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El pasado sábado, 16 de julio, a las 14,15 horas se declaraba un incendio en las cercanías de la Cueva de los Casares (Riba de Saelices, Guadalajara), debido al exceso de confianza de un grupo de excursionistas que, a pesar de ser advertidos del peli El pasado sábado, 16 de julio, a las 14,15 horas se declaraba un incendio en las cercanías de la Cueva de los Casares (Riba de Saelices, Guadalajara), debido al exceso de confianza de un grupo de excursionistas que, a pesar de ser advertidos del peligro de incendio, dado el fuerte viento reinante, ignoraron la advertencia y prepararon una barbacoa en una zona preparada para ello. A primeras horas de la tarde, entre la una y las dos según distintos testimonios, los excursionistas habrían decidido darse un baño en uno de los arroyos cercanos sin haber apagado correctamente las brasas. A las 14,44 horas se dio la voz de alarma. El primer retén en acudir, procedente de Mazarete, llegó a la zona a las 15.17 horas, pero ya era demasiado tarde.

Hasta ahora, el trágico balance de este incendio son 11 trabajadores muertos y 1 ingresado por quemaduras, todos ellos miembros de un retén de extinción con base en Cogolludo, así como la calcinación de unas 12.000 Ha. de bosque, formado sobre todo por pinos resineros, de las que unas 3.000 pertenecen al Parque Natural del Alto Tajo. Casi un millar de vecinos de diversos pueblos tuvieron que ser evacuados a Maranchón, Alcolea del Pinar y Molina de Aragón.

Indignación en los pueblos afectados

La zona donde se inició el fuego se encuentra situada dentro de los límites del Parque Natural del Alto Tajo, que cuenta con 105.721 hectáreas de extensión y engloba 37 términos municipales (35 de Guadalajara y 2 de Cuenca). La comarca en la que se ha originado el incendio es una zona muy frondosa que debido a la sequía se encuentra muy seca, algo que sido determinante en su propagación junto al viento registrado.

La rápida extensión del incendio debido al viento, la extrema sequedad de la vegetación y la abundancia de pinos resineros obligó a evacuar diversos pueblos de la zona el sábado por la tarde y de madrugada: La Riba de Saelices, Santa María del Espino, Luzón, Ciruelos del Pinar, Mazarete y Tobillos, así como a 150 niños de un campamento de verano en Luzaga. El domingo, debido a cambios en la dirección del viento, hubo que evacuar también la localidad de Cobeta.

Ante el retraso en la llegada de medios humanos y materiales, tuvieron que ser los propios vecinos de los pueblos afectados, los que mediante tractores, excavadoras y palas, procedieron a abrir cortafuegos para evitar que el incendio llegara a sus casas. El alcalde de Luzón denunció públicamente la tardanza de dichos medios e informó que los vecinos tuvieron que actuar rápidamente debido a la velocidad de propagación del fuego. Los vecinos de los pueblos afectados han sido unánimes al criticar que los medios empleados llegaron demasiado tarde y además fueron insuficientes.

La indignación de los habitantes evacuados y de los familiares de las víctimas se manifestó en Alcolea del Pinar, donde acudieron el domingo por la noche la Vicepresidenta del Gobierno, Mª Teresa Fernández de la Vega y el Presidente de la JCCM, José María Barreda, que fueron increpados e insultados por un centenar de afectados, algunos de los cuales llegaron a zarandear su coche cuando abandonaban el pueblo.

Con gritos de “¡fuera!, ¡fuera!” y “¿dónde están los medios?” los vecinos y afectados mostraron su indignación y rabia por la tragedia. Un vecino de Sta María del Espino comentó que “la gente del pueblo queríamos hacer un cortafuego por un camino vecinal, pero sin embargo los encargados de la extinción se han empeñado en hacerlo por la carretera de Iniesta a Padilla”. ¿Así pretenden atacar a un fuego cuando nosotros somos los que realmente sabemos cómo apagar ésto? No se nos ha hecho caso”. Otro vecino chillaba: “¿Por qué han tardado tanto en traer medios aéreos, en especial hidroaviones, y ha venido tan poca gente a apagar las llamas?”. O frases dirigidas a la vicepresidenta como: “Vaya, vaya usted donde está el fuego y verá lo mal que lo hemos pasado. Llamábamos a la gente, a todos los teléfonos que conocíamos y nadie nos ha hecho caso”. Otro afirmaba: “Esto es una catástrofe. Si esos son los medios, no es de extrañar que la gente muera quemada”.

