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Los trabajadores madrileños no sólo tenemos que sufrir la explotación capitalista en el trabajo con bajos salarios, jornadas agotadoras y demás que sufren los trabajadores del resto del Estado, además, gracias a la política social llevada a cabo por el PP en la Comunidad y en el Ayuntamiento, tienen que soportar viajes interminables bajo tierra para llegar, a veces, a ninguna parte.

Motín de viajeros

Los medios de comunicación se hicieron eco el 12 de enero de un motín de viajeros en la línea 6 que se negaban a desalojar el Metro, lo que provocó la intervención de los antidisturbios. Ese día se habían producido ya más desalojos y para bastantes de los que iban en el tren era ya el segundo o tercero, con lo que la gente explotó y se negó a salir de los vagones. Yo uso cuatro veces al día esa línea y en los últimos meses se habían incrementado las paradas sin sentido, los desalojos por averías y otras muchas incidencias sin ningún tipo de explicación por parte de los responsables del Metro. Pero no era sólo la línea 6, ya que, aunque en menor medida, lo mismo sucedía en líneas como la 5, la 7, la 10, etc. Además, las averías eran más frecuentes en horas punta, de 7,30 a 9,30, que es cuando la gente va más preocupada por llegar a tiempo al trabajo.
Ese día a unos viajeros les hicieron bajar en la estación de Usera, tuvieron que esperar a otro que ya venía hasta los topes y después de montar como sardinas en lata, poco más adelante les volvieron a avisar que bajasen del metro pues estaba también averiado. La gente, muy enfadada ya, se negó.

Dinero para los empresarios

Metro de Madrid depende fundamentalmente de la Comunidad, es decir del gobierno de Esperanza Aguirre. Como estamos en vísperas electorales, cada dos por tres la tenemos, junto con su inseparable Ruiz Gallardón, inaugurando nuevas estaciones. Desde 1995 (con gobierno de Gallardón) Metro de Madrid no ha dejado de crecer en estaciones y kilómetros. En 1995 había 164 estaciones y 120 kilómetros de vías. En mayo de 2007, antes de las elecciones si es posible, el Metro tendrá 319 estaciones y 318 kilómetros incluyendo las tres líneas de tren ligero. Todo esto ha supuesto una inversión en obras de infraestructura de 86.000 millones de euros (más de 14 billones de las antiguas pesetas) que van a servir para que los grandes empresarios de la construcción, lo banqueros y demás, engorden mucho más sus bolsillos a costa del dinero de los trabajadores. Porque eso lo tenemos que pagar nosotros.
Mientras sucedía esto el número de viajeros se incrementaba, los trenes iban envejeciendo y cada vez eran necesarios más. Es decir se necesitaba invertir en trenes, personal, etc. Esto se ha hecho muy por debajo de lo necesario ya que mientras la red de Metro se ha incrementado en un 91%, el número de vagones lo ha hecho en un 46% y la plantilla en un 0,8%.
Las averías del Metro han puesto al descubierto la caradura del PP y de Elvira Rodríguez, Consejera de Transportes y por tanto responsable de Metro. La primera medida después del motín fue poner a 50 empleados en los andenes para "distribuir" a la gente en los vagones, ya que la culpa de las averías, según ella, no era la falta de trenes, su antigüedad o la deficiente red eléctrica, etc. sino que la culpa es nuestra, de los usuarios, que somos borregos y queremos entrar todos por la misma puerta y además nos gusta ir espachurrados a trabajar.

Transporte público de calidad

Como las averías continúan la nueva versión es que se deben a sabotajes de los trabajadores pues aparecen cables cortados, etc. No explican que están recurriendo a trenes que ya estaban para el desguace y por tanto no en muy buenas condiciones.
Las Asociaciones de Vecinos de Madrid han comenzado a recoger firmas para exigir una solución al problema del transporte público. El PP lo tiene claro, su meta es privatizar todo lo que pueda. En el Metro ya han privatizado un 20% de lo que supone el negocio de mantenimiento, seguridad, etc. Su prioridad no es que los trabajadores de Madrid vayan al trabajo con unas mínimas comodidades y sin estar pendientes de si llegarán a tiempo, su prioridad es incrementar los beneficios de sus amigos los empresarios y los banqueros.
En mayo hay elecciones. Los partidos de izquierda deben presentar un programa en el que el transporte público se trate como un derecho de la gente, que hay que potenciar y así se conseguirían dos cosas: un transporte rápido y seguro para la gente y eliminar una parte de la contaminación que cubre ciudades como Madrid. Luchar por esta y otras medidas en sanidad, educación, etc. serviría para echar de la Comunidad y el Ayuntamiento al PP.