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La contrarrevolución también se organiza desde el Estado español ¡Hay que desenmascararla y derrotarla!

Las palabras "¡Por  qué no te callas!" de Juan Carlos I de Borbón, Rey de España designado como sucesor del dictador Francisco Franco, y la defensa que Zapatero realizó de la figura de José María Aznar, forman parte de una amplia ofensiva liderada por el imperialismo norteamericano, los grandes monopolios internacionales y la prensa que sirve a sus intereses, contra la revolución venezolana. Que la clase dominante del Estado español se haya convertido en un ariete de la contrarrevolución no es un hecho casual: han entendido que se encuentran ante una seria amenaza de derrocamiento del capitalismo en Venezuela y por extensión en todo Latinoamérica.

La contrarrevolución también se organiza desde el Estado español ¡Hay que desenmascararla y derrotarla!

Las palabras "¡Por  qué no te callas!" de Juan Carlos I de Borbón, Rey de España designado como sucesor del dictador Francisco Franco, y la defensa que Zapatero realizó de la figura de José María Aznar, forman parte de una amplia ofensiva liderada por el imperialismo norteamericano, los grandes monopolios internacionales y la prensa que sirve a sus intereses, contra la revolución venezolana. Que la clase dominante del Estado español se haya convertido en un ariete de la contrarrevolución no es un hecho casual: han entendido que se encuentran ante una seria amenaza de derrocamiento del capitalismo en Venezuela y por extensión en todo Latinoamérica.

Por eso no dudan en utilizar toda la artillería a su disposición llenando las páginas de todos sus diarios, de todos sin excepción, con diatribas cotidianas contra "la dictadura" del Comandante Chávez, al que presentan un día sí y otro también como un populista mesiánico y contra el que no ahorran calificativos de todo tipo. Intentan crear un estado de ánimo en la "opinión pública" que justifique un derrocamiento violento de Chávez y el aplastamiento de la revolución. Aunque después de los resultados del referéndum del día 2 de diciembre intentarán canalizar la contrarrevolución por la vía "democrática", al menos durante un tiempo, lo que ya ha quedado demostrado es que cuando los intereses fundamentales de los capitalistas están en juego, sea en Venezuela o en cualquier otro país, incluyendo el Estado español, la burguesía no tiene ningún inconveniente en apoyar el golpismo y la represión más brutal.
El presidente Hugo Chávez tenía mil veces razón cuando denunció la implicación de los dirigentes del PP y de la CEOE en el golpe de Estado que pretendió eliminarle. Nadie ha podido desmentirle.
Es del dominio público que el gobierno del PP mantuvo un contacto continuo y una estrecha coordinación con el de EEUU durante el intento contrarrevolucionario de abril de 2002. El 13 de abril, el embajador de España en Caracas, Manuel Viturro de la Torre, junto al embajador de EEUU, Charles S. Schapiro, acudieron juntos para entrevistarse personalmente con el golpista Pedro Carmona, presidente del "gobierno provisional", después que éste disolviera la Asamblea Nacional y eliminara los derechos democráticos en el país.
El presidente del Gobierno español, José María Aznar, mantuvo el 12 de abril una conversación telefónica con Pedro Carmona, poniéndose a su entera disposición. En un artículo publicado el domingo 14 de abril en el diario El Mundo por el portavoz del Partido Popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, Gustavo de Aristegui, se afirmaba que "la política exterior chavista era cada vez más errática y desafiante. Algunos países, como el nuestro, hicieron muy loables esfuerzos para encauzar tanta irresponsabilidad política. El Gobierno español hizo lo que debía, tratar de encauzar los desmanes del presidente de un país clave en la región y para nuestros intereses económicos y consulares. Lo irresponsable habría sido no intentarlo". Pedro Carmona viajó a Madrid en la primera semana de abril, para participar en un programa de reuniones con la Confederación de Organizaciones Empresariales Españolas (CEOE), en su calidad de presidente de la patronal venezolana, Fedecámaras. Fuentes de la CEOE afirmaron el 13 de abril a Europa Press: "Acogemos su nombramiento con agrado", en referencia a Pedro Carmona.
Según publicó el 29 de abril de 2002 la revista Cambio 16, "en la Administración española fueron muy receptivos cuando el líder empresarial visitó Madrid como futuro presidente de Venezuela. Fue atendido por funcionarios de alto rango y, posiblemente, se reunió también con especialistas en operaciones de inteligencia política, con experiencia en otros países Iberoamericanos". Entre sus interlocutores, la revista señala a "altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Presidencia del Gobierno".
El apoyo del PP al golpe de Estado contra Chávez, no puede ocultar la actitud vergonzosa que mantuvieron en aquellas jornadas los dirigentes del PSOE y sus medios afines, como El País. El 12 de abril de 2002, horas después del golpe, Trinidad Jiménez declaró, según informó la agencia EFE: "Chávez venía dando autogolpes en los últimos años desmantelando el sistema democrático, ya que actuaba como un dictador y era un ejemplo de como a través de unas elecciones democráticas se puede llegar al poder y actuar dictatorialmente".
En una línea semejante se expresaba el diario El País, que en la crónica de su enviado especial a Caracas, el 13 de abril del 2002, titulaba La República bolivariana ha muerto, aplaudiendo la intentona golpista: "la presión popular y periodística, activamente secundada por los empresarios y los sindicatos de trabajadores y con un sangriento desenlace, sublevaron finalmente a los cuarteles y derrumbaron la presidencia de Hugo Chávez, después de una gestión caracterizada por la provocación y el avasallamiento de la discrepancia".

