Corriente Marxista Internacional

A los trabajadores de la Comunidad de Madrid (CAM) se nos está bombardeando desde hace meses con una campaña insultante, que en nada envidia a otras campañas propagandísticas del PP, por la cual se nos hace creer que se ha cumplido un “compromiso”, q A los trabajadores de la Comunidad de Madrid (CAM) se nos está bombardeando desde hace meses con una campaña insultante, que en nada envidia a otras campañas propagandísticas del PP, por la cual se nos hace creer que se ha cumplido un “compromiso”, que contamos con un mejor sistema sanitario, con unas listas de espera que no superan los treinta días (!), y que se están dando los fondos necesarios para hacer frente al incremento demográfico que hemos venido experimentando.

¿Listas de espera de 30 días?

En realidad, tras toda esta parafernalia se encuentra un sistema sanitario claramente desbordado, y cuyos medios están siendo privatizados paulatinamente.

Empezando por las listas de espera, es totalmente falso que se hayan reducido a menos de 30 días por la sencilla razón de que no ha habido ninguna inversión extraordinaria que pueda garantizar tal hecho. Sencillamente, lo que ha habido es un ejercicio de “contabilidad creativa” por parte del consejero de Sanidad, Manuel Lamela, por el cual sólo se incluye a los pacientes en las listas de espera una vez que el médico sabe que en un breve plazo va a ser operado. Más aún, a partir de esta nueva ordenación de las listas de espera, los pacientes pueden ser operados en clínicas privadas tras haber acordado la CAM distintos conciertos, por los cuales se trasvasa dinero público a la empresa privada.

La sanidad no es un negocio

 

Por otra parte nos encontramos con el anuncio, a bombo y platillo, de que la CAM construirá ocho hospitales durante esta legislatura, principalmente en aquellas ciudades que se espera tengan un notable crecimiento durante los próximos años. Una vez más nos encontramos con las artimañas de Aguirre, pues una buena parte de estos nuevos hospitales cuentan con un número insuficiente de camas (el de Valdemoro, por ejemplo, sólo tendrá 130 camas), a la vez que sólo prestan servicios básicos, mientras que aquellos servicios sanitarios que son más caros, como el tratamiento del cáncer o la diálisis, sólo se prestarán en los hospitales ya existentes. A ello se añade el hecho de que al igual que en Fuenlabrada y Alcorcón, los nuevos hospitales estarán bajo gestión privada; es decir, que la sanidad deberá funcionar bajo el principio capitalista de la competencia y la productividad y, por tanto, los pacientes deberán permanecer el mínimo tiempo posible en cama para ahorrar costes.

Aguirre y Lamela estarán de enhorabuena pensando que a los madrileños nos convence su propaganda que, por cierto, ha costado cerca de diez millones de euros. Sin embargo, la realidad que vivimos la mayoría de los madrileños nos enfrenta a su política de favoritismo hacia las grandes empresas. Si las organizaciones de la izquierda desarrollaran una política combativa, los días de la señora marquesa como presidenta estarían contados.


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