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Después de más de tres años desde que una denuncia anónima acusara a médicos del Hospital público Severo Ochoa de Leganés (Madrid) de haber cometido "400 homicidios" por aplicar sedaciones indebidas en el servicio de urgencias, y después de una campaña brutal, durante todo este tiempo, contra los trabajadores de dicho hospital, el auto de la Audiencia Provincial de Madrid, conocido el pasado 27 de enero, les da la razón. No hubo mala práctica médica en el caso de las supuestas sedaciones irregulares a pacientes terminales. La persecución política del PP y su campaña obscena de desprestigio de la sanidad pública ha quedado más que en evidencia.
En marzo de 2005 el doctor Luis Montes, jefe de urgencias del Severo Ochoa por entonces, fue destituido de su resposabilidad. Posteriormente Manuel Lamela, ex consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, destituyó de sus cargos al gerente y al director médico del centro. Decenas de profesionales fueron relevados de sus responsabilidades tras haberse solidarizado con los acusados.
La cruzada para sentar en el banquillo de los acusados a estos médicos por parte de Lamela y Esperanza Aguirre, no ha tenido descanso. El PP llegó a movilizar a sus militantes en la puerta de los juzgados para insultar y provocar a los trabajadores del Severo Ochoa.
Ensuciar la credibilidad de la sanidad pública era una buena cortina de humo para tapar sus verdaderas intenciones: poner en funcionamiento un modelo sanitario en el que los hospitales construidos con dinero público sean gestionados por empresas privadas.
Según un informe de UGT basado en los presupuestos regionales, en los últimos cuatro años, los conciertos en la sanidad madrileña han crecido un 76,27%. En 2004, se destinaron 531 millones de euros a la asistencia sanitaria gratuita en centros privados (conciertos). Para este año, la cantidad asciende a 936 millones. He aquí la política (y los negocios) del PP.
Desde estas páginas queremos dar la enhorabuena al doctor Luis Montes y a todos sus compañeros y trabajadores de la sanidad pública por esta importante victoria contra las patrañas y calumnias que se han vertido contra ellos. También queremos expresarles nuestro respeto y apoyo por haber resistido firmemente durante todo este tiempo. Una batalla ganada que sin duda tiene que servir de revulsivo para continuar la lucha contra los ataques de la derecha y por la defensa de una sanidad pública y de calidad.