Desde las autoridades se ha tratado de restar importancia a la falta de medios, achacando la culpa de la tragedia al viento reinante, igual que lo ha hecho el presidente de la empresa TRAGSA, José Puxeu, que es la encargada de los retenes contra incendios.

Sin embargo, esta apreciación se contradice con la petición de ayuda a Francia el día 18 de julio, que envió dos hidroaviones desde Marsella para ayudar en las labores de extinción.

La Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, declaró que “desde el principio han estado aquí todos los medios que se han requerido” y que ”a medida que aumentó la gravedad del incendio, aumentaron los medios”. Y para demostrar lo excepcional del siniestro, reveló que “ni tan siquiera los cortafuegos fueron efectivos” para detener el avance de las llamas (www.elmundo.es). El Presidente de la JCCM, José María Barreda, afirmó por su parte que “jamás ha habido un despliegue tan alto” en un incendio (www.elmundo.es).

El día 18 por la mañana Mª Teresa Fernández de la Vega presidió una reunión extraordinaria de varios ministerios (Medio Ambiente, Fomento, Defensa, Agricultura e Interior) y adelantó la decisión del Gobierno de potenciar medidas ya acordadas para la lucha contra los incendios forestales y de incrementar la persecución de determinadas conductas. También anunció la convocatoria urgente del Comité de Lucha contra incendios de la Conferencia Sectorial, la comparecencia de la Ministra de Medio Ambiente en el Parlamento, el refuerzo de las campañas de concienciación, y otras medidas como la limpieza de cunetas y vías del tren.

El Ministro de Defensa, José Bono, defendió en la reunión ministerial el empleo de efectivos del Ejército, pero añadiendo que “el Ejército no se presenta solo si no es requerido, porque no tiene ningún sentido”.

Dada la magnitud de la tragedia y la indignación y rabia de los afectados, el Congreso de los Diputados se vio obligado a suspender una reunión prevista en el Parador de Sigüenza de un grupo de trabajo para estudiar la reforma del Reglamento del Congreso.

¿Recursos suficientes?

Guadalajara cuenta con 17 retenes contra incendios (12 terrestres, 4 sobre autobomba y 1 helitransportado), así como 2 equipos de maquinaria pesada, 16 autobombas, 2 helicópteros y 2 aviones de carga en tierra. Este mismo año se había habilitado una nueva torre de vigilancia, una nueva cuadrilla retén autobomba, se había adecuado una pista aérea y se había puesto en marcha el Servicio de Predicciones Metereológicas especializado en incendios forestales, que permite obtener una información precisa en tiempo real del riesgo en los siguientes diez días.

En total, una plantilla de 528 trabajadores, contratados en su mayor parte por la empresa TRAGSA, perteneciente a la SEPI y que cuenta en todo el Estado con una plantilla de 12.944 trabajadores, de los que el 85% son eventuales. En Guadalajara, esta empresa suele subcontratar a la mitad de su plantilla a través de otras empresas. Y, a pesar de las declaraciones de sus responsables, solamente se da un cursillo de formación de cinco días a los integrantes de los retenes, y no en todos los casos. La experiencia que puedan tener los trabajadores es la acumulada en años anteriores.

La Campaña de Prevención, Vigilancia y Extinción de Incendios Forestales en la provincia de Guadalajara posee un coste de 7,2 millones de euros, lo que ha supuesto un incremento del 6´8 al presupuesto del año pasado. Esta inversión es aportada por la Consejería de Medio Ambiente, salvo un 8 por ciento que ofrece el Ministerio de Medio Ambiente. 3´5 millones de euros se destinan al Plan de Extinción, tres para el de Prevención y 730.000 euros para el de detección y alarma.

