Corriente Marxista Internacional

Somos ya millones los que cuando, el 6 de diciembre de 1978, se refrendó la Constitución con monarquía incluida no teníamos edad para votar. A nosotros nadie nos ha preguntado, sólo llevan 30 años bombardeándonos desde la escuela: el cielo es azul, el agua moja, el rey es campechano y de todos los españoles. Pero hay algo que no cuadra, y es que, oiga, al rey lo puso Franco y ahí se quedó... Además, entre la caza del oso borracho en Rusia, el secuestro de El Jueves y los dineros que se llevan doblaos él y su prole (incluyendo el pisito del príncipe, que muchos problemas de hipoteca no va a tener), ¿por qué me tiene a mí que gustar el Rey?

Somos ya millones los que cuando, el 6 de diciembre de 1978, se refrendó la Constitución con monarquía incluida no teníamos edad para votar. A nosotros nadie nos ha preguntado, sólo llevan 30 años bombardeándonos desde la escuela: el cielo es azul, el agua moja, el rey es campechano y de todos los españoles. Pero hay algo que no cuadra, y es que, oiga, al rey lo puso Franco y ahí se quedó... Además, entre la caza del oso borracho en Rusia, el secuestro de El Jueves y los dineros que se llevan doblaos él y su prole (incluyendo el pisito del príncipe, que muchos problemas de hipoteca no va a tener), ¿por qué me tiene a mí que gustar el Rey?

¿Por qué nos tiene que gustar el rey?

En 1969 Franco designó al entonces príncipe Juan Carlos como su sucesor. Este jamás criticó 40 años de dictadura salvaje en la que las ejecuciones, la persecución política y la falta de libertades democráticas fueron la norma. El 22 de noviembre de 1975 fue proclamado rey de España, jurando lealtad a los principios del Movimiento franquista. La revista Forbes estimaba, en 2003, que la riqueza del rey ascendía a 1.790 millones; es de suponer que tan inmensa fortuna empezó a amasarse en los años de la dictadura.
"¿Pero no ves lo que pasó? -nos dicen machaconamente- el rey era un demócrata y los estaba engañando a todos, esperando la mejor ocasión para descubrirse como el arquitecto de la democracia". Más milongas no, por favor. La dictadura estaba en crisis, todo el sufrimiento, el sacrificio y los horrores vividos por millones de trabajadores durante 40 años se estaban convirtiendo en rabia acumulada y un anhelo imparable de cambiar la situación, de conseguir libertad y derechos negados durante tanto tiempo. Las terribles heridas de la derrota en la guerra habían curado y el ansia de vivir mejor y con dignidad se había apoderado de la imaginación de la clase obrera. Un sector de la clase dominante sabía que tendría que hacer concesiones para no perderlo todo.
De ahí vino la milagrosa conversión a la democracia de todo un sector de la clase dominante y de elementos políticos, hasta entonces fundamentales en la dictadura. La Transición fue la maniobra que se vio obligada a hacer la burguesía para no ser arrollada por una clase trabajadora que se puso en pie con miles de huelgas, luchas económicas y políticas a lo largo y ancho de todo el Estado español. La vieja camisa del Movimiento olía mal, era hora de una chaqueta nueva: la democracia burguesa. Mientras la propiedad privada siguiera intacta y los beneficios garantizados, la cosa no les iría mal. Para esto contaron con la necesaria colaboración de las direcciones de las organizaciones tradicionales de la clase trabajadora, que renunciaron una vez más a transformar la sociedad.

¿Para qué sirve realmente el rey?

