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Leganés (187.000 habitantes) es uno de los municipios del Cinturón Rojo de Madrid, formado por grandes núcleos urbanos que crecieron de la mano de la fuerte emigración obrera de los años sesenta y setenta. Ha sido escenario de innumerables luchas de la clase trabajadora. Desde 1979 ha gobernado la ciudad el PSOE, desde 1995 en coalición con IU. Sin embargo, tras 28 años de gobiernos municipales de la izquierda, que en la práctica han supuesto políticas de privatización de servicios públicos, empleo temporal, falta de acceso a la vivienda y ordenanzas más propias de la derecha, en las últimas dos elecciones municipales el PP ha sido la lista más votada, aunque la izquierda ha conservado en su conjunto la mayoría absoluta. El 27 de mayo, PSOE e IU alcanzaron 47.133 votos (51,2% y 14 concejales) frente a 36.283 (39,4% y 12 concejales) de la derecha.

Entrega de la alcaldía a la derecha

Todo parecía indicar que se reeditaría el pacto PSOE-IU con Rafael Gómez al frente de la alcaldía. Pero todas las alarmas saltaron el 16 de junio, en el pleno de constitución del Ayuntamiento, cuando los tres concejales de IU votaron en blanco, permitiendo la investidura de Guadalupe Bragado (PP), que contaba con un voto más que los socialistas. El portavoz de IU, Raúl Calle, argumentó primero que no se había llegado a un pacto por "la negativa del PSOE a ceder la Concejalía de Deportes" y más tarde por "diferencias programáticas". Muchos vecinos comenzamos a sospechar que se trataba, como en muchos otros municipios, por el ansia de controlar el urbanismo, fuente millonaria de la especulación inmobiliaria.
Sin embargo, no hay ninguna justificación posible para entregar la alcaldía a la derecha con más de 47.000 votos de izquierdas detrás. Si realmente había diferencias programáticas, se debería haber investido al candidato del PSOE y haber pasado a una oposición realmente de izquierdas, firme y consecuente, que sin duda se hubiera ganado el apoyo de un gran sector de la población. Pero eso significa cambiar de política girando a la izquierda en la política municipal, algo a años luz de la perspectiva de los dirigentes actuales de IU.

Los acontecimientos se suceden

Tras extenderse como la pólvora la noticia, miles de votantes de izquierdas mostraban su incredulidad, traducida poco después en indignación, mientras los militantes más activos de la izquierda sindical, política, vecinal y estudiantil de Leganés, comenzamos a organizarnos para dar una respuesta unitaria y decidida ante tan graves sucesos. El 21 de junio convocamos una asamblea vecinal, a la que acudieron más de un centenar de personas y organizaciones como CCOO, UGT y varias Asociaciones de Vecinos. En la misma, desde El Militante, el Sindicato de Estudiantes, PCE, PCPE o Juventudes Socialistas, defendimos la necesidad de convocar movilizaciones "por un Ayuntamiento de izquierdas con políticas realmente de izquierdas". Pensamos que ese lema condensa la idea de que necesitamos no sólo echar a la derecha del Ayuntamiento y hacer respetar la voluntad popular, sino un giro a la izquierda en las políticas de PSOE-IU que cierre el paso al escepticismo y recupere la ilusión de la clase obrera de Leganés. Esta es la única manera de cerrar el paso a la derecha. Tras someterse la propuesta a votación, fue aprobada y se convocó una manifestación para el 3 de julio.
Días después, PSOE e IU anunciaban públicamente la presentación de una moción de censura contra la alcaldesa del PP, cumpliendo en parte con el clamor de los trabajadores y la juventud de Leganés contra esta situación. Pero como explica el manifiesto del 3 de julio: "PSOE e IU deben corregir sus actuaciones irresponsables y decepcionantes. Instamos a desarrollar políticas y acciones decididamente de izquierdas: vivienda accesible, de carácter público y en régimen de alquiler, servicios públicos con empleo público, remunicipalización de los servicios privatizados, puertas abiertas a la participación ciudadana derogando las ordenanzas que lo impiden".
El 3 de julio saldremos a la calle, no únicamente para festejar el cumplimiento de los resultados electorales, sino para dejar claro a los concejales de PSOE e IU que nuestro voto no es un cheque en blanco, sino que les exigimos UN GOBIERNO DE IZQUIERDAS CON POLÍTICAS DE IZQUIERDAS, un Ayuntamiento al servicio de los trabajadores.