Según la Consejería para el dispositivo de detección y alarma, existen en la provincia de Guadalajara 34 puestos de vigilancia fija, 4 de vigilancia móvil, 13 patrullas móviles y una red de comunicaciones radioteléfonicas, coordinados todos a través del Centro Operativo Provincial, ubicado en la Delegación de Medio Ambiente. Este operativo es el que detecta los incendios en sus primeros minutos.

La tragedia humana

El incendio fue detectado poco después de producirse y a las 14.44 horas se dio aviso a los servicios de extinción, que llegaron a la zona a las 15.17 horas. Más tarde, uno de los retenes, procedente de Cogolludo, se encontró con una trampa mortal. El único superviviente del retén, Jesús Abad, ingresado en el Hospital de Guadalajara con cuatro costillas rotas y quemaduras, era el conductor de un camión autobomba y, según ha manifestado su mujer:

“De repente, según me ha dicho, les sorprendió una gran bola de fuego y vio como sus compañeros comenzaban a arder. Él salió del camión tirándose por la ventanilla del copiloto y pudo refugiarse debajo del vehículo. Como estaba chorreando agua, se pudo salvar” (www.elpais.es).

En ningún momento los trabajadores tuvieron la sensación de imprudencia, porque las llamas las tenían de frente y a una distancia de seguridad suficiente (centenares de metros). Algunos vecinos de Santa María del Espino escucharon tres potentes explosiones casi seguidas. Según han señalado bomberos experimentados, lo que ocurrió es que el fuego, habiendo consumido casi todo el oxígeno del barranco, proyectó lenguas de fuego hacia arriba en busca de oxígeno (efecto “embudo”), que pueden desplazarse a gran velocidad, sorprendiendo al retén. Estas “lenguas u olas de fuego” pueden saltar barrancos y extenderse rápidamente. Además, si la velocidad normal a la que se desplaza un incendio forestal es de unos 3 km/h., en este caso las llamas corrían a 20-30 km/h.

Los cadáveres calcinados y el superviviente fueron encontrados tras dos horas de búsqueda por vecinos de La Riba y trasladados al Tanatorio de Guadalajara para proceder a su identificación. Ya han sido identificados todos, dos por las huellas dactilares y el resto mediante pruebas de ADN. Cinco de ellos tenían menos de 30 años. El superviviente es el conductor del camión autobomba, ingresado con quemaduras de primer grado y cuatro costillas rotas, con pronóstico menos grave.

Comisiones Obreras ha emplazado urgentemente a la dirección de la empresa TRAGSA para “analizar la tragedia del incendio” y “exigirá el máximo rigor en el esclarecimiento de todo lo sucedido a partir del inicio del incendio” (www.lacronica.net). Para el representante de la Federación de Construcción y Madera de CC.OO. en el Consejo de Administración de TRAGSA, José Luis López, “Resulta ineludible analizar en profundidad las condiciones materiales disponibles, así como la adecuada preparación preventiva y la necesaria estabilidad en el empleo y continuidad en los aspectos de reciclaje, formación y entrenamiento de las personas que participan en las primeras líneas de los siniestros” (www.lacronica.net).

El Parque Natural del Alto Tajo

Los ecosistemas del Alto Tajo y, en general, de las montañas del Sistema Ibérico, son ricos y variados, albergando una rica variedad de especies de fauna y flora. El Parque Natural del Alto Tajo, creado en el año 2000, alberga el sistema de hoces fluviales más extenso de la Región, con gran diversidad geológica, climática y topográfica, que se encuentra en un excelente grado de conservación y que constituye una de las cumbres de la biodiversidad en Castilla-La Mancha.

Esta zona posee una amplia variedad de hábitats vegetales. Su flora es rica y diversa, presentando numerosos enclaves de pequeña extensión con endemismos, especies en peligro de extinción, además de un buen número de especies raras aún no catalogadas. Destacan los bosques de sabina albar, el pino ródeno y el pino negral y el pino silvestre en el cañón del Tajo. En las zonas más inaccesibles del cañón aparecen bosquetes de encinas y en otras zonas quejigares y melojares. En términos generales se puede considerar al Alto Tajo una zona de elevado interés desde el punto de vista botánico tanto a nivel peninsular como autonómico.