Leyendo detenidamente la Constitución de 1978 te das cuenta de que el Rey es mucho más de lo que nos quieren hacer creer. El rey nombra al presidente del gobierno, al del Tribunal Supremo y a los veinte integrantes del Consejo General del Poder Judicial, al presidente y a los doce integrantes del Tribunal Constitucional. Si se declarara el estado de alarma, excepción o sitio, quedarían eliminados derechos como el de huelga, manifestación, expresión escrita, inviolabilidad del domicilio y de comunicaciones postales o telefónicas. Cualquiera podría ser detenido de forma indefinida sin ningún cargo o derecho, todos, menos el rey, que según el artículo 56.3 es "inviolable". Este individuo quedaría al mando del Estado como jefe de las Fuerzas Armadas.
Este campechano puede, si se tercia y la burguesía lo necesita, tomar el control del Estado suprimiendo de un plumazo todas las libertades y derechos, y sería constitucional. ¿Pero es posible llegar hasta este punto? Parece que en 30 años el rey ha hecho caso de las propuestas del parlamento y nunca ha impuesto nada. Pero claro que podría llegarse a este punto, si no ¿para qué salvaguardar este recurso? Según la Constitución, el gobierno de turno podría declarar el Estado de Alarma si se diera por ejemplo la "paralización de servicios esenciales para la comunidad", y una huelga general de varios días o semanas se puede considerar precisamente eso. ¿Podría el rey acabar teniendo las atribuciones propias de un dictador? Por lo que dispone la Constitución, la respuesta es evidente.

Si no me gusta el rey, ¿soy republicano?

Cada vez somos más los trabajadores y jóvenes que ponemos en duda la figura del Rey. Casi un 60% de la población opina que la monarquía cada vez tiene menos sentido. Entre los jóvenes, son una mayoría los que opinan que es preferible la república a la monarquía.
El sentimiento de que algo huele mal debajo de la corona es totalmente sano. Sentirse republicano es normal para cualquier joven y trabajador con inquietudes, que quiera luchar por un mundo mejor. De hecho, la monarquía es, como en su día la dictadura, una forma más de asegurar los beneficios de unos pocos frente a los sacrificios de la mayoría. El sistema capitalista está en crisis y no puede ofrecernos mas que represión, ataques a nuestros derechos laborales y sociales, guerra y miseria. Para aspirar a una vida digna, es necesario enfrentarse con este orden de cosas y romper con el capitalismo. La lucha es, por esta razón, no sólo contra la monarquía sino también contra el sistema que la sustenta. ¿Nos bastaría con acabar con la figura del rey? Si los hilos los siguen moviendo los mismos, evidentemente no. Al igual que tiraron la camisa azul del Movimiento cuando olía mal, lo harán con la corona. Los líderes del Movimiento se convirtieron en demócratas de toda la vida, y si se tercia ¿por qué no en republicanos?
Estados Unidos es una república, al igual que Francia o Alemania. Eso no evita la explotación, la represión sindical, los salarios miserables, la carestía de la vida y la imposibilidad de acceder a una vivienda, etc, etc. Estados Unidos es el Estado imperialista por excelencia, y a pesar de su república, ha destruido con su guerra preventiva las esperanzas de millones de personas en todo el mundo bajo su bota militar.
Si queremos realmente un mundo mejor, tenemos que ir más allá. Queremos república, por supuesto. El rey es un símbolo y un as en la manga de la burguesía para mantener su dominación. Pero la raíz del problema es el propio capitalismo. Sin acabar con él no conseguiremos nada. Por lo tanto queremos república, pero si no es socialista no habremos avanzado en nada.

República sí, pero socialista

Cuando acabemos con la dominación de unos pocos sobre la mayoría, podremos realmente constituir una auténtica democracia. No hay otra forma que arrebatar, en la lucha contra la clase dominante, las riendas de la sociedad, poner los medios de producción a trabajar a favor de la mayoría y eliminar todos los medios represivos que hoy en día están en sus manos. Esto es, acabar con el capitalismo y comenzar a construir el socialismo. Una república socialista, basada en la democracia obrera, con los medios de producción bajo el control de los trabajadores, sí es hablar de forma realista de un futuro digno para todos, y no sólo para unos pocos privilegiados.


Nueva página

Para mantenerse al día con nuestras actualizaciones, por favor visite nuestra nueva página en luchadeclases.org