Imprimir
El PP salió a la calle el pasado sábado 11 de junio en Salamanca. Junto a su plana mayor —Acebes, Zaplana, Esperanza Aguirre…— miles de militantes de la derecha fueron transportados desde toda Castilla y León y desde la Comunidad de Madrid. El PP mov El PP salió a la calle el pasado sábado 11 de junio en Salamanca. Junto a su plana mayor —Acebes, Zaplana, Esperanza Aguirre…— miles de militantes de la derecha fueron transportados desde toda Castilla y León y desde la Comunidad de Madrid. El PP movilizó 240 autobuses que desembarcaron en la ciudad a 12.000 personas de una media de edad que sobrepasaba los 50 años y, como si de un viaje del Inserso se tratara, la excursión incluía por supuesto viaje gratis, bocadillo y bolsa de picnic. Plenamente integrados en el tinglado, un puñado de fascistas de Falange, otro de nazis de Democracia Nacional y otros grupúsculos compuestos por basura similar. Cubriéndolo todo, un aluvión de banderas rojigualdas, alguna con pajarraco incluido.

Un circo orquestado

por la derecha

Durante las semanas anteriores a la manifestación hubo anuncios a todo color y a página completa en todos los periódicos, incluyendo portadas esperpénticas de la prensa salmantina, controlada en su totalidad por el PP. Por supuesto, desde la televisión de Castilla y León, controlada también por la derecha, constantes alusiones a acudir a la manifestación. El mensaje: “los catalanes vienen a robarnos el archivo” y en consecuencia “peligra la unidad de España”. Toda esta campaña fue escandalosamente costeada con fondos públicos. Miles y miles de euros, de los que aún se desconoce la cifra exacta, desviados de los bolsillos de todos.

Y es que en este caso la excusa era el Archivo Estatal de la Guerra Civil, ubicado en Salamanca. En realidad los documentos que serán devueltos a quienes les fueron expoliados como botín de guerra por el bando franquista no llegan al 3% de toda la documentación existente en el Archivo e incluyen, en su mayor parte, información privada de combatientes del bando republicano que será devuelta a sus familias y a la Generalitat de Catalunya. Además, de todos ellos, se quedarán copias en Salamanca.

La derecha se radicaliza

Pero el Archivo era sólo eso, una excusa: en el manifiesto, leído al final de la manifestación por el archiderechista Alfonso Ussía, no podían faltar las alusiones al 14-M que fueron catalogadas una vez más como “elecciones manipuladas”. Es evidente que la derecha aún no ha aceptado su derrota electoral. Este mismo eslogan se coreó el sábado anterior en la manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, también convocada por el PP, y es este el caldo de cultivo en el que se cuecen todas estas movilizaciones, en las que la rabia asoma entre las babas furiosas que desprenden los gritos histéricos de la derecha. Está claro que el PP ha pasado a la ofensiva. Dejan constancia a cada paso de lo que son y sus métodos están curtidos en las más rancias tradiciones de la estúpida y torpe burguesía española.

Pero sus mensajes de “España se rompe”, su odio a todo lo que suene a reivindicación de izquierdas, no calan entre millones de jóvenes y trabajadores que ya han vivido en sus propias carnes lo que supone un gobierno de la derecha. Una derecha a la que su rabia no hace más que desenmascararla constantemente. El PP vive momentos de radicalización en los que debajo del maquillaje “democrático” en el que pretenden untarse constantemente, aparecen las arrugas repugnantes de Fraga y toda la calaña franquista que se esconde detrás de su águila gaviotizada.

Manuel de la Fuente

Salamanca