La variedad de ambientes ecológicos existentes proporciona una gran variedad de hábitats para la fauna. En total están presente 199 especies de vertebrados, de las cuales 123 son aves, 42 mamíferos, 15 reptiles, 9 anfibios y 10 peces. De éstas, 129 aparecen en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, 16 están catalogadas como vulnerables y 4 como raras. De entre las aves destacan las rapaces: buitres leonados, cernícalos vulgares y gavilanes, seguidos de azores, águilas perdiceras y halcones peregrinos. Entre los mamíferos se encuentran gatos monteses, tejones, nutrias, turones y comadrejas, así como varias especies de caza mayor como ciervos, corzos y jabalíes. De los micromamíferos son los roedores los más abundantes: ratones de campo, ratones caseros, lirones, ardillas, ratas de agua, seguidos de insectívoros como la musaraña y el erizo. Es destacable también la presencia de 15 especies de reptiles, entre estos la salamanquesa común, lagartijas, culebras, el lagarto ocelado y la víbora hocicuda; nueve clases de anfibios y siete especies autóctonas de peces.

Negligencia, sí, pero no sólo de los que hicieron la barbacoa

El mismo sábado eran detenidos por la Guardia Civil los excursionistas que hicieron la barbacoa, varios matrimonios que frecuentaban dicha zona, algunos de los cuales pertenecían a la Asociación de Amigos de la Cueva de los Casares y del Arte Paleolítico. José Luis San Pedro, alcalde de La Riba de Saelices, declaró a Radio Nacional de España que el día del incendio dijo personalmente a los excursionistas que era peligroso hacer fuego, incluso en la barbacoa autorizada para ello, y que uno de ellos se hizo responsable de lo que pudiera ocurrir.

Un lector (Alfredo Morales Ayuso) en un correo remitido a www.lacronica.net el 19 de julio sintetizaba la cruda realidad de lo ocurrido y a pesar de su extensión vale la pena su transcripción íntegra:

“Seguramente, todos ustedes pensarán que el incendio que asola desde el sábado el norte de Guadalajara, empezó cuando un imprudente se creyó más listo que los “paletos” que le recomendaban no hacer fuego, y se puso a asar unas chuletas, porque eso es lo que cuentan los medios de comunicación. Pues están en un error. El fuego empezó a decenas de kilómetros de allí, en un despacho de madera, encima de un sillón reclinable de cuero, cuando el político de turno decidió ubicar el dinero de sus presupuestos en la bandeja de “Proyectos Muy Rentables a Corto Plazo”, y no colocarlo en la de “Proyectos de Desarrollo Sostenible para Zonas Deprimidas”. Empezó, cuando después de ver arder 3.000 Ha hace 11 años en Luzaga y alrededores, a escasos 5 kilómetros del actual incendio, no generó partidas de gastos para que los retenes trabajen en invierno y primavera, desbrozando el monte y haciendo cortafuegos. Continuó cuando aprovechó las zonas quemadas para planear y llevar a cabo infraestructuras como tendidos de alta tensión y parques eólicos, en zonas, claro, de nulo valor ecológico al estar quemadas… y sin repoblar, por si acaso. Y terminó de fraguarse cuando decidió colocar un uniforme amarillo que quiere sacarse un dinero en verano y que no ha pisado ni por despiste las zonas a las que a va a jugarse la vida. El de las chuletas sólo, y no es poco, puso la llama”.

Otra carta al mismo medio (Alejando Langa Jiménez) señala lo siguiente:

“Falta de vigilancia y de limpieza en los montes, falta de planes de actuación consensuados con los Ayuntamientos que son los que conocen el terreno, falta de formación, digan lo que digan, y de conocimiento de ese mismo terreno por parte de los retenes que, como los héroes inocentes de ayer, no saben donde se meten, falta de medios técnicos. El sábado por la tarde una persona de Protección Civil me preguntaba cómo ir a La Riba de Saelices, mientras intentaba guiar a un camión con una máquina, ni siquiera llevaba un mapa. Los aviones no llegaron el domingo hasta las once de la mañana y amanece a las siete. ¿Creen que viendo esto se puede aguantar que un político venga al pueblo de uno a decir que estemos tranquilos y que todo está controlado? Desde hace años sólo se han acordado de nosotros para imponernos tendidos eléctricos, parques eólicos o líneas ferroviarias. ¿Hasta cuándo seguiremos con este abandono institucional? ¿Cuánto más habremos de perder?¿A cuántos entierros tendremos que ir antes de que alguien se decida a invertir donde debe?”.

