahora por su nueva sede "de diseño" (supuesto símbolo de Barcelona) al que los ciudadanos normales tenemos vetado el acceso, es propiedad de La Caixa y el Grupo Suez, una de las dos multinacionales francesas que dominan el 40% del agua mundial. Asimismo, también es Agbar quien ha construido las instalaciones para recibir el agua traída en barcos al puerto de Barcelona, y quien hizo el informe sobre la "crisis del agua" (claramente alarmista con vistas a aterrorizar a la población) y el presupuesto de lo que costaría. Un negocio redondo, el de la sequía, que sirve como excusa para privatizar el servicio y, donde ya lo está, aumentar el precio para que "se acerque a su coste real" mientras se reduce el gasto en mantenimiento. El movimiento vecinal de El Alto en Bolivia consiguió un importante triunfo en 2005 al expulsar a la filial del grupo Suez, Aguas del Illimani, que pretendía un aumento abusivo del precio. Ese es el camino, la nacionalización de los monopolios del agua.