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Para algunos, Alberto Ruiz Gallardón es la gran esperanza de la derecha de este país, dicen que es un político amable, tolerante y con talante moderado, en las antípodas de personajes del PP como Acebes o Zaplana. Pero los que sufrimos diariamente la Para algunos, Alberto Ruiz Gallardón es la gran esperanza de la derecha de este país, dicen que es un político amable, tolerante y con talante moderado, en las antípodas de personajes del PP como Acebes o Zaplana. Pero los que sufrimos diariamente la política de Gallardón y el PP en el Ayuntamiento de Madrid sabemos perfectamente que detrás de esa fachada de “amabilidad” y “simpatía” se esconde un representante más de la derecha que piensa que la ciudad es un gran negocio, sobre todo para las grandes empresas y constructoras.

El gran proyecto de su programa electoral es el soterramiento de la M-30, una obra faraónica que costaría a las arcas municipales 1.700 millones de euros. El proyecto era muy atractivo, se supone que mejoraría el tráfico de la capital, se crearían más espacios verdes e incluso se recuperaría el río Manzanares para que todos nos pudiéramos bañar.

Pero a falta de un año para el teórico final de la obra, el coste se ha disparado hasta 4.665 millones de euros, entre el dinero que se pagará a las constructoras y los intereses bancarios. De acuerdo con un estudio técnico independiente encargado por la entidad que financia la obra de la M-30, finalmente costará entre 200 y 300 millones más.

La obra se está haciendo a través de una empresa mixta llamada Madrid Calle 30 (con un 80% capital público y un 20% privado, concretamente las constructoras ACS y Ferrovial). En este caso “mixta” quiere decir que la parte pública se limita a pagar y la parte privada se lleva los beneficios. Según el PSOE, si la obra se hiciera sólo con deuda pública costaría unos 1.400 millones de euros menos (el Ayuntamiento sólo reconoce que serían 104). Una revista especializada, Project Finance Magacine, aseguraba que según otro estudio la obra habría costado sustancialmente menos financiada con deuda pública.

Por otro lado, recientemente ha salido a la luz un informe del que fue responsable de infraestructuras de la Comunidad de Madrid, Manuel Melis, cuando Gallardón era presidente. En él se dice que cuando se construyó la línea 9 de Metro, para ahorrar costes, se pusieron piezas de mala calidad que a los pocos meses de inaugurada la línea provocaron la caída de la catenaria, por suerte, como él mismo reconoce, en ese momento no pasaba ningún metro porque de ser así habrían muerto electrocutados todos los pasajeros. Aún abaratando costes con piezas de mala calidad ¡la obra costó cien millones de euros más de lo presupuestado inicialmente! Lo más inquietante de todo es que Melis es ahora ¡el responsable de la obra de la M-30!

Madrid, gracias a Gallardón, tiene el honor de figurar en el primer lugar de las ciudades más endeudas del país, 5.042 millones de euros (2.538 euros por habitante), en un año el endeudamiento se ha incrementado en un 50%. Con este dinero se podrían construir más de 20.000 viviendas de protección oficial, se podrían rehabilitar los barrios obreros, se podrían construir más de cien polideportivos, además sobraría dinero para cuarenta centros culturales y bibliotecas, por no hablar de la escasez de guarderías, etc.,

Además ha convertido la M-30 en la vía pública más peligrosa de Europa, sin arcén para que un coche aparque si sufre una avería y la peor señalizada. El año pasado hubo 10.629 accidentes de tráfico sólo en la M-30, 568 más que en 2004, en los que hubo 4.916 heridos. Ha conseguido que en Madrid se produzcan atascos kilométricos a media noche o en pleno mes de agosto, que se disparen los niveles de contaminación con el consiguiente aumento de las enfermedades respiratorias debido a la cantidad de polvo que respiramos diariamente.

¿Cómo se va a pagar la deuda?

El sentido común dice que cuando tú pides dinero prestado en determinado momento debes devolverlo. En el caso de Madrid la deuda durará hasta el año 2040 y el dinero saldrá, como es habitual bajo el capitalismo, de los bolsillos de los trabajadores a través de los impuestos y tasas municipales. ¡Tarea a la que se ha dedicado concienzudamente el señor alcalde!

