Imprimir
 

El 21 de febrero la delegación territorial de la Ertzaintza llamó al representante de la Fundación Federico Engels (FFE) en Euskadi a una reunión para tratar sobre las agresiones fascistas sufridas desde el mes de septiembre, hecho que pusimos en conocimiento de toda la Plataforma Antifascista. Era la primera cita que recibíamos después de las numerosas agresiones y correspondientes denuncias que pusimos en noviembre y diciembre de 2006.
Los responsables de la Ertzaintza reconocieron un déficit de investigación sobre estos grupos y nos informaron que tratarían de afrontar agresiones de este tipo con juicios rápidos. Insistieron que cualquier agresión, sean amenazas, coacciones, pintadas y por supuesto las agresiones físicas fuesen denunciadas para que se pudiese elaborar un amplio dossier haciendo constar el carácter fascista y la vinculación con los grupos agresores.
Por nuestra parte les trasmitimos nuestra crítica por la actitud de la Ertzaintza el día de la concentración y por haber actuado de una forma muy diferente a si las agresiones hubiesen provenido de los sectores afines a la izquierda abertzale. Es evidente que si en lugar de neonazis pintando "Heil Hitler" se hubiese tratado de jóvenes abertzales pintando "Gora ETA" todos los medios de comunicación se hubieran hecho eco, en lugar del silencio cómplice que mantuvieron; además, el grupo agresor hubiese sido desarticulado y probablemente habrían pasado a la Audiencia Nacional acusados de pertenencia a banda armada o enaltecimiento del terrorismo con penas de cárcel no menores a 6 años, como vemos en los juicios del 18/98. Mientras, los fascistas se pasean felizmente por la ciudad, nos denuncian a los agredidos por acoso e injurias, tienen permisos de armas, trabajan de escoltas en lugares públicos, ejercen con plena libertad sus actividades de carácter fascista y alardean de ser fascistas en Internet con fotos a la vista de todos.

La Ertzaintza no mueve un dedo contra los fascistas

La Ertzaintza ante esto nos dice que prácticamente no se entera de nada, a pesar de la creciente presencia, actividades y envalentonamiento de estos grupos y su coordinación con los de otras provincias. Como prueba de ello, al día siguiente de la entrevista, el servicio de investigación nos llamó para ver si les podíamos enviar el enlace de las Juventudes Nacional Socialistas de Álava, grupo neonazi al que pertenece José Viñas que aparece en diversas fotos con la camiseta 88 (HH, Heit Hitler) y el brazo en alto. ¿Qué podemos esperar de este equipo de investigación? ¿Bajo qué parámetro se puede justificar esta pasividad cuando el crecimiento de las bandas fascistas es un elemento de preocupación que ha llegado incluso al parlamento europeo?
Desde estas páginas hemos advertido de la falta absoluta de voluntad política por parte de la burguesía, española o vasca, para acabar con lo que ellos consideran "armas auxiliares" para golpear a la izquierda, a la clase trabajadora y la juventud. Como gritábamos en la concentración "los ricos señalan, los nazis apuñalan". Aunque la burguesía trata de evitar que los fascistas actúen indiscriminadamente y llamen demasiado la atención, los entrena, emplea, arma y protege para utilizarlos en situaciones de emergencia social donde estas bandas neonazis y fascistas son llamadas a actuar impunemente contra la clase obrera y la juventud. Los ejemplos de las actuaciones paramilitares en Colombia, México, Bolivia y el resto de América Latina, países en los que la burguesía española y vasca tienen grandes intereses es una muestra de ello. Las bandas fascistas son los paramilitares de la democracia burguesa a los que se tolera bajo el paraguas de la "libertad de opinión".

23 de marzo, juicio contra los agredidos

Después de esta conversación, los representantes de la FFE y el SE recibimos sendas células de citación para asistencia a juicio de faltas nº 113/07 del Juzgado de Instrucción nº 2 de Vitoria. Las denuncias están hechas por los fascistas José Viñas, Francisco Martínez (propietario del Pik Up 2441 DPR que agredió a un compañero de la FFE en el interior de la UGT), y del escolta Enrique Cavaye Arozamena, el cual nos tiró un bulto hecho con carteles al local, nos insultó y quiso agredirnos.
No podemos permitir que nos conviertan a las víctimas en verdugos. Por eso, ante esta situación es necesario organizarnos más y mejor y ampliar la unión de todas las organizaciones de izquierdas frente a las agresiones fascistas. No podemos confiar en la justicia burguesa al servicio del capital y sus necesidades; permisiva con los fascistas y dura con los jóvenes y los trabajadores que luchamos por cambiar las cosas.
Llamamos a todos los jóvenes y trabajadores de la ciudad a participar el día del juicio, 23 de marzo, en la concentración de protesta frente a los juzgados.