Ecologistas en Acción, en una nota difundida el 18 de julio, denunció la falta de formación de los trabajadores nuevos que contrata la empresa TRAGSA, así como la falta de coordinación entre los equipos que trabajan en las tareas de extinción. Alberto Mayor, coordinador de EA en Guadalajara, que se desplazó a la zona arrasada, manifestó que vio “brigadas enteras paradas, que no sabían qué hacer porque nadie les decía cómo actuar o dónde ir”. También señaló que deberían haber existido más medios en la zona, teniendo en cuenta la existencia del mayor Parque Natural de Castilla-La Mancha: “En lugar de la media hora que tardaron que los equipos de Mazarete tardaron en llegar al lugar, si hubieran tardado diez minutos se habría evitado la magnitud del incendio”. Por otra parte, los hidroaviones no llegaron a la zona hasta el domingo. Esta organización ha pedido la dimisión de la Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Rosario Arévalo, y la del Delegado Provincial de Medio Ambiente de Guadalajara.

En el editorial de La Crónica de Guadalajara del 19 de julio (www.lacronica.net) se podía leer que:

“Cuando el fuego se sofoque y las lágrimas de los familiares se enjuguen podremos echar la vista atrás. Así podremos llegar a esas fotos magníficas de Bono recuperando para sus amados castellano-manchegos los montes del Ducado de Medinaceli. Y a partir de ahí echaremos cuentas de cuánta broza había por entonces y cuánta este verano maldito de 2005. Y recontaremos el dinero de los planes contra los incendios forestales y a dónde han ido a parar. Y sumaremos los medios de la Junta de Comunidades y los del Estado (o lo que queda de él) y le restaremos la ineficacia para hallar, mediante una trágica aritmética, el resultado de la ecuación: once muertos”.

El Partido Popular, por su parte, aparece ahora como un buitre carroñero dispuesto a utilizar hipócritamente la tragedia en su beneficio. ¿Acaso no tuvieron bastante con el Prestige? El PP y la derecha están incapacitados para criticar a nadie y más en una provincia en la que el caciquismo rural es patrimonio suyo –aunque tengan buenos aprendices en algunos alcaldes y dirigentes “socialistas”- y que han mantenido abandonada durante décadas, acordándose de sus habitantes sólo cuando había elecciones para repartir prebendas y donativos, tejiendo redes clientelares de carácter caciquil.

Pero, al margen de las responsabilidades individuales, que habrá que depurar tras la investigación que se ha puesto en marcha, las causas últimas de esta tragedia no radican en personas concretas, que pueden ser utilizadas fácilmente como chivos expiatorios y así desviar la atención de las auténticas responsabilidades.

La realidad es que estamos ante una Administración Pública cada vez más burocratizada, lenta e ineficaz, incapaz de coordinar los medios existentes, dispersos en multitud de organismos: retenes, agentes forestales, brigadas de extinción, protección civil, guardia civil, bomberos… Una Administración de la que desde hace muchos años se han detraído ingentes recursos con tal de mantener el “déficit cero” y contribuir al “ahorro” (¿para qué y para quién?). Una Administración supuestamente descentralizada que utiliza las competencias para sacar pecho, ponerse medallas y cultivar el más rancio y reaccionario provincianismo. Una Administración regional llena de actitudes chovinistas que se mira continuamente el ombligo y practica el autobombo un día sí y otro también. Una Administración corrupta y con comportamientos mafiosos, donde se practica el acoso laboral y la obstrucción sindical, donde las tasas de temporalidad son superiores a las empresas privadas y donde los sueldos llevan perdiendo poder adquisitivo desde hace décadas.

