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Del 7 de febrero al 7 de mayo la Administración del Estado está llevando a cabo un proceso de regularización de trabajadores extranjeros que llevan tiempo viviendo y trabajando aquí de manera “irregular”. Este eufemismo significa que estos trabajador Del 7 de febrero al 7 de mayo la Administración del Estado está llevando a cabo un proceso de regularización de trabajadores extranjeros que llevan tiempo viviendo y trabajando aquí de manera “irregular”. Este eufemismo significa que estos trabajadores son explotados, utilizados como mano de obra esclava, dado que cualquier protesta puede significar no sólo la pérdida del trabajo sino su expulsión del país. Que estos trabajadores sean reconocidos legalmente es algo de lo que todos debemos alegrarnos.

Esto no debe impedir un juicio crítico de la forma en que se está llevando a cabo. Con la intención de gastar el mínimo y hacer el máximo de propaganda, la imagen pública que se da es lo único que se ha cuidado. Miles de carteles, vallas, hojas y teléfonos de información se han repartido con generosidad. Por el contrario, el déficit de plantilla que existe desde hace años en las oficinas dedicadas a la tramitación de documentación ha obligado a la administración a que este proceso se realice en las oficinas de la Seguridad Social, donde los bajos sueldos han forzado a muchos funcionarios a que se presenten “voluntarios” y hasta agradecidos a la realización de horas extras para esta regularización, pagadas a la mitad de lo que se pagan, por ejemplo, en el Ministerio de Hacienda.

Éste no es un problema puntual y lo que se está haciendo es un mal parche. La auténtica solución es crear un organismo permanente, bien dotado de medios y personal, que regularice a los trabajadores inmigrantes y persiga a los explotadores, que están haciendo el negocio del siglo vendiéndoles, por auténticas fortunas, los contratos de trabajo que necesitan para vivir sin miedo en nuestro país.

Antonio Damián

CCOO · Seguridad Social

(Barcelona)