Los intereses que hay en juego

Detrás de esta campaña de hostigamiento contra Chávez, y extensible a Evo Morales, se encuentran los grandes intereses de los capitalistas españoles. Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, no reparó en exigir en la cumbre de Chile "respeto por la propiedad privada como piedra angular del crecimiento económico y social, aplicando normas jurídicas claras y estables que ofrezcan seguridad al emprendedor", Pero, ¿qué ha ofrecido la propiedad privada a las masas de Latinoamérica? Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) más de 234 millones de latinoamericanos siguen viviendo en la pobreza y 107 millones son pobres de solemnidad. En los últimos 17 años, en los que España se ha convertido en el principal inversor europeo y el segundo del mundo tras EEUU en el continente, las diferencias entre ricos y pobres no se han reducido, sino que se han incrementado.
En el caso de Venezuela, las empresas españolas han invertido 1.704 millones de euros desde que Chávez llegó al poder en 1999, según el Consejo de Cámaras de Comercio. Bancos como el BBVA y el Santander controlan el 25% del sector. Hasta septiembre pasado, ambos ganaron 231 millones de euros. Otras multinacionales como Repsol cuenta con diferentes yacimientos en el país y obtiene el 1% de su beneficio y el 2% de la producción. Prisa y Mapfre también están presentes con inversiones millonarias y Telefónica ha realizado una inversión de 850 millones a través de su firma de móviles con la que mantiene 8 millones de clientes y un beneficio operativo de 756 millones hasta septiembre.
En el periodo expansivo entre 1993 y 2000, las multinacionales destinaron unas inversiones brutas de 77.037 millones de euros al continente latinoamericano, el 50% del total de la inversiones españolas en el mundo. Sin embargo, los procesos políticos revolucionarios y el avance de la lucha de clases que sacude a toda la región han hecho que la inversión española en Latinoamérica se redujera al 18% del total. A pesar de todo, los beneficios que obtienen en esta área siguen siendo muy importantes: en 2006, el 24% de los resultados de las empresas del Ibex provenía de la región, con especial incidencia en las grandes (55% en el BBVA; 45% en Repsol YPF; 37% en el Santander; 33% en Telefónica y 30% en Endesa).

Por el triunfo de la revolución socialista en Venezuela

No es por tanto difícil de entender que los intereses "españoles" en juego, es decir, los intereses políticos y económicos de la clase dominante entren en colisión frontal con la revolución venezolana, más aún cuando Chávez ha dado señales de estar dispuesto a nacionalizar las propiedades de las multinacionales y la banca española en Venezuela.
La figura del Rey se ha utilizado a fondo para tratar de confundirlo todo respecto a lo que ocurre en Venezuela, aunque esto está minando a pasos agigantados su imagen de neutralidad política que tanto la derecha como los dirigentes de la izquierda han tratado de inocular a la sociedad desde la Transición. En realidad, el Rey se está quemando solo, hecho que tiene que ver con la tremenda polarización política que hay en el Estado español. Este proceso también preocupa a los portavoces más consecuentes del capital, como el diario El País que en su editorial del 11 de noviembre pasado advertía: "La Monarquía está adquiriendo en los últimos tiempos, y por razones diversas, un protagonismo que no facilita la imprescindible labor de moderación que tiene asignada en el sistema constitucional, y que a la vista del grado de crispación que ha alcanzado la vida política en España es más necesaria que nunca. A los partidos les corresponde la mayor responsabilidad para facilitar el regreso del sosiego a las instituciones, incluida la jefatura del Estado. La proximidad de las elecciones exige en determinados ámbitos mayores dosis de sentido institucional y no de confrontación. Es una ensoñación creer que los resultados de marzo serán capaces de reparar por sí solos el insensato deterioro que se está produciendo en los órganos decisivos para el funcionamiento del Estado. La figura del Rey no debería estar por más tiempo en el primer plano político".
La revolución venezolana no puede ser más que combatida a sangre y fuego por todos aquellos que consideran el capitalismo como el único sistema posible. Por eso la socialdemocracia se suma a esta santa alianza y contribuye entusiasta en el intento de sembrar la confusión entre la clase obrera del Estado español. Es más, debido a la incapacidad de la burguesía de atacar de forma frontal a la revolución (fracaso del golpe de Estado, imposibilidad de intervenir militarmente, etc.) la socialdemocracia puede acabar siendo el instrumento principal de la contrarrevolución venezolana durante este periodo.
Lo que está ocurriendo en Venezuela es una inspiración pero también una advertencia para la clase obrera y la juventud en el Estado español. Los derechos contemplados en el marco de la democracia burguesa, con todas sus limitaciones, no sólo pueden ser atacados duramente, como ocurre en la actualidad en el Estado español, Francia, EEUU y otros países capitalistas desarrollados. La clase dominante no dudará en suprimirlos si sus intereses se ven amenazados de manera decisiva, como la experiencia histórica ha puesto sobradamente de manifiesto. Por eso es aún más repugnante ver a los voceros del capital y del imperialismo mundial esgrimir demagógicamente el argumento de la "democracia" para golpear a Chávez y la revolución venezolana.
Las masas revolucionarias en Venezuela están escribiendo una página heroica en la historia de la lucha por el socialismo. Si triunfan, y pueden hacerlo, su ejemplo se extenderá y se apoderará de la imaginación y el corazón de millones de explotados en todo el mundo. También en el Estado español, y este hecho destrozará todos los obstáculos, todo el escepticismo y la desmoralización que los dirigentes reformistas, de todo pelaje, siembran entre los trabajadores de cara a levantar una alternativa auténticamente socialista.