El otro día se oía a un abuelete en un supermercado decir que “los incendios se apagan en invierno”. Y es cierto. La ineficacia de los responsables del “medio ambiente” han dejado de prevenir los incendios forestales y se limitan a tratar de apagarlos cuando se producen. Como bien saben los habitantes de los pinares y bosques arrasados, en su mayor parte propiedad colectiva de los vecinos (“el común”), los bosques deben cuidarse. Hay que retirar la broza acumulada, clarear zonas, mantener los cortafuegos, mejorar los puestos de vigilancia, construir puntos de tomas de agua, etc. Pero no se hace. Parece ser que no es rentable mantener puestos de trabajo fijo todo el año cuidando y vigilando los montes.

Pero esto es solamente una manifestación más de un problema más general. ¿Qué tipo de desarrollo se ofrece a las zonas más deprimidas de nuestro país? ¿Qué alternativas se dan para evitar la despoblación del medio rural? Tras bonitas palabras como desarrollo sostenible, protección del medio ambiente y turismo ecológico, se esconde el subdesarrollo de las zonas ya subdesarrolladas. Merenderos, barbacoas, casas rurales, campings, senderismo, bicicletas de montaña, paseos a caballo, piragüismo, … ¿Es éste el desarrollo prometido? Porque, si así fuera, ¿Por qué no cesa la emigración de los jóvenes a las ciudades? ¿Por qué no se potencian industrias agroalimentarias de transformación? ¿Por qué cerró la granja de conejos de Molina de Aragón echando a la calle a decenas de trabajadoras? ¿Por qué no existen industrias relacionadas con la transformación de la madera, sino sólo serrerías? ¿Por qué cerró la única industria que fabricaba aglomerados de madera, despidiendo a cientos de trabajadores?

La zona de la que hablamos es la más despoblada de todo el Estado, condenada por la Historia desde que en el siglo XIX los intereses de los propietarios de carros de caballos primaran sobre los sociales y se rechazara la línea férrea a Barcelona, que tuvo que desviarse por Alcolea del Pinar y dar un rodeo que se puede ver en los mapas. La zona de la que hablamos fue condenada cuando la industria resinera se vino abajo –todavía se pueden ver en Mazarete los restos de una chimenea- cuando aparecieron los pegamentos sintéticos. La zona de la que hablamos ya no tiene casi gente. Por eso se quiso construir allí el cementerio nuclear que nadie quiere. Y ahora han llegado los parques eólicos, las líneas de alta tensión y… el Parque Natural del Alto Tajo. Los pueblos se mueren. No son rentables. Las necesidades sociales se siguen ignorando.

Las verdaderas causas del incendio y del drama humano sucedido son el despoblamiento, el abandono de la tierra y la emigración a las ciudades. Y, como si se tratara de una mecha de pólvora que avanza sin descanso, se dejan de cuidar los bosques, las administraciones invierten poco y cuando lo hacen es en forma de subvenciones y limosnas, filtradas por el amiguismo y el clientelismo más añejos. No hay desarrollo, sólo migajas para callar la boca. Los flamantes planes de la Unión Europea, como el Leader, se utilizan para acallar conciencias. Y ahora el fuego, una gran pira funeraria en honor del subdesarrollo. ¿Cómo no van estar indignados los habitantes de la zona, al margen de sus preferencias electorales?

Es el propio desarrollo (¿?) capitalista el responsable de la tragedia. Cuando los intereses económicos priman sobre los sociales y se abandona a su suerte a comarcas enteras, se está contribuyendo a su subdesarrollo, convirtiéndose las ayudas y subvenciones en un mecanismo más de captar clientes, tapar bocas y acallar conciencias. Y si a esto unimos la ineptitud y el funcionamiento hiperburocrático de las administraciones públicas, el drama se multiplica.

La zona arrasada tardará décadas en recuperarse, si no más -algunas estimaciones hablan de más de un siglo-. Como ya se comenta en Guadalajara, el Gobierno regional y ZP ya tienen su propio Prestige. Este daño será tanto más irreparable cuanto más se agudicen los cambios climáticos derivados de la actividad humana y se incremente la temperatura media. Se trata de la mayor catástrofe humana y ecológica que ha sufrido Guadalajara. La erosión entrará ahora en escena y “cuando llegue el período de lluvias este otoño todos los restos de la zona incendiada, al estar en una zona de pendiente, serán arrastrados y sedimentados a la ribera del Tajo, provocando grandes cúmulos de tierra , roca, troncos, que se aglutinarán formando pequeñas presas, que con el paso del tiempo y con la llegada de las aguas torrenciales podrían reventar y arrastrar todo a su paso, incluyendo los pueblos cercanos al río” (www.elmundo.es).