Este año el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) ha subido un 13% (en 2005 subió un 29% y desde 2003 ha subido un 40%; en algunos barrios, sobre todo los obreros, ha subido un 80%), las tasas municipales un 28,63% (el año pasado subieron otro 60,84% y desde que llegó a la alcaldía han subido un 107%). Entre las tasas municipales se encuentran las que se pagan por asistir a los talleres culturales —un 199,91%, porque se ha privatizado completamente este servicio—. La grúa subió el año pasado un 57,85%, el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) que pagan todos los comerciantes subió un 30% y así podríamos seguir con los precios de los polideportivos municipales, las licencias de obras, etc. El ayuntamiento prevé recaudar este año 1.990 millones de euros con las tasas e impuestos municipales, ha duplicado la cantidad en tres años.

La ‘rebelión’ de los parquímetros

Además Gallardón ha descubierto una suculenta fuente de ingresos, los famosos parquímetros. El año pasado se instalaron en el centro de la ciudad, como ocurre en otras ciudades españolas para aliviar el tráfico del centro de Madrid, algo lógico y que se encontró con escasa oposición vecinal. Pero de repente el PP descubrió que se podía sacar mucho dinero con los parquímetros y a principios de año decidió extender el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) a otros 17 barrios de Madrid, pero en este caso barrios alejados del centro de la ciudad, teóricamente para reducir el tráfico, pero la realidad es que se trata de barrios residenciales, en su mayoría obreros, donde apenas hay comercio y que no tienen habitualmente problemas de tráfico. Ahora los vecinos que quieren aparcar el coche en su barrio tendrán que pagar 24,60 euros anuales al ayuntamiento, pero además, como debido a la instalación de los parquímetros las plazas de aparcamiento para los residentes se han reducido un 25%, los vecinos que antes aparcaban sin problemas cuando regresaban del trabajo ahora tienen serias dificultades cada noche para aparcar.

Esta medida ha provocado una verdadera explosión vecinal en estos barrios. Con manifestaciones semanales, tanto en los barrios como concentraciones frente al ayuntamiento, los vecinos indignados han arrancado los parquímetros, los han pintado de colores, etc. Incluso ha habido una huelga de controladores del SER denunciando la peligrosidad de su trabajo porque en muchos casos ellos son los que han sufrido agresiones debido al enojo de los vecinos con el ayuntamiento. El negocio es evidente, este año el ayuntamiento prevé ingresar gracias a los parquímetros 88,4 millones de euros, ¡siete veces más que en 2003!

¡No hay dinero para gastos sociales!

Mientras dedica el 76% del presupuesto municipal a infraestructura y urbanismo, al mismo tiempo reduce el dinero destinado a cuestiones sociales. El año pasado redujo el presupuesto para atención a personas sin hogar un 2%, el dinero destinado a VPO pasó de 40 a 23 millones de euros, el presupuesto destinado a rehabilitación de edificios bajó un 41% o, por ejemplo, el destinado al servicio de bomberos bajó un 8,5%, este servicio está en una situación realmente precaria, con mala infraestructura y escasez de personal. Los bomberos hacen 500.000 horas extras al año (equivalente a 350 nuevos puestos de trabajo). Esta situación ha llevado a este sector a protagonizar varias huelgas muy duras desde que Gallardón llegó a la alcaldía.

El año pasado, de cada 100 euros del presupuesto municipal, 68 céntimos se dedicaban a programas sociales; si ya era una cantidad mísera, este año sólo serán 62 céntimos. En cambio, en 2005 de esos 100 euros 20 iban destinados a las obras de la M-30 y este año serán 26,21 euros.

Podríamos seguir poniendo infinidad de ejemplos que demostrarían que Gallardón es un fiel representante de su clase y defiende con celo los intereses de las empresas privadas, privatizando cada vez más servicios municipales, gastándose una cantidad escandalosa de dinero en potenciar el transporte privado mientras deja que se deteriore el transporte público, derrochando 50.000 millones de las antiguas pesetas en el traslado del Ayuntamiento al antiguo Palacio de Correos en Cibeles, apenas hay guarderías públicas y dedica 3,5 millones de euros para guarderías privadas… No hace falta tener mucha imaginación para ver qué haría Gallardón si estuviera al frente del gobierno estatal.

Lamentablemente, IU y PSOE no ofrecen una alternativa socialista a los problemas que tiene una gran ciudad como Madrid. Se limitan a denuncias puntuales o pedir rebeliones “pacíficas” en lugar de unificar los distintos sectores en lucha (vecinos, trabajadores de EMT y Metro, Bomberos, enseñanza, etc.) para combatir la política reaccionaria de Gallardón y el PP tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad de Madrid.

Fuentes: webs de los grupos municipales de IU y PSOE.