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El pasado 22 de octubre de 2004 un juez de Salamanca dictó sentencia contra 3 fascistas por apuñalar a Villa, un joven militante de las Juventudes Castellanas Revolucionarias a las puertas del local de Izquierda Castellana en Salamanca en septiembre El pasado 22 de octubre de 2004 un juez de Salamanca dictó sentencia contra 3 fascistas por apuñalar a Villa, un joven militante de las Juventudes Castellanas Revolucionarias a las puertas del local de Izquierda Castellana en Salamanca en septiembre de 2002. Las puñaladas, a escasos centímetros del corazón, estuvieron a punto de costarle la vida. La sentencia del juez es patética: ninguno de los 3 fascistas irá a la cárcel, para ello el autor de la puñalada ha sido condenado a la pena máxima que, sin tener antecedentes, te permite no entrar en prisión: 2 años que no tendrá que cumplir, y los otros dos nazis que participaron en la brutal agresión a una ridícula multa de ¡300 euros!

Una vez más se demuestra la impunidad que el Estado burgués otorga a los fascistas. No podemos confiar ni en los jueces, ni en la policía, ni en el conjunto del Estado burgués para combatir la basura fascista.

La ‘imparcialidad’

de los jueces

Mientras estos nazis se van de rositas tras pagar los 300 euros de multa por apuñalar a un joven de izquierdas, en Salamanca recientemente la justicia burguesa ha impuesto sanciones más elevadas contra organizaciones y jóvenes de izquierdas por realizar sus actividades cotidianas: 601 euros al Sindicato de Estudiantes (SE) por manifestarse contra la guerra en marzo de 2003, miles de euros al SE, CNT y otras organizaciones por pegar carteles, y sin ir más lejos, 3.000 euros a 4 jóvenes que hace un año hicieron unas pintadas para denunciar la agresión que había sufrido Villa. Estos son los hechos: para la burguesía y sus leyes valen más unas fachadas limpias que la vida de un joven de izquierdas. Por eso debemos ser los jóvenes y trabajadores los que paremos los pies a esta gentuza. Aislar y combatir a los fascistas en nuestros barrios, centros de estudio y trabajo debe ser nuestra tarea además de la unidad entre todas las organizaciones de izquierdas para combatirlos abiertamente. De lo contrario estaremos haciendo el juego a los medios de comunicación y la justicia burguesa, que tratan de presentar una y otra vez las agresiones fascistas a jóvenes de izquierdas como “simples peleas entre bandas”, no sólo para que, como en el caso de Villa, estos nazis salgan prácticamente impunes de sus salvajadas, sino también para presentar ante la sociedad a una juventud “violenta”, criminalizándonos a todos y ocultando así el verdadero papel de los fascistas bajo el capitalismo.

Organizar una respuesta

a los fascistas

Tenemos que ser nosotros, los jóvenes y las organizaciones de izquierdas, los que denunciemos el papel de los fascistas, que históricamente han sido utilizados como punta de lanza contra la clase obrera y sus organizaciones por parte de la burguesía y el capitalismo. Ésta es la principal razón de la impunidad de la que gozan estos fascistas asquerosos y retrógrados. Mientras se reprime a los trabajadores, como las multas de hasta 3.500 euros contra los trabajadores de Salamanca de Transportes el año pasado por concentrarse a las puertas de la empresa defendiendo su puesto de trabajo; a la juventud, como las multas contra el SE y el resto de organizaciones; los fascistas quedan impunes. Para el Estado burgués somos más peligrosos quienes luchamos activamente por mejorar nuestras condiciones de vida, quienes luchamos contra este sistema podrido, que los fascistas, que no son más que grupos de ultraderecha financiados y utilizados por la burguesía para ser utilizados contra la clase obrera.

Tenemos que ser conscientes de todo esto para combatirlos. El pasado 16 de septiembre más de 1.500 personas participamos en una manifestación de denuncia ante el caso de Villa. Éste es el camino pero hay que dar más pasos en ese sentido. Ninguna agresión debe quedar sin respuesta y debe ser conocida por el conjunto de la clase obrera a través de sus organizaciones: partidos, sindicatos, asociaciones de vecinos... Está claro que, mientras gocen de impunidad, los fascistas no van a dejar de actuar, hay que combatirlos y denunciar públicamente tanto sus acciones como sus conexiones con la policía, jueces... Casos como el de Villa demuestran una vez más que tenemos que extender la lucha contra el fascismo y unificarla con el resto de organizaciones obreras. Tenemos que formar comités de autodefensa para defendernos de las agresiones fascistas y para denunciar también la impunidad de los fascistas a la sombra de la burguesía y el capitalismo.

Mateo Hernández

Salamanca