Imprimir
Recientemente el vertido del Prestige y el incendio de Riba de Saélices (Guadalajara) que calcinó 13000 hectáreas de bosque y costó la vida a 11 trabajadores han puesto de manifiesto la auténtica naturaleza del capital .Obviamente, ni la inversión en El control de la economía mundial por parte de un puñado de grandes monopolios ha tenido entre otras consecuencias una acción devastadora sobre el medio ambiente, empeorando nuestras condiciones de vida de un modo alarmante. La lucha por el máximo beneficio, el motor de la actividad económica bajo el capitalismo.

Recientemente el vertido del Prestige y el incendio de Riba de Saélices (Guadalajara) que calcinó 13000 hectáreas de bosque y costó la vida a 11 trabajadores han puesto de manifiesto la auténtica naturaleza del capital .Obviamente, ni la inversión en la seguridad de los buques petroleros, ni la que hubiera sido necesaria realizar en prevención por la empresa contratada, que hubiera evitado o limitado el alcance del incendio responden a criterios de rentabilidad capitalista.

NO A LAS CENTRALES NUCLEARES

Los marxistas nos oponemos tajantemente a las centrales atómicas y al armamento nuclear. El riesgo de la energía nuclear ha quedado probado en las últimas décadas. Bajo el capitalismo no existe ninguna seguridad en las centrales nucleares, que se construyen y funcionan evitando todos aquellos gastos no imprescindibles.

Esta, también, era la situación en los antiguos países del Este de Europa, gobernados por regímenes estalinistas que actuaban de la misma manera que los gobiernos capitalistas respecto al medio ambiente. Hace 20 años de la tragedia de Chernobil, la central ucraniana que sufrió un accidente debido a su pésimo estado de conservación con consecuencias(que duraran mucho tiempo)gravísimas.

Pese a esta experiencia y a la de otros accidentes que han sembrado la historia nuclear de EE.UU., Alemania o España, los gobiernos capitalistas siguen apostando

por la energía nuclear como es el caso del gobierno de George W. Bush que en su plan energético para los próximos veinte años respalda la producción de energía nuclear a gran escala. La razón de esta energía se explica por la dependencia del gobierno norteamericano de las grandes industrias energéticas, que figuran entre los mayores contribuyentes a la campaña presidencial del Partido Republicano de Bush. Así se entiende que EEUU se negara a firmar el protocolo de Kioto (que trata de prevenir el calentamiento terrestre). En estos momentos hay 65 plantas nucleares que generan

el 20% de la electricidad consumida en EE.UU. y la administración Bush pretende que ese porcentaje se incremente.

En el caso del Estado Español se está produciendo una nueva ofensiva a favor de las nucleares. El Foro Nuclear que agrupa a las empresas que explotan las seis centrales españolas ha instado al gobierno para que en 2012 haya al menos una nueva instalación nuclear en todo el Estado. en 2001 las centrales nucleares produjeron el 27% de la electricidad en nuestro país con un aumento de la producción del 2,4%.

La moratoria para no construir más centrales nucleares aprobada por el gobierno PSOE en los años 80 supuso unas subvenciones a las empresas eléctricas dueñas de las centrales por valor de 700.000 millones de pesetas. Y esto se paga con el recibo de la luz a través del 3,5% del importe de cada recibo. En el año 2003 el gobierno del PP pagó a las compañías eléctricas 482,12 millones de euros.

NO AL ALMACÉN CENTRALIZADO

CIERRE PROGRESIVO DE TODAS LAS CENTRALES NUCLEARES

El desarrollo económico capitalista en el Estado Español durante los años 50 y 60 concentro la industria en unas zonas (Euskadi, Madrid, Catalunya...) y asignó a otras como Castilla-La Mancha, y muy especialmente a Guadalajara, el papel de suministradora de mano de obra(emigración), agua y energía. Así pues fueron instaladas las centrales nucleares de Zorita y Trillo, la primera ya cerrada al haber sobreagotado su vida útil, y ahora existe la posibilidad de construirse el almacén temporal centralizado (ATC) que almacenaría los residuos radiactivos de alta actividad de las centrales nucleares del Estado Español.

Sin duda el emplazamiento del ATC, por mucho dinero que recibiera el Ayuntamiento que aceptara su instalación, acrecentaría aún más los riesgos para la vida, en una provincia en la que hace más de 40 años se genera energía nuclear. Por otra parte las posibilidades de desarrollo del territorio quedarían muy mermadas, habida cuenta del creciente conocimiento y conciencia existentes sobre los peligros de la energía nuclear.

Los marxistas agrupados en torno al periódico EL MILITANTE entendemos que los trabajadores y la juventud a través de sus organizaciones (partidos, sindicatos,...) hemos de luchar para poner fin a la paulatina destrucción del medio ambiente. Sólo en una sociedad libre de toda opresión donde la producción se planificase para resolver los problemas de la humanidad y no para aumentar los beneficios de una minoría de burgueses, podríamos utilizar más racional y apropiadamente los recursos de la naturaleza en beneficio de todos. La defensa del medio ambiente no tiene porqué ser un obstáculo para un mayor bienestar de la humanidad. Por el contrario, el crecimiento de la producción, la ciencia y la técnica podrían resolver los problemas del conjunto de la población del planeta, incluida la defensa del medio ambiente, a condición de que estuvieran liberadas de la búsqueda del máximo beneficio. En una economía socialista, planificada democráticamente, el crecimiento del bienestar económico y social iría estrechamente vinculado a la defensa de los recursos del medio y la conservación y regeneración de la naturaleza.

NO AL ATC

NO A LAS CENTRALES NUCLEARES. CIERRE PROGRESIVO GARANTIZANDO UN EMPLEO ALTERNATIVO A SUS TRABAJADORES

NO AL PAGO DE COMPENSACIONES POR LA MORATORIA NUCLEAR

INCREMENTE DRÁSTICO DE LOS PRESUPUESTOS DESTINADOS A FINANCIAR FUENTES DE ENERGÍA ALTERNATIVAS, MEDIANTE LA CREACIÓN DE EMPRESAS PÚBLICAS DESTINADAS A TAL FIN

NACIONALIZACIÓN BAJO CONTRO OBRERO Y SIN INDEMNIZACIÓN, SALVO EN CASOS DE NECESIDAD COMPROBADA, DE LOS GRANDES MONOPOLIOS ELÉCTRICOS.