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La manifestación del pasado jueves 30 de marzo fue histórica. A pesar de la desorganización y confusión que hubo en torno a ella (el PSOE por ejemplo se añadió a última hora a su convocatoria) la abrumadora presencia era de trabajadores y votantes de La manifestación del pasado jueves 30 de marzo fue histórica. A pesar de la desorganización y confusión que hubo en torno a ella (el PSOE por ejemplo se añadió a última hora a su convocatoria) la abrumadora presencia era de trabajadores y votantes de izquierda. El ambiente era de alegría y de celebración ¡Por fin!, ¡Que se vayan todos!, ¡Esto y lo sabíamos hace tiempo!, ¿Por qué no les han metido mano antes? Todos ellos eran comentarios comunes en muchos participantes.

La hipocresía del PP

La tragedia es que a los ojos de todo el mundo, el que ha aparecido como el motor de esta manifestación ha sido el PP. Sin embargo, la propia candidata del PP era abucheada en la cabecera cuando hablaba con los medios de comunicación. Parece una contradicción, pero es la muestra gráfica de que si la izquierda defendiera un programa claro que inspirase a los vecinos, organizándolos y rindiendo cuentas ante ellos, podría conquistar el poder con facilidad para aplicar una política en beneficio de la inmensa mayoría.

En Marbella, la superficie construida se ha incrementado en un 2.235% en los últimos diez años y se han recalificado casi tres millones de metros cuadrados como urbanizables. Evidentemente, las consecuencias medio ambientales de esta monstruosidad provocada por el capitalismo gangsteril se está dejando sentir, así como también las consecuencias económicas y laborales. La crisis del sector hotelero, debido al crecimiento desproporcionado del turismo residencial, está trayendo despidos masivos y cierres de hoteles, como es el caso de los trabajadores del hotel Don Miguel. Mientras para la clase trabajadora la venta de patrimonio público, el endeudamiento y la subida de impuestos no se han traducido en mejores condiciones de vida, muchos barrios se encuentran con los mismos problemas que hace quince años. En estos años no se han hecho apenas viviendas sociales, ni colegios, guarderías o lavanderías públicas, ni zonas deportivas, culturales ni parques para los niños. Todo esto a pesar de que la población ha sobrepasado los cien mil habitantes y de la inmensa cantidad de dinero que se ha manejado en Marbella.

El PP no tiene ninguna autoridad para criticar nada. La derecha ha estado implicada en tramas de corrupción incluso de mayor alcance. De hecho, después de ocho años de gobierno estatal del PP, las actuaciones del gilismo han quedado impunes. Los intereses de las grandes inmobiliarias, que han causado la actual situación de corrupción en Marbella, son defendidos de forma ardiente por el PP allá donde gobierna

La defensa de esos mismo intereses no les hizo dudar un momento en pactar con el GIL en la mancomunidad o en la diputación provincial, no denunciar en los tribunales las tropelías urbanísticas gilistas, además de integrar en sus listas electorales de Marbella al anterior teniente de alcalde del Gil o alabar la política del gilismo en La Línea integrando a todo el gobierno municipal en su partido.

Elecciones YA: por un gobierno PSOE e IU. Movilización por un giro a la izquierda

Es un clamor popular el que esta situación acabe cuanto antes. Esto pasa por la celebración inmediata de elecciones. No se pueden poner excusas legales. Si la Junta y el gobierno central se ponen de acuerdo, podríamos tener elecciones rápidamente. Lo peor que puede hacer el PSOE ahora es atrasar todo este trámite y dejar que se pudra aún más la situación porque todavía no tiene confeccionado su cartel electoral: esto sería poner sus intereses por encima de los intereses generales de los trabajadores de Marbella que demandan soluciones YA.

Ahora bien, únicamente con adelantar las elecciones tampoco se resuelve todo. La izquierda, es decir: PSOE, IU, CC.OO., UGT y las asociaciones de vecinos deberían reunirse y plantear una plataforma reivindicativa basada en un auténtico giro a la izquierda en Marbella y San Pedro que sea votada en asambleas de vecinos en los barrios, donde se recojan las auténticas reivindicaciones que demandan la inmensa mayoría