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Al destaparse el caso Marbella se nos ha intentado convencer, por todos los medios, de que es un caso aislado. Estos políticos corruptos nada tienen que ver con el resto, que gobiernan al servicio de los ciudadanos. Pero, la realidad es, cuanto menos Al destaparse el caso Marbella se nos ha intentado convencer, por todos los medios, de que es un caso aislado. Estos políticos corruptos nada tienen que ver con el resto, que gobiernan al servicio de los ciudadanos. Pero, la realidad es, cuanto menos, un poco distinta.

Al portavoz del Partido Popular, Eduardo Zaplana, vuelve a salpicarle la polémica. Esta vez se trata del cobro de comisiones ilegales en Terra Mítica, parque a cuyo frente se encuentra buena parte de su familia. En unas declaraciones grabadas por diputados del PSPV-PSOE, dos empresarios hablan de Zaplana repartiéndose el botín con los acusados en el reciente caso por cobro de facturas falsas en el parque temático.

Terra Mítica se ha convertido en el mejor ejemplo de expolio de las arcas públicas. Desde la Generalitat se está sosteniendo, con el 20% del dinero total, a una empresa cuyas deudas por fraude fiscal amenazan con hundir aún más las arcas públicas. Claro que éste es sólo uno de tantos casos. La costa valenciana está siendo remodelada a gusto de los bolsillos empresariales: Torrevieja, Benidorm, Cullera, Tavernes, Catarroja… Los representantes de los empresarios saben muy bien cuál es su deber principal; hacer ricos a sus representados y, de paso, a ellos mismos. Como dijo el mismo Zaplana en otra conversación grabada, ésta del caso Naseiro, en 1990: “Que me dé diversas opciones y me quedo con la más fácil. Pero me tengo que hacer rico porque estoy arruinado” (24/11/2005, Cadena Ser).

En la comunidad del pelotazo inmobiliario los partidos de la izquierda parecen haber olvidado quiénes somos su base social: los trabajadores y la mayoría de la juventud. Un vuelco electoral requiere la oposición irreconciliable con la especulación, al saqueo y la desindustrialización, que defienda el empleo estable y de calidad, la educación pública en edificios de ladrillo, y la sanidad sin lista de espera. Para eso deben expropiar a todo el entramado de ladrones (empresarios) y organizar la economía en un plan común. No es descabellado preguntarse, al calor del escándalo, ¿cuántas escuelas caben en los 102 millones de euros de sobrecoste en comisiones de Terra Mítica?