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El 25 de noviembre de 2006, el Consejo de Europa aprobó una resolución propuesta por el Partido Popular Europeo, con el apoyo de una parte de la socialdemocracia, mediante la cual se hace una “condena internacional de los crímenes de los regímenes co El 25 de noviembre de 2006, el Consejo de Europa aprobó una resolución propuesta por el Partido Popular Europeo, con el apoyo de una parte de la socialdemocracia, mediante la cual se hace una “condena internacional de los crímenes de los regímenes comunistas totalitarios”. El texto, redactado por el parlamentario conservador sueco Goran Lindband, fue aprobado con 99 votos a favor, 42 en contra y 2 abstenciones.

Por supuesto dentro del “saco” comunismo entra todo: sus fundadores (Marx, Engels), Lenin, Trotsky, Stalin o Pol-Pot, es así intrascendente si Stalin exterminó a todos los bolcheviques que hicieron la Revolución de Octubre o si Trotsky se enfrentó contra la degeneración burocrática y criminal del régimen estaliniano, o si los principios teóricos del estalinismo son contrarios a los principios teóricos de Marx, Engels, Lenin o Trotsky.

Las líneas generales del texto, especialmente chocante en sus conclusiones, parten de la idea de que el comunismo en sí es una ideología condenable y que no importan las circunstancias ni los métodos de aplicación de esta ideología, ya que en su germen mismo está su carácter criminal. A partir de ahí Lindband, como no podía ser menos, compara el comunismo con el nazismo, concluyendo que si bien son reconocidas por todos las atrocidades del régimen nazi, no ocurre lo mismo con los crímenes “comunistas”, que deberían por tanto ser igual de conocidos y reconocidos por todos, incluidos aquellos pobres inconscientes que portan aún símbolos comunistas.

En el plano político hay que señalar el uso interesado de los crímenes del estalinismo para descalificar las ideas genuinamente democráticas. Es así una verdadera vergüenza que se equipare a ejecutores con ejecutados, que no se haga una distinción entre el régimen de democracia obrera instaurado por Lenin y los bolcheviques en Octubre de 1917 y la degeneración burocrática de este régimen llevada a cabo por Stalin, degeneración denunciada por Trotsky y por millones de comunistas de todo el planeta, y que es la base histórica para todos los crímenes a los que alude Lindband, quien prefiere culpar de estos crímenes a la ideología comunista y no a quien asesinó a todos los que defendieron los verdaderos principios de la Revolución de Octubre.

La pretensión principal de la resolución es la glorificación del capitalismo como única forma de construir una sociedad basada en la democracia y los derechos humanos, criminalizando el comunismo. Pero tanto Lindband como el resto de la derecha europea no dicen nada del capitalismo, un sistema criminal que condena a 1.200 millones de personas a vivir en la más absoluta pobreza, con menos de un dólar al día, un sistema injusto donde el 1% de los más ricos tienen más ingresos que el 57% de la población pobre, un sistema donde mil millones de personas están paradas o subempleadas o un sistema que obliga a trabajar a más de 245 millones de niños.

Capitalismo es igual a guerra, hambre, tortura, falta de futuro para la inmensa mayoría. Capitalismo es barbarie y mal le pese al Consejo Europeo la única esperanza de la humanidad es el comunismo.

¡Proletarios del mundo uníos!