Además de los pinos resineros quemados, fruto de las repoblaciones forestales de mediados del siglo XX, se han destruido masas muy extensas de vegetación autotóctona, tales como sabinares, árboles protegidos y en peligro de extinción, así como robles, quejigos y bosques-galería. Diversas especies de animales en peligro de extinción, como las águilas perdiceras, se encuentran época de cría. Muchas especies sufrirán la falta de sus hábitats naturales y se perderán generaciones enteras.

Los pueblos afectados perderán los ingresos derivados de la venta de la leña de los bosques, propiedad comunal de los vecinos y de cientos de hectáreas de cereal quemado. Pero también se resentirán otras actividades de temporada, como la recogida de níscalos y otros hongos, la caza mayor y menor, la recolección de la gayuba, una planta empleada en productos farmacéuticos, etc.

¿Qué hacer?: socialismo o barbarie

Las soluciones a corto plazo no pueden ser otras que la ayuda directa a los pueblos afectados y el diseño de un política integral que ponga las bases sólidas para la recuperación de las zonas devastadas. La zona afectada, y no sólo ella, requiere una inversión masiva de recursos de todo tipo que permitan el desarrollo humano y social. No bastan las políticas –además cicateras- de subvenciones y ayudas diseñadas hasta la fecha, concebidas más como limosnas y parches que como auténticas políticas de desarrollo social y económico.

Es necesaria la reforestación y restauración urgente de las zonas calcinadas. Se abrirá sin duda una polémica sobre qué especies se utilizarán y cómo se hará. Mientras los ecologistas insistirán en que debe hacerse con especies autóctonas, las administraciones tirarán por la vía de las especies de crecimiento rápido, como el pino.

Debe revisarse completamente la política de prevención de incendios y depurar las responsabilidades en que hubieran incurrido las administraciones públicas y la empresa TRAGSA. El cuidado de nuestros bosques y pinares requiere un trabajo continuo todo el año, con personal mejor formado y cualificado, con empleo estable y sueldos dignos. Debe reducirse al mínimo la plantilla de trabajadores eventuales. De los once muertos, nueve eran temporales.

Deben modificarse radicalmente las supuestas políticas de “desarrollo rural” impulsadas por la JCCM, orientadas a una explotación mayor de la zona a través del llamado “turismo rural”, que, lejos de contribuir a frenar el éxodo poblacional, provoca un tipo de desarrollo perverso y condena al subdesarrollo a pueblos enteros, que se convertirán en una especie de “museo antropólogico, cultural y social”, como si fueran “reservas”

Las administraciones públicas deben impulsar la creación de industrias y empresas públicas en la zona, dedicadas a la transformación primaria de productos agrarios, forestales (madera, muebles, serrín, etc.) y alimentarios (granjas, caza mayor y menor, plantas medicinales, setas, etc.).

Deben controlarse socialmente y no de manera privada todas las actividades “turísticas” que se realizan en la zona (casas rurales, campings, zonas de acampada, campamentos de verano, merenderos, barbacoas, puntos de baño, circuitos a caballo, en bicicleta de montaña, quads o en todo terrenos, caza y pesca, etc.).

Pero todas estas tareas, que vistas una a una no cuestionan el sistema económico actual, no se podrán llevar a cabo bajo el capitalismo, que profundamente enfermo, no sólo es incapaz de contribuir al desarrollo humano, sino que se está convirtiendo cada vez más en un freno para la vida. Vivimos en un mundo globalizado de subdesarrollo, robo, miseria, guerra, hambre y destrucción. El dilema de la humanidad sigue siendo el mismo que hace un siglo: socialismo o barbarie. Si piensas que otro mundo es posible con el socialismo, ven con nosotros a luchar por cambiarlo.