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‘Fóra feixistes de la Universitat” gritaban miles de universitarios (estudiantes y trabajadores), el 30 de marzo, en el Campus de Tarongers. Por primera vez una agresión fascista, la del 9 de marzo, tuvo una respuesta masiva y contundente. Se vieron ‘Fóra feixistes de la Universitat” gritaban miles de universitarios (estudiantes y trabajadores), el 30 de marzo, en el Campus de Tarongers. Por primera vez una agresión fascista, la del 9 de marzo, tuvo una respuesta masiva y contundente. Se vieron algunos elementos nazis en el campus, rabiosos por sentirse pulgas frente a la marabunta de universitarios dispuestos a acabar con estos parásitos.

El Sindicat d’Estudiants jugó un papel decisivo en la convocatoria de esa concentración, realizada por todas las asociaciones de izquierda de la Universidad (incluyendo secciones sindicales) y apoyada por el rectorado, que paralizó las clases para facilitar la asistencia. Desde el SE se convocó huelga en los institutos, y decenas de estudiantes de IES, víctimas de intimidaciones frecuentes, se unieron a la lucha; también se organizó un servicio de orden eficaz y disciplinado.

Apelar a la mayoría de la Universidad, para aislar a estos sujetos violentos defensores de la injusticia capitalista, ha demostrado ser el antídoto más útil. Sin embargo, no debemos relajarnos, es necesario mostrar que vamos en serio, que expulsaremos de la Universidad a esta gente. El apoyo del rectorado a la concentración del 30 ha sido positivo, pero no suficiente: debe implicarse a fondo, expulsando a los agresores y desarticulando grupos como Fórum Universitario, implicado en varios ataques. Si no demostramos decisión volverán a actuar, de hecho el 12 de marzo, aprovechando el inicio de la Semana Santa, el local de la CEPC en Història fue asaltado, y en estos momentos está pendiente de confirmación otro ataque a locales, en Tarongers, el día 10; hay que decir que de forma regular ese grupo estudiantil nacionalista sufre agresiones (pintadas, destrozos, etc.) en sus locales, sin que, hasta el día de hoy, conozcamos ninguna medida del rectorado para evitarlas. ¡Exigimos medidas ya!

Una de las claves de la masividad del 30 fue la unidad en la lucha de todas las organizaciones de izquierdas. Unidad que, sin esconder las inevitables diferencias en cuanto a los métodos y a las ideas, debe preservarse a toda costa, con un objetivo: continuar la lucha. En una reunión de asociaciones el día 11 decidimos responder inmediatamente a cualquier nueva agresión, exigir al rector medidas (sin descartar futuras movilizaciones) y organizar una asamblea-debate para discutir qué es el fascismo y cómo combatirlo. El último ataque nos obliga a reaccionar inmediatamente a la vuelta de vacaciones, a partir del 25. Lo fundamental es entender que la lucha no se puede quedar aislada en la Universidad.

Escalada en el País Valenciano

En los últimos meses se está produciendo una escalada en todo el País Valenciano. A los continuados ataques en los campus se añaden los partidos de fútbol anti-inmigrantes en parques públicos, las intimidaciones reiteradas (hay bares donde obligaron a los dueños a arrancar carteles de la última Setmana de Marxisme), y las agresiones directas. Después del ataque a OS en Tarongers, el 9 de marzo, se han producido al menos tres agresiones más a compañeros o simpatizantes del Sindicat d’Estudiants. Poco antes, o después, de esa fecha, también han recibido compañeros anarquistas, nacionalistas, inmigrantes, y han asaltado la Llibreria 3 i 4. Pero lo más grave sigue siendo la irrupción, el 23 de marzo, de 40 energúmenos con bates en el Casal Jaume I (local nacionalista) de Castelló, cuando se desarrollaban actividades relacionadas con las fiestas.

Es evidente que este aumento de la violencia fascista se crece con la impunidad. Denunciamos la política de la Generalitat, que demuestra con su inhibición su nulo interés en acabar con esta plaga, y que fomenta a estos grupos cuando criminaliza a los que nos oponemos a la privatización de servicios públicos, a la especulación rampante o a los prejuicios anti-catalanes. Coalición Valenciana y España 2000, principales grupos de ultraderecha, sólo llevan hasta el final, y a la práctica, los argumentos del PP. Es más, el dirigente de España 2000, José Luis Roberto el Cojo, hace buenos negocios con la Generalitat, ya que la banda armada legal Levantina de Seguridad, que le pertenece, está siendo contratada para vigilar cada vez más centros públicos, tanto institutos como otros.

Una movilización antifascista conjunta ya

Los capitalistas hacen buenos negocios en el País Valenciano. La recalificación masiva de terreno rústico, la urbanización salvaje y posterior especulación (como en la dictadura franquista), la destrucción de parajes naturales, huertas, monumentos (uno del s. XVII de Orihuela fue comprado y derribado) y barrios singulares como El Cabanyal en Valencia, la construcción desaforada de campos de golf (que absorben una cantidad desorbitada del agua disponible), y la corrupción que conlleva todo esto, es pan de cada día. No van a permitir que nadie les moleste mientras engullen la tarta. Las bandas fascistas ayudan a estos señoritos, intimidando a la gente, especialmente joven, que se atreve a luchar, a organizarse, a cuestionar la sociedad. Por eso les financian, y por eso garantizan su impunidad con ayuda de sus lacayos jueces, policías o periodistas.

Ante esta situación, la oposición política y sindical ¿qué hace? Desde luego, no lo suficiente. Faltan denuncias claras y contundentes, falta una respuesta conjunta, y, sobre todo, falta movilizar. Esta escalada continuará si no le hacemos frente en la calle, aislando a los fascistas, como hicimos en la Universidad, y denunciando las vinculaciones de la derecha con ellos. Como Sindicat d’Estudiants y El Militante llamamos a todas las organizaciones de izquierda a reunirse y preparar una manifestación masiva contra la impunidad de estos sujetos. Una lucha que acabará sólo cuando hayamos terminado con el poder de los que les dan de comer, de